"Quienes dinamitaron campaña de AMLO en 2012 siguen a su lado"

- Exasesor de su campaña presidencial en 2012.


Señala a César Yáñez, aún cercano al Presidente, y a Rogelio Jiménez Pons, “ideólogo” del Tren Maya, de haber orquestado el llamado charolazo.


Luis Costa Bonino

Textos de otros*


Luis Costa Bonino protagonista de lo que muchos llamaron "charolagate" o "charolazo", ampliamente analizado en las siguientes semanas y aún años después, de que el ex asesor de campaña de Andrés Manuel López Obrador, fuera acusado de "pasar la charola", se sostiene en su versión: fue una trama orquestada desde dentro por quienes, aún hoy, siguen en el círculo cercano al Presidente de México.


Bonino, uruguayo, Doctor en Ciencia Política por el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Paris, asesor de marketing político y quien se mantiene en campañas actualmente en México y el resto de América Latina, habla por ejemplo de "el saboteador permanente" que fue César Yáñez quien sigue cercano, o el creador del "tren maya" Rogelio Jiménez Pons.


A la luz del contexto mexicano actual, Costa Bonino afirma que el Presidente López Obrador apuesta a través de Morena, acortar y acotar, los tiempos de campañas ajenas. Un error a estas alturas, será "catastrófico", dice. Y hoy más que nunca, el electorado mexicano deberá decidir en la oferta variada de los partidos; y el asesor de campañas no duda en reconocer que le gusta trabajar con los políticos mexicanos "por el grado de Maquiavelismo" que revelan, a la hora de luchar por ganar.


_¿Cómo ve y siente, el ánimo ciudadano en general, en el contexto mexicano de cara a la elección intermedia del próximo junio de este 2021?


LCB._Esta va a ser una elección excepcional en muchas dimensiones. No sólo porque las elecciones en medio de la pandemia, en todas partes, y así será también en México, tienen una altísima tasa de abstención, que favorece a los partidos de mayor estructura y mayor cantidad de militantes, sino porque también condicionan las campañas y la forma de relacionarse entre candidatos y electores.


El contexto está marcado también por una actitud autoritaria del Presidente, que pasa por encima de procedimientos y reglas básicas democráticas, de defensa de la pureza del sufragio, y de control de influencias ilegitimas de la figura presidencial sobre el voto de los ciudadanos.


Creo que las dos grandes incertidumbres de los ciudadanos mexicanos frente a la elección de junio son, por un lado, los efectos de la pandemia sobre la relación de fuerzas políticas, y por otro el efecto de la influencia del Presidente, legítima o ilegítima, sobre las reglas de juego de la campaña y la elección.


Los problemas de campaña de partidos y candidatos se resuelven con buenas técnicas específicas de campaña para este contexto de pandemia. La influencia del Presidente es una lucha política y legal más ardua. Esta influencia no es nueva ni mucho menos en la historia mexicana, pero lo menos que se puede decir es que en este plano no hubo absolutamente ningún tipo de transformación.


Personalizar las campañas

_Hay más partidos políticos que nacieron en estos dos años de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, y algunos analistas creen que se "pulverizará" el voto. ¿Es momento de que el Electorado vote por personas y no por partidos políticos? ¿Cuál es su opinión como experto de marketing político de estos nuevos partidos en México?


LCB._En la medida que el contexto de pandemia favorece muy claramente a los partidos con mayor estructura y número de militantes, va a favorecer más a los partidos viejos que a los nuevos, y por supuesto a partidos consolidados como Morena. En las campañas locales y en municipios pequeños, la personalización sin duda va a ser un buen terreno estratégico de campaña.


Al candidato a Presidente Municipal de una localidad pequeña le convendrá mucho más imponer su propio perfil, que enredarse en conflictos ideológicos o partidarios nacionales. Un candidato a Gobernador sin embargo, va a tener que definir más claramente su posición a nivel nacional, y deberá articular buenas alianzas, aunque pueda tener ventajas en darle un fuerte contenido local a su campaña.


Morena está tratando de comprimir y acotar al máximo las campañas. Apuesta a una “supresión” virtual de las campañas, especialmente de las ajenas. Apuesta a que el peso de las campañas sea el menor posible. Lo que estratégicamente es correcto para ellos. Esta apuesta sin embargo aumenta muy peligrosamente para el oficialismo el peso relativo de la coyuntura. Si el Presidente enfrenta un problema coyuntural grave en el mes de mayo, sería catastrófico para el Presidente y para Morena.


A los políticos mexicanos les fascina la idea de la estocada final: del PRI, únicos en el mundo para el día D...

_Su experiencia mexicana con partidos y políticos digamos profesionales, ¿qué le ha enseñado? ¿y cuáles cree que han sido sus enseñanzas para ellos?


LCB._México ha sido mi mayor maestro, sería más justo tal vez si mencionara específicamente al PRI, en lo que hace a la movilización electoral, a convertir intención de voto en voto efectivo, y a una acción perfecta y coordinada para el Dia D, el día de la elección. No conozco mayores maestros en el mundo para la movilización del día D que el PRI. La estructura priísta no solo le ha hecho milagros al propio PRI, sino que le hizo el milagro electoral de 2018 al Presidente Andrés Manuel López Obrador. Hay una muy interesante investigación política por hacer ahí, que alguien hará sin duda algún día.


