CARLOS MANDUJANO. EL BIG LEAGUER MEXICANO


Medio día en el corazón de Polanco. Desde el tercer piso de la calle Verne 42, logran verse a lo lejos y por igual la enorme bandera nacional de Campo Marte que, justo a un lado, las enormes torres que alojan a las grandes firmas de hoteles de cadenas internacionales. Es tarde soleada, hay poco viento y por ello el lábaro patrio apenas y ondea. Carlos Mandujano se acomoda el saco azul oscuro. La sesión de fotos ha iniciado y en su oficina, justo a un lado de la terraza donde la buena suerte ese día nos hizo entender por qué Carlos Fuentes bautizó hace tiempo a la Ciudad de México como “la región más transparente”, la inercia de la plática entre flashes hace recordar al consultor sus inicios en la comunicación política.


-Ese tema se lo tengo que agradecer a Cuauhtémoc Cárdenas. Él me propuso que me preparara en términos de comunicación, de estrategia política. Es el primero que me da la oportunidad de irme a estudiar fuera de México para prepararme, y entonces voy primero a los seminarios de Miami y luego a los de Washington (DC). Luego hago un verano completo en The George Washington University y pues descubro que es algo para lo que creo que tengo un poco de colmillo, de lectura y de intuición. Más adelante me toca que un entrañable amigo, Demetrio Sodi, me pide que le ayude a participar en su campaña a la Jefatura de Gobierno. En condiciones verdaderamente difíciles. El PAN en aquel momento contrata a algunos consultores extranjeros, y me da mucha risa porque en una de esas reuniones con el consultor extranjero que cobraba muchísimos dólares, viene y me dice: “los electores votan movidos por las emociones no por las razones”. Y pues me suena muy bien, me suena lógico. Entonces se para y se va. ¡Esa fue su intervención en la junta! Y cobraba 50 mil dólares por venir.


- ¿Esa fue toda la intervención del consultor? - Sí. Esa fue su intervención. Y bueno, esa campaña todo el mundo sabe el resultado. Demetrio saca una gran votación en el D.F. pero era complicadísimo ganarle al PRD y a Marcelo y a todo lo que significaba Andrés Manuel en la ciudad. Sin embargo, hace un gran trabajo, fija agenda. En términos de un estratega, en una campaña tienes muchos objetivos. Y en esa campaña que era poco me- nos que imposible ganar, el objetivo era llevar la agenda, las propuestas de nuestro candidato o de nuestro cliente en ese momento.