2019: Morena mantiene la racha ganadora, aunque con menor impulso


Foto de Jezael Melgoza

Carlo Varela @varelacarlo.


Las recientes elecciones del 2 de junio continúan reconfigurando el panorama electoral en el país con un mapa más fragmentado del poder. La victoria morenista Baja California y Puebla hace que la población con gobiernos de diferentes partidos esté dividida casi a tercios a nivel nacional. El PAN mantuvo posiciones donde sus gobernadores y presidentes municipales gozan de aceptación ciudadana, pero pierde aquellos con malos gobiernos; el PRI sigue tocado de muerte, incapaz de lograr algún triunfo significativo que le permita rehacer su imagen en el corto plazo. La participación electoral fue la más baja de la historia lo que podría mostrar signos de hartazgos al polarizante contexto nacional.


Las elecciones del 2019 que fueron en sólo seis estados tenían su interés al ser las primeras después de la aplastante victoria de Morena en el 2018 y el inicio de una nueva administración con un presidente que, aunque perdió fuerza, mantiene históricos de popularidad en sus seis primeros meses de gobierno, mientras que los partidos de oposición luchan por recomponerse internamente y volverse una opción real a las nuevas circunstancias.


Durante el tiempo que pasó entre la elección de julio del año pasado y la de este junio, varios partidos políticos cambiaron de presidente nacional: PAN, PRD, Movimiento Ciudadano ajustaron sus equipos, sólo Morena y el PRI llegaron con las mismas autoridades. El PAN fue el partido que tuvo la mayor recomposición interna, además del cambio de presidente, el accidente dónde perdió la vida su coordinador parlamentario de la Cámara de Senadores Rafael Moreno Valle y su esposa la gobernadora de Puebla reconfiguró las fuerzas al interior del partido. La sangría en el PRD continuó con la renuncia de casi la mitad de su bancada en la Cámara de Diputados y algunos senadores.


La alianza en el poder conformada por Morena y PT agregó al PVEM que desde que se integró el nuevo Congreso de la Unión mostró un fuerte acercamiento y votó en la misma dirección las iniciativas presentadas en el primer año ordinario de la LXIV Legislatura: el PVEM que siempre ha formado alianzas (PAN en el 2000 y con el PRI durante 15 años, 2003-2018), dejó al PRI con el que tuvo fricciones a raíz de que no postularon a un candidato del Verde como gobernador en Chiapas en las pasadas elecciones. El PES perdió su registro a nivel nacional, pero lo mantuvo en algunos estados, pero ahora no formó alianza con Morena.


El PRI decidió competir solo en estas elecciones. Desde 2003, el PRI adoptó una política de alianzas que había venido creciendo conforme pasaban los años, primero con el PVEM, luego Nueva Alianza, y en ocasiones con PT, y PES. Al final del trienio pasado, el PRI ya estaba formando en promedio alianzas con otros tres partidos en promedio en los procesos locales.


La alianza que formaron PAN-PRD-MC en las elecciones federales del 2018 ahora fue parcial ya que solo se realizó para la elección de gobernador en Puebla, y solo con el PRD en la mayoría de los municipios de Durango y de distritos locales en Quintana Roo.


RESULTADOS DE LAS CONTIENDAS

En las elecciones del pasado 2 de junio se disputaron: dos gobernadores: Baja California y Puebla; 60 presidentes municipales en Aguascalientes, Durango y cinco extraordinarios en Puebla y tres Congresos locales: Baja California, Quintana Roo y Tamaulipas.


Morena mantuvo su hegemonía en victorias para gobernador que le van a permitir controlar a dos de los principales estados del país: Puebla el quinto estado más popular del país y Baja California emblema del panismo que gobernó por tener treinta años. En ambos estados a seis meses de la elección, las encuestas mostraban que Morena tenía una ventaja de más de cuarenta puntos sobre cualquier posible candidato del PAN.


En Baja California, el mal gobierno panista fue decisivo para definir la elección, el Índice de Desempeño Gubernamental (IDG) de C&E Campaigns & Elections México junto con Varela y Asociados que fue publicado en la revista de junio lo colocó en el lugar 30 de 32 de desempeño y 31 de popularidad por lo que la elección se decidió en un clima de enojo y deseo de cambio de partido en el poder.


En Puebla, la tragedia donde perdió la vida la gobernadora y su esposo el exgobernador desarticuló las principales fuerzas al interior del panismo y tuvieron que recurrir a postular a un candidato externo que inclusive había competido en la interna del 2018 pero por Morena. Aquí su gobernador interino no fue factor, pero sí el clima de cambio, una encuesta de Varela y Asociados publicada en la revista de C&E de marzo mostró que dos terceras partes de la población querían un gobierno morenista por sólo 14% que quería mantener un gobierno emanado del PAN, además 54% desaprobaba como habían gobernado los panistas en los últimos ocho años.


