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Marco Sifuentes, el consultor tras el triunfo de Javier Corral


Como si fuera ayer, Marco Sifuentes recuerda sus inicios dentro del periodismo y la política y cuenta sus anécdotas por todo el país haciendo lo que más le gusta: asesorar a candidatos, partidos y gobiernos en materia de comunicación y marketing. Todo siempre con una estrategia básica pero efectiva: la honestidad en el mensaje.


Este consultor mexicano pertenece a la nueva generación de estrategas electorales que en junio pasado saltó a las grandes ligas del gremio por ser uno de los artífices del triunfo del panista Javier Corral en la gubernatura de Chihuahua.


Campaigns & Elections (C&E): Como primer punto, quiero que nos platiques quién es Marco Sifuentes, ¿de dónde viene?

Marco Sifuentes (MS): En principio, déjame decir-te que yo nací en la Ciudad de México hace 43 años y vengo de una familia formada por un periodista y una profesora de educación primaria. Éramos siete hermanos y murió uno de ellos cuando yo tenía nueve años, él tenía 12. Fue arrollado por un autobús mientras conducía su bicicleta, yo iba unos metros detrás.


Venimos de la cultura del esfuerzo, de una familia de clase media que tuvo mucho qué ver en mi formación; en la mesa de la casa se hablaba siempre de política, de temas sociales, de letras, del idioma, de la comunicación, música, arte, creación.


Fui a la escuela pública, en la primaria, en la secundaria, cursé la prepa abierta, me hice autodidacta, y ya cuando pude trabajar formalmente, porque desde niño he trabajado, yo mismo pagué mi universidad. Hice dos carreras, una carrera en Comunicación, después estudié Derecho; hice dos maestrías, una en Gestión Pública Local y otra en Derecho Constitucional y Amparo y finalmente estoy por concluir mi doctorado en Administración Pública en la Universidad Anáhuac, campus Huixquilucan.



Desde muy joven participé en política, primero, ingresé al Partido Acción Nacional (PAN) cuando tenía 18 años, a la secretaría de Acción Juvenil. Conocer al PAN me permitió entender la política de una manera muy diferente. Aprendí el humanismo político, la historia de México que no se imparte en las escuelas y las transformaciones que ha vivido este país a lo largo del tiempo. Ese primer paso por el PAN fue muy importante, me llevó al gobierno. A los 18 años, me fui a vivir a Guadalajara, inmediatamente empecé a participar en el partido.


Trabajé de mensajero en una empresa de computadoras para poder financiar mis estudios y el dueño firmó mi solicitud para ingresar al PAN. Éramos una oposición estoica pero en pocos años ganamos las elecciones en Jalisco por primera ocasión. Ya habíamos vivido el tema de la elección de Guanajuato que había ganado (Vicente) Fox y se la robaron, había gana-do Pancho Barrio en Chihuahua y se la robaron y bueno, después viene la siguiente de Pancho Barrio, la gana y se la reconocen, ya habían reconocido Baja California con Ernesto Ruffo Appel y concertado un gobernador sustituto en Guanajuato, Car-los Medina Plascencia. Entonces ganamos Jalisco, nosotros desde nuestra trinchera juvenil, apoyamos desde la contienda in-terna a Alberto Cárdenas Jiménez.


Me invitaron a participar por primera vez en el sector público como director general de comunicación social del ayuntamiento de Tonalá. Ya desde entonces el municipio “rayaba” el medio millón de habitantes, una gran responsabilidad, te-nía 22 años cuando asumí esa tarea.


Después me invitan como subdirector de comunicación social de la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco. La misma actividad en el PAN me llevó a Torreón, sin conocer la ciudad, sin conocer a los actores de allá, me nombran director general de comunicación social del primer ayuntamiento panista, con un excelente jefe: Jorge Zermeño Infante, a quien después le hice su campaña a senador; terminando, me fui a estudiar a España, después a vivir un tiempo en Playa del Carmen, Quintana Roo, donde fui asesor del alcalde de Solidaridad.


