Seis simples reglas para obtener la cobertura mediática que desea


Usted no tiene que ser Anthony Weiner para sentir que los medios de comunicación no están precisamente de su lado. Pero la cosa es la siguiente: La mayoría de los periodistas no están tratando de hacerle daño. Ellos tienen un trabajo que hacer, puro y simple, y su reto es reconocer sus necesidades y las tácticas y los utilizan para obtener su propio mensaje.


Cuando realizamos coaching a clientes en el manejo de medios de comunicación, proporcionamos las estrategias que se adaptan al contexto. ¿Estás en las noticias? ¿Intenta controlar los daños con el tipo de salida que usted está tratando comunicar?.


Sin embargo, mientras que cada situación requiere tácticas únicas, hay una serie de consejos que puedes aplicar en la mayoría de las entrevistas con los medios. Éstos son algunos de los lugares comunes para ayudar a obtener la cobertura que usted desea.


UNO: PROPORCIONAR LA HISTORIA


Como regla general, los periodistas no están afuera para soplar y después derribar.

Tienen un editor o productor atrás de ellos que los presiona para ofrecer una historia en un determinado plazo, y puede estar seguro de que va a lograr esa historia. Usted puede aumentar las probabilidades de que esa historia vaya a ser lo que desea si ofrece el relato si mismo.


En todo tipo de medios de comunicación hoy en día, los periodistas en ocasiones tiene diversas labores y con ello exceso de trabajo, así que le será agradecido todo lo que les ayuda a entregar una buena nota. A menos que hayan decidido hacer una historia incluso antes de entrevistarlo a usted, ese tipo de periodismo es un problema. Algunas historias pueden ser irresistibles: el éxito contra enormes probabilidades, el coraje frente a las presiones políticas, la protección de los débiles, y así sucesivamente.


Sólo asegúrese de narrar una historia verdadera, de modo que usted no sólo gane la gratitud del periodista, sino que obtenga su confianza.



DOS: SEPA CON QUIÉN ESTÁ HABLANDO


Me refiero a esto de dos maneras. En primer lugar, es fundamental conocer la trayectoria del periodista que lo está entrevistando. Si es un reportero de impresión o un blogger. Esto nos ayudará a saber cuál será el juicio de valor que llevará a su mesa de redacción antes de redactar. Donde más difícil medir los sesgos que podrían entrar en juego durante una entrevista, es en televisión, pues allí varios “productores” podrían tener mano en la formulación de las preguntas. Aún así, el estudio de los clips del corresponsal o entrevistador –así como su historial- nos ayudarán. De esta forma usted puede prepararse para las preguntas que de otro modo no podría esperar.


También debemos darnos cuenta de que usted no está realmente hablando con el periodista de en frente, y sí con su público. El periodista es un mero conducto para la información clave que necesita para llegar al otro lado. Es por eso que pasamos tanto tiempo con los clientes en sus puntos de mensajes y la forma de responder para que lo haga con eficacia, independientemente de las preguntas del periodista. Siempre recuerde que usted no está allí para responder cortésmente las preguntas de un reportero o impresionarlo con su conocimiento; usted está allí para comunicarse con los lectores o espectadores, esa es la razón por la que quería la entrevista en el primer lugar.


TRES: PERMANEZCA EN EL EXPEDIENTE


Ponga una mejor manera, tal vez: Siempre asuma que usted está en el expediente.


Los reporteros a menudo dicen que sus respuestas serán "el fondo" o "el registro." Pero el hecho es que si usted no les proporciona información jugosa, van a encontrar una manera de abastecerse en otro lugar y utilizarlo. Ayúdelos entonces a darles información importante suya o que aniquile el rival cuidando las fuentes y sobre todo, sin que nadie sepa que esa información vino de su mano o de su equipo.


Compormetido, el periodista tendrá la excusa de que mantuvo su palabra, que técnicamente la obtuvo de otra persona y su nombre no estará apegado a su declaración. ¡Oh, gracias! En lugar de lamentarlo, la información termina en forma impresa o en el aire. Hay que “permanecer en el expediente”.


CUATRO: NO ESQUIVE LAS PELOTAS DE BÉISBOL


A veces los clientes querrán gastar toda su energía en la preparación para preguntas difíciles y no se molestarán con preguntas fáciles. Sin embargo eso puede ser aún más condenatorio para una pregunta que todo el mundo piensa que debería ser capaz de golpear y sacar fuera del parque. Eso le sucedió a Ted Kennedy en 1979, cuando Roger Mudd lo entrevistó durante la campaña a la presidencia. Mudd hizo la pregunta más básica de todas: "¿Por qué quiere ser presidente?" Kennedy estaba más que listo para discutir la economía, la salud, y un sin número de otras cosas. Sólo que no había pensado en la simple pregunta:

Mudd preguntó, y él tropezó su camino a través de una respuesta incoherente que no tenía sentido para los espectadores.


El colapso de su campaña comenzó en ese momento. Así que hay que prepararse para las preguntas más pegadoras, absolutamente, pero nunca hay que olvidar que cada pregunta es tanto una oportunidad como una trampa potencial.


CINCO: NUNCA PRETENDER SER UN EXPERTO


Es la naturaleza humana querer apuntalar su conocimiento, y la tentación crece cuando usted está tratando de impresionar a una periodista y su público.


Pero es mucho mejor reconocer que algo está fuera de su experiencia, que tomar una conjetura y hacerlo mal. Tan difícil como siempre ha sido “caminar de nuevo,” es peor ahora saber que sus errores viven para siempre “on line”.


Así que no deje que su ego lo enrede en falsas afirmaciones que sus oponentes disfrutarán. La persona que se da cuenta que no tiene que ser la persona más cerebral en la sala, puede ser el más inteligente allí.


SEIS: NO REINICIAR LA CONVERSACIÓN


Evite reiniciar la conversación. A veces, al final de una entrevista, un reportero o corresponsal dirán: "¿Tiene algo más que usted desea añadir?" Eso sólo puede significar que le da la última palabra. O podría significar que un periodista no tan amigable se da cuenta de que le lanzó su última pregunta y no le dañó.


Consiguiendo que hable un poco más, él está esperando que usted finalmente entre en conflicto y le de la historia que se está muriendo por obtener. En cualquier

caso, no es su responsabilidad añadir nada más allá de los puntos que se propuso

hacer.


Aproveche entonces la oportunidad para reiterar esos mensajes, especialmente si usted piensa que no los ha conseguido a través de la forma más eficaz como desee. Esta respuesta será demostrar que usted entiende la lección más importante de todas: No importa quién está haciendo las preguntas, siempre será su entrevista.

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