Fueron publicadas más encuestas sobre la elección de Puebla que de la de Baja California, el cuadro 1 muestra 10 casas encuestadoras que publicaron datos antes del límite electoral que son tres días antes de la elección. La mayoría de las encuestadoras pronosticaban una elección abierta (23 puntos porcentuales de diferencia), sólo dos empresas daban una diferencia menor a 20. El resultado final, fue más cerrado, con una diferencia de doce puntos entre Barbosa y Cárdenas, lo que llevó a que la mayoría de las encuestas fallaran en su precisión, muy por encima del margen de error teórico que sus propias metodologías señalaban.


Fuente: Varelayasociados con datos de su archivo interno. * Vivienda, ** Mixta, *** Telefónica robot

Lo contrario sucedió en Baja California que fueron pocas encuestas publicadas, que mostraban una diferencia más cerrada, de 16 puntos entre Jaime Bonilla de Morena y Oscar Vega del PAN, sólo una empresa daba una ventaja mayor a 20 puntos. El resultado final se abrió considerablemente a casi 30 puntos de ventaja haciendo que la mayoría de las encuestas también fallaran en su precisión muy por encima de su propio margen de error teórico reportado.



Fuente: Varela y asociados con datos de su archivo interno. * Vivienda, ** Telefónica, *** Telefónica robot.

Para estos procesos electorales las encuestas fueron poco precisas, la mayoría de las encuestas fallaron en medir la fuerza electoral de Morena, en Puebla lo sobre estimaron y en Baja California lo subestimaron. En elecciones municipales tampoco fueron muy atinadas, por lo general, las encuestadoras fueron poco precisas en sus predicciones de la competencia electoral.


Así con las victorias, Morena añadió a más de diez millones de personas a sus gobiernos estatales llegando a sumar a 28 por ciento de la población total del país (cuadro 3), superando al PAN como partido ya que fue el que sufrió las derrotas electorales. El PRI mantuvo a su 36% de la población gobernada.



Fuente: Cálculos del autor con datos de proyección de CONAPO 2019.

En las elecciones para renovar presidentes municipales (cuadro 4), la situación fue similar, aunque el PAN creció en el número de municipios gobernados tuvo una fuerte caída en la población gobernada, ya que perdió todos sus municipios de Baja California con lo que dejó de gobernar a casi tres millones de personas. El PRI perdió doce municipios y dejó de gobernar a casi un millón dos cientos mil habitantes. Mientras que Morena que no gobernaba ninguno ahora lo hará en nueve donde viven cuatro millones de personas.


Fuente: Cálculos del autor con datos de proyección de CONAPO 2019.

Al comparar el voto en seis estados del país por partido del pasado 2 de junio con las que de senador en 2018 y con las que tuvieron en el proceso local del 2016, aunque no son estrictamente comparables porque se dieron en diferentes circunstancias, por ejemplo, en el trienio pasado en varios estados se dieron concurrente con elecciones para gobernador o fueron diferentes las alianzas que se formaron se construyó el cuadro 5.


Las elecciones del pasado 2 de junio se dieron en estados panistas, los seis estados salvo Puebla estaban siendo gobernados por un panista y, en las elecciones locales del 2016 fueron el partido que más votos obtuvo (39% en promedio). En aquellas elecciones la competencia fue directamente contra el PRI que captó en promedio 31% del voto. Morena apenas consiguió ocho por ciento de la votación.


Con las elecciones federales del 2018, el panorama electoral cambió radicalmente, Morena arrasó e hizo que prácticamente todos los partidos perdieran votos, PAN y PRI retrocedieron quince puntos porcentuales lo que les implicó un retroceso de 38 y 47% respectivamente, mientras que Morena creció 424%, incremento inusitado para un partido político en la historia electoral moderna.



Fuente: INE y PREPS de los institutos locales en Aguascalientes, Baja California, Durango, Puebla, Quintana Roo y Tamaulipas.

Con respecto a la elección federal del 2018, el PAN logró recuperar votos y volverse a situar como el principal partido, aunque todavía por debajo de sus votos captados en el trienio anterior pero que le dieron lo suficiente para retener la mayoría de los municipios y población gobernada en los estados de Aguascalientes y Durango y lograr mayoría en el Congreso de Tamaulipas. Morena quedó en segundo lugar como partido, pero gracias a la alianza que formó con el PVEM y PT lograron importantes triunfos como llevarse todo en Baja California, el congreso de Quintana Roo y la gubernatura de Puebla. El PRI no solo no pudo recuperar terreno, sino que continuó la caída en su porcentaje de votación, inclusive con respecto a la del 2018 que fue considerado como su peor desempeño electoral de su historia.