En cuanto a lo que he aportado yo a partidos y líderes mexicanos, diría que lo más importante es haberles definido una lógica muy precisa del manejo de los tiempos en una campaña, y aportarles conocimientos profundos de lógicas de acción de los diferentes segmentos de electores, que le han dado una capacidad mucho mayor de organización y de efectividad.


También he aportado una centralidad muy fuerte del orden estratégico. A los políticos mexicanos les fascina la idea de la estocada mortal al adversario, son mas afectos a los movimientos tácticos que a la estrategia. Pero tengo que decir que con los políticos mexicanos es con quienes me llevo mejor en el mundo. Tienen el grado perfecto de maquiavelismo y de pasión por la política que es el que más me fascina.


Marketing sin perspectiva de género...

_¿Es más fácil trabajar con un hombre o con una mujer dedicados a la polìtica? ¿Podría relatarnos algunas experiencias?

LCB._Si hay algo en lo que no tengo en absoluto “perspectiva de género” es trabajando con una candidata o candidato. Lo primero que tiene que tener alguien para ser Presidente o para ganar su cargo de elección popular es tener un deseo profundo y absoluto de ganar. Y una confianza total en el triunfo.


No sirve ni el “si gano” ni el “si pierdo”. Además de eso, una mujer cuando es candidata debe saber desde el primer día que ella no es menos que nadie en el mundo, que el universo político le pertenece completamente, y que políticamente no hay nada que un hombre, sólo por ser hombre, pueda hacer mejor que ella. No podrá decir nunca en su vida, como dijo Josefina Vázquez Mota en 2012: “Soy mujer, pero con muchos pantalones”.

Me gusta trabajar con mujeres, porque ellas han debido tener muchísima determinación, fuerza y haber superado muchos más obstáculos que cualquier hombre, para llegar a ser candidatas, y saben que no le deben nada a nadie. Saben el valor del tiempo y el esfuerzo, aprovechan mejor el apoyo de un equipo, aprovechan mejor el apoyo de una asesoría profesional. Sean mujeres u hombres, me encanta trabajar con candidatas o candidatos que ponen el alma en su campaña.


El fundraiser, el indito, las celadas y los traidores; sacar a Mandoki...

_¿Qué fue realmente lo que pasó en esa famosa cena del "charolazo" en 2012, cuando trabajaba con el equipo del hoy presidente AMLO? Se dice una única versión: que usted pedía "millones" para ganar la Presidencia ¿qué pasó realmente en esa cena? ¿Hubo un "Judas" en el equipo de AMLO? ¿Quién fue? ¿Lo puede mencionar?


LCB._El Charolazo” fue una tercera celada, no la primera, pero más organizada y respaldada por varias personas de dentro de la campaña de Andrés Manuel López Obrador. Hay que decir que había oposiciones internas, si se quiere mas legítimas, como la de Marcelo Ebrard, que mientras estuve en la campaña se negó sistemáticamente a aparecer en spots de campaña. Una vez Andrés me dijo que Marcelo Ebrard se había comprometido con él a participar de un spot conjunto.


Con Luis Mandoki movilizamos un equipo de producción muy vasto, muy profesional y muy caro. Esperamos horas a Ebrard y él nunca apareció. Yo estaba furioso, Luis Mandoki también, aunque Andrés Manuel se lo había tomado más risueñamente. Obviamente Marcelo Ebrard hubiera querido ser el candidato presidencial, quería serlo seguramente en 2018, y no hacía nada para que Andrés ganara.


Había otra persona que saboteaba de manera permanente y muy evidente la campaña que era César Yáñez, que tenía una larga historia sin embargo, de colaboración muy cercana con López Obrador. Se lo dije a varias personas, muy leales a Andrés Manuel, su papel de saboteador permanente estaba fuera de toda duda, pero sin embargo AMLO lo mantenía siempre en su lugar.


Por último estaban los más directamente asociados con “el charolazo” y con dos celadas anteriores, que eran Adolfo Hellmund y Rogelio Jiménez Pons. Este último, hoy en Fonatur e “ideólogo” del Tren Maya, era un viejo conocido de Andrés Manuel de Tabasco.


Hay que decir que el contexto de estas celadas era un estrangulamiento económico total, que nos impedía hacer la campaña de aire. A pesar de que Andrés Manuel ordenaba darnos fondos para los spots, ese dinero nunca llegaba a nosotros.


La primera celada de Hellmund y Jiménez Pons fue una reunión en un bar con un “fundraiser” a la cual nos invitaron a Luis Mandoki y a mi. El “fundraiser” era un mafioso de cuarta categoría, que nos pidió de la parte de AMLO una “zanahoria” para atraer y seducir a aportantes.


De partida vino todo con un olor tan feo que le dije a mi tocayo Mandoki que yo no iba a abrir la boca ni a decir una palabra. Como estuvimos tan cerrados, la reunión duró muy poco y no tuvo consecuencias.


