DEL EDITOR



Al final, las elecciones en México tuvieron un tinte emocionante. Lo cerrado de los números nos llevó a esperar hasta el final en algunos estados para verificar, entre otras cosas, la efectividad de las encuestadoras en sus mediciones de salida y su desarrollo de campaña.


No podemos dejar de decir que en algunos estados proliferaron las campañas de contraste; en otros no tanto, aunque siempre las acusaciones estuvieron allí, pero al final, nada que no debiera apare- cer. El ciudadano tiene también el dere- cho de conocer al candidato por todos sus lados a fin de poder elegir. Eso además fue lo que le dio emoción a estos procesos en donde los “political junkies”, como diría Jorge Drexler, siempre amamos la trama más que el desenlace.


Todo, a final de cuentas, un asomo de lo que está por venir. 2018 promete ser más que lo que este año vimos. Y todo empezará desde la elección misma de los candidatos del PRI, del PAN, y del PRD don- de se augura una lucha cuerpo a cuerpo y donde desde este 2016, ya varios compraron su boleto de entrada.


Vendrá 2017, cierto, pero será por números sólo un pequeño escalón intermedio para la que promete ser como cada 6 años- la madre de todas las batallas. Mientras tanto, nos preparamos para una batalla amena entre consultores, a quienes veremos pronto con sus trabajos de cam- paña en la quinta edición de los Premios Reed, esta vez en Los Cabos.