Regreso a Guadalajara como secretario particular del alcalde de Guadalajara, Fernando Garza. Posteriormente, me pide que asuma la dirección general de comunicación social del gobierno, el municipio más importante de este país. Una ciudad maravillosa en todos los sentidos, donde resido actualmente, es un decir, porque desde hace años amanezco en una ciudad diferente cada día, pero es ahí donde tengo mi base, mi casa, mi familia.


De ahí decidí empezar a participar con mi empresa como consultor, porque me tocaba ver que venían extranjeros, no siempre haciendo un buen trabajo, y no porque fueran extranjeros, sino porque creo que no conocían al electorado mexicano, tampoco tenían la capacidad de ganar en sus países elecciones y venían aquí a decir cómo ganar y no precisamente con buenos resultados.


Me di cuenta de que no había, en algunos casos, un ejercicio verdadera-mente honesto; entonces decidí montar mi propio despacho de consultoría y en ese periodo empecé a hacer campañas. Un poco antes ya había incursionado en la campaña de José Luis Durán para gobernador del Estado de México, aunque sólo en la parte final. Estuvimos a unos puntos de ganarle a Arturo Montiel, tío e impulsor del actual presidente, pero por algunas malas decisiones del partido, no se consolidó la victoria. Ha sido la única ocasión en que hemos estado cerca de ganar el Estado de México.


Posteriormente, trabajé algunas campañas en Jalisco, en estados como Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Sinaloa, Zacatecas, Coahuila; después me ofrecen dirigir la comunicación de la Cámara de Diputados. Fui el coordinador general de comunicación de la LX Legislatura en un contexto muy complicado porque lo que estaba de por medio era la Toma de Protesta de Felipe Calderón, en medio de una crisis constitucional. Creo que hicimos un papel bastante digno en materia de comunicación, acreditamos a más de 2 mil 300 representantes de medios de más de 50 países, los ojos del mundo estaban en México en ese momento, tuvimos varios problemas a lo largo de la jornada, la tribuna tomada por el PRD, riñas entre diputados, golpes, jaloneos. Fueron varios días de no dormir, de vivir literalmente en la Cámara de Diputados, un gran aprendizaje.


Son experiencias que forjan maravillosamente, pero además, también te das cuenta de que ahí estabas formando parte de la historia de tu país, en el ojo del huracán, en la toma de las decisiones más importantes, como decidir por dónde iba a entrar el presidente, que fue por una de nuestras salas de prensa que tenía un ac-ceso desconocido por la gran mayoría a la parte posterior de la tribuna conocida como Trasbanderas, saber a qué hora iba a ser, cómo se iba a llevar a cabo la sesión, cómo íbamos a completar el quórum, por dónde iban a entrar los senadores del PRI para ese propósito.


En esa toma de decisiones estuvimos acompañando, obviamente, al presidente de la cámara, que era Jorge Zermeño y a la Junta de Coordinación Política, representada por los coordinadores de todos partidos. Después de este arranque en Cámara de Diputados, se viene una fuerte crisis por el alza de precios del maíz, el alimento fundamental de los mexicanos y me piden que asuma como coordinador general de Comunicación Social de la Secretaría de Agricultura, ahí enfrentamos varias crisis más, el embargo atunero, la liberación del capítulo agropecuario del TLCAN, el veto al aguacate mexicano, el cierre de fronteras al tomate y el chile jalapeño bajo el argumento por arte de Estados Unidos de estar contaminados con Salmonela y la trágica epidemia de la Influenza Humana que al principio, erróneamente, llamaron “porcina” y dio al traste con el sector porcícola en México y varios países.