La segunda celada fue un personaje, que nunca conocimos, y que seguramente no existía, que era un “indiecito” oaxaqueño, del Mercado Central, de La Central de Abasto de la Ciudad de México, que quería donar diez millones de dólares, que tenía en efectivo en una casa abandonada, o semi abandonada, en el Estado de Hidalgo.


La condición era que esos diez millones de dólares en efectivo teníamos que ir a buscarlos nosotros. En cinco minutos que hablamos con Luis Mandoki, vimos que era una locura que nos iba a llevar a la cárcel y nos negamos a ir. Finalmente la idea del “charolazo” vino desde César Yáñez, o por lo menos él la comunicó, en un momento en que estábamos reunidos con López Obrador en su despacho de la casa de campaña, junto con Luis Mandoki.


César dijo, dirigiéndose a AMLO, que había una cena organizada por Luis Creel en su casa, con empresarios que querían aportar a la campaña. Que querían saber cómo se desarrollaba la campaña y qué necesidades tenía. También estaban interesados en que pudiera estar presente Andrés Manuel. AMLO respondió enseguida: "No, yo no quiero ir", y dirigiéndose a Luis Mandoki y a mí nos dijo: "¡Vayan ustedes!" .


Las tres personas directamente responsables de la organización del “charolazo” fueron César Yáñez, Adolfo Hellmund y Rogelio Jiménez Pons. Las dos emboscadas fallidas previas, la del fundraiser mafioso de “la zanahoria”, y la del “indiecito” de Oaxaca del Mercado y los diez millones de dólares en efectivo, que teníamos que ir a buscar al Estado de Hidalgo, mostraban que “el charolazo” y su difusión, con un audio editado y armado, no había sido una distracción de los organizadores, ni algo casual, ni la acción de un infiltrado externo.


Fue un golpe a la campaña de AMLO preparado y calculado al interior de su campaña, desde hacía varias semanas. El armado del audio se hizo a partir de dos respuestas a preguntas diferentes, muy separadas en el tiempo que duró la reunión y la cena. La primera fue una queja que hicieron unos empresarios, de que nunca habían podido tener un encuentro con AMLO, a lo que les dijimos, Mandoki y yo, que les ayudaríamos a conseguir una entrevista.


Más de media hora más tarde, otro empresario me preguntó en cuánto calculaba las necesidades económicas para poder ganar la campaña en las seis semanas que quedaban hasta la elección. Le dije entonces que calculaba en seis millones de dólares lo que necesitábamos para ganar, de los cuales la mitad quería destinarlos a una cantidad muy importante de espectaculares en todo México, para compensar la única gran ventaja que por entonces nos llevaba Enrique Peña Nieto, que era una presencia demoledora en espectaculares de vía pública.


La edición juntó dos partes separadas de lo que dije, e hizo escuchar que pedía seis millones de dólares y que, como si fuera una contraprestación, me comprometía a gestionarle una entrevista con AMLO.


Hay que decir además, que el golpe mortal a la campaña no fue “el charolazo”, sino la desactivación inmediata del equipo: Luis Mandoki y yo, que había llevado a AMLO a las puertas del triunfo. El día del “charolazo”, el 24 de mayo de 2012, estábamos ya empatando en intención de voto en 30 puntos con Peña Nieto.


Después de haber iniciado con un 14 por ciento, cuando me incorporé. Mi expulsión de la campaña fue el golpe definitivo para AMLO. Desconozco quién operó esa decisión, que incluía la prohibición de que me contactara con Luis Mandoki, obviamente con la intención de impedir que el equipo continuara ganando la elección de manera remota.


Cada elección, única. Triunfarán este año campañas cetradas en liderazgos pretectores...

_Podríamos conversar mucho sobre la construcción de la imagen de un candidato o candidata exitoso, pero como no es un taller sino una entrevista, ¿nos podría compartir algunos "secretos" o sugerencias para quienes en México aspiren a enfrentar en las próximas semanas, una campaña exitosa de posicionamiento de imagen y mensaje, independiente del partido que los impulsa?


LCB._Cada elección es única, y esta es todavía mas “única” que las demás. La pandemia y la abstención exigen mucho trabajo de activación de militantes, mucho trabajo de construcción de estructura. Pero además las fluctuaciones de la coyuntura hacen peligrosa la identificación demasiado fuerte con un partido, aún con Morena, el Partido de Gobierno.


La fórmula más segura de éxito es, en términos de imagen, hacer una construcción fuerte, tenaz, de liderazgo personal. El Liderazgo se trabaja, se construye, con comunicación, con imagen, con actitudes, con hechos. La pandemia ha dibujado una imagen específica para este liderazgo, un liderazgo protector, responsable, integrador, unificador, leal a las personas y a sus necesidades, transparente, comprometido con su gente, sea de un Estado o de un municipio. Van a tener mucha ventaja las campañas de personalización, centradas en el candidato o candidata.


*Textos de otros. Publicado originalmente en El Universal por Luz María Rivera.

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