Dada la continua caída del PRI, la competencia electoral se centró entre PAN y la alianza de Morena y se pueden identificar dos grupos de estados: aquellos donde el PAN tuvo una recuperación similar a la del pasado trienio, Aguascalientes, Durango y Tamaulipas y aquellos donde no logró tener una recuperación significativa: Baja California, Puebla y Quintana Roo (Cuadro 6)



Fuente: INE y Preps de Institutos locales con cálculos del autor.

Ambos grupos mostraron diferente comportamiento desde 2016 ya que el primer grupo de estados, aunque eran panistas presentaron una mayor competencia y fragmentación del voto que el segundo grupo y fue en las elecciones del 2018 cuando la alianza Morena-PT (el PVEM todavía compitió con el PRI), lograron una mayor cantidad de votos. Para las elecciones del 2019, el PAN regresó a su porcentaje de votación del trienio pasado en el segundo grupo, pero no así en el primero donde la hegemonía de Morena se mantuvo.

Participación y el hartazgo ciudadano.


Las elecciones del 2019 han sido las de menor participación desde que se tiene registro. Es difícil identificar los factores que influyeron para que la gente no saliera a votar, podría ser que el desinterés ciudadano para no acudir a votar fuera causado por un hartazgo ciudadano en general, contra los partidos políticos que llevó a un cambio de actitud de la población.


Otro factor puede ser que el PRI, el principal partido para movilizar estructuras el día de la elección, no lo haya hecho y por eso su porcentaje de votación siguió en caída, otra explicación es que ante la percepción de falta de competitividad y creer que las elecciones estaban decididas llevaron a la población a no involucrarse en estas campañas, aunque no explicaría porque en elecciones competitivas también cayó la participación en estas elecciones. De cualquier manera, los partidos políticos tendrán mucho trabajo en investigar porque la gente no acudió a las urnas y tratar de que vuelvan a participar confiando en ellos.


Conclusiones


La alianza de Morena fue la gran ganadora de las pasadas elecciones al lograr las victorias más importantes: dos gobernadores que les permitirán crecer en el control de cargos públicos en el país controlarán dos nuevos congresos locales y aumentaron su población gobernada a nivel municipal en más de cuatro millones de personas. Si bien, por partido político tuvo una importante caída en su votación, su alianza fue muy eficaz para ganar en un contexto de multipartidismo. PAN y PRI los grandes perdedores, el primero por deja de gobernador a diez millones personas en los estados de Baja California y Puebla y tres millones a nivel municipal y, el segundo por reducir su porcentaje de votación a un nuevo nivel histórico sin lograr ninguna plaza importante.


Sin embargo, el PAN logró ganar en dos capitales, llevarse la mayoría de los municipios, un congreso estatal y volver a crecer en la intención del voto, en aquellos estados donde sus gobiernos estatales y municipales estaban mejor evaluados, lo que podría dar a este partido una esperanza de que en el 2021 puedan aspirar a obtener nuevamente victorias locales que lo mantengan como el principal partido de oposición. El PRI parece tocado de muerte, sigue disminuyendo su porcentaje de votación que le impide tener victorias importantes, mejorar su imagen dependerá de muchos factores y mucho trabajo para recuperar su fuerza electoral.

Al parecer la furia de la alternancia que se dio en la elección del 2018 está menguando entre la población que ya no está votando masivamente para cambiar de partido en el poder sino de acuerdo a la evaluación de los gobiernos. Los gobernadores de Aguascalientes, Durango y Tamaulipas de acuerdo con el Índice de Desempeño Gubernamental de Varela y Asociados y C&E Campaings & Elections México están renqueados en los lugares 13, 12 y 6 respectivamente, mientras el de Baja California, Puebla y Quintana Roo ocupaban los lugares 30, 28 y 23 respectivamente. Es decir, la gente probablemente vuelva a decidir por cuál partido votar ya no por el deseo de cambiar de partido en el poder o a favor del partido de López Obrador sino de acuerdo con el desempeño que han tenido sus autoridades dando el beneficio a aquellos que lo han hecho bien.


Así, las próximas elecciones federales del 2021, donde se renovarán 15 gubernaturas en su mayoría gobernadas por el PRI (9) podrán estar nuevamente determinadas más por la forma en la que están gobernadas más que en el deseo simplemente de cambiar a un partido de Morena. C&E

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