A la mitad del periodo calderonista viene un cambio en la secretaría, Alberto Cárdenas deja su cargo y regresa a su escaño en el senado, yo decido ya no participar en el gobierno. Me invitan como vicepresidente del grupo radiofónico más grande del país, Grupo Radiorama, Enrique Pereda, uno de los socios y expresidente de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, junto con su padre, don Adrián, me ofrecen asumir la vicepresidencia del corporativo y bueno, pues ahí estoy, prácticamente un año ejerciendo una labor muy interesante, tratando con todos los gobernadores del país, de todos los colores y hasta con líderes sindicales y partidistas como la mismísima maestra Elba Esther Gordillo, Beatriz Paredes, Humberto Moreira, los Chuchos, en fin.


Después tomo una decisión: dedicarme de lleno a mi despacho, la firma MKF Merkamorfosis, nuestro eslogan es: “Lo decimos mejor” y hemos integrado un equipo de jóvenes, la mayoría; comunicadores, diseñadores, editores, mercadólogos, gente que proviene de Ciencias Políticas, abogados, economistas. Tenemos integrado un equipo joven pero con mucha experiencia y nos dedicamos a hacer campañas políticas, a senador, a gobernador, a alcalde, asesorar gobiernos, instituciones públicas y también privadas. Los últimos ocho años hemos estado metidos 100 por ciento en este tema, con sinsabores, con altibajos, y hoy en una etapa plena de consolidación. Estamos en un gran momento después de varios triunfos muy importantes como la gubernatura de Chihuahua con Javier Corral y la alcaldía de Aguascalientes con Tere Jiménez. Veníamos de ganar Tepic con 20 puntos para el PAN, ya la habíamos ganado antes para el PRI. Recientemente, dimos una batalla muy complicada en Colima, una elección que se repitió ante un escandaloso fraude electoral, una elección donde el Estado metió la mano con todo, donde gastaron millones en guerra sucia pero también donde el candidato, su equipo y el partido cometieron errores que impidieron repetir la hazaña de la primera elección.



Hoy estamos contentos, entusiasmados, preparándonos para lo que viene, para dar la gran batalla en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, procesos estratégicos previos a la elección presidencial.


C&E: Regresando al tema de tu familia, de tu origen, ¿en qué momento se da tu acercamiento, ya real, a la política? ¿Cuándo es el momento en donde la política te atrae de lleno?

MS: A mí me tocó trabajar con mi padre que fue corresponsal de El Universal en el Estado de México y después tuvo su pro-pio medio de comunicación en la zona conurbada del Distrito Federal. Desde ahí me tocó hacer algunos trabajos de reportero, me tocó ir a cubrir algunas notas a Los Pinos cuando Carlos Salinas de Gortari era presidente, me tocó cubrir algunas notas de Tulio Hernández, de Enrique Jackson y hasta de Rosario Ibarra de Piedra, incluso de Luis Donaldo Colosio, en aquella famosa “L Asamblea” donde propuso, como líder de su partido, la re-forma estatutaria del mismo.


Yo ya había hecho un trabajo periodístico por un lado, pero siempre pensé en participar en política porque como decía don Efraín González Luna, uno de los fundadores del PAN: “La raíz de los males de México puede resumirse en una sola fórmula: deserción del deber político”, y yo siempre he pensado que si tú quieres que las cosas se hagan bien, tienes que ser parte de la solución.


En algún momento participé en las internas del PAN por una diputación, pero me di cuenta que no era precisamente donde más podía apoyar porque los partidos tienen una dinámica muy complica-da, una dinámica perversa de afiliación, de control, tienen formas caciquiles, todos los partidos y no es algo agradable, no es algo que valga la pena. Entonces, en algún momento tomé la alternativa de estar del otro lado y mejor impulsar proyectos donde yo creía que podría generarse el cambio y es cuando decido asumir y llevar a cabo las campañas de varios candidatos.


C&E: ¿Qué trabajos fueron los primeros que desempeñó Marco Sifuentes en el área de comunicación política?