AMLO el presidente más popular de los últimos seis sexenios

Por Carlo Varela @varelacarlo



Con cien días de gobierno, AMLO ha logrado ser el presidente más popular de los últimos seis sexenios. A pesar de tomar decisiones controvertidas y fuertemente criticadas por intelectuales y columnistas en medios de comunicación, la población lo apoya en la mayoría de sus acciones. Las razones de este alto porcentaje son múltiples: AMLO sabe conjurar el impulso legitimizador de su elección con una narrativa y una forma de comunicar cercana para la mayoría de la población, además, aprovecha la debilidad y el nulo posicionamiento de la oposición. Se ve difícil, más no imposible, que en un horizonte cercano su popularidad caiga, aunque toda política es local, es muy probable que en las próximas elecciones Morena mantenga su racha y triunfe en la mayoría de los cargos públicos a disputar.


A cien días de gobierno de López Obrador se publicaron diez encuestas nacionales que miden la evaluación presidencial, siete de ellas en vivienda y tres telefónicas (Tabla 1), la mayoría de las encuestas publicadas presentan una medición bastante similar, solamente la de la GEA-ISA y la de Consulta salen del rango, inclusive las mediciones telefónicas que sobre representan a un segmento con mayor grado de escolaridad, están dentro del rango. El promedio de las encuestas de febrero y marzo dan 80% de aprobación por 15% de desaprobación lo que da un balance neto positivo de 66 puntos.


La gráfica 1 muestra el promedio trimestral de la evaluación presidencial desde que se comenzó a medir la popularidad con Salinas hasta el primer trimestre de AMLO. Salinas también tuvo porcentajes superiores a 80% pero no fueron al inicio de su administración. Antes de AMLO, Fox era el presidente mejor evaluado en el primer trimestre de su gobierno, en aquellos tiempos la gente tenía fuertes expectativas de que su gobierno trajera el cambio y se le reconocía haber sacado al PRI de los pinos después de 70 años de gobierno. AMLO tiene uno de los niveles más bajos de desaprobación para un mandatario.



La gráfica 2 muestra la evaluación presidencial y su diferencia neta del primer trimestre de gobierno para los últimos seis presidentes: Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto y AMLO. Después del error de diciembre, Zedillo ya tenía una opinión dividida de su trabajo (+1 en el balance neto) y empeoró durante su primer año de gobierno. Tanto Salinas como Calderón llegaron al poder con gobiernos divididos y polarizados, una parte importante de la oposición los acusó de fraude electoral, su balance en el primer trimestre de gobierno fue de +28 y +33 respectivamente. Aunque Peña Nieto ganó sin fuertes cuestionamientos, 60% de los votantes lo hizo por otro candidato por lo que comenzó su gobierno con un balance de +25, el segundo más bajo de la serie.


Fox comenzó con un alto nivel de popularidad, su balance en promedio fue de +55 durante el primer trimestre de su gobierno. La gente tenía muchas expectativas de que su gobierno trajera el cambio en el país y haber derrotado al PRI después de setenta años en el país fue considerado una hazaña.


Dado que AMLO rompió la tradición de los candidatos ganadores de mantener silencio hasta días antes de comenzar su gobierno y comenzó a tomar decisiones prácticamente desde el siguiente día de su triunfo electoral, durante el periodo de transición muchas casas encuestadoras comenzaron a preguntar a la población por la forma en la que estaba trabajando. La gráfica 2 incluye la popularidad de AMLO como presidente electo. Inclusive la cancelación del aeropuerto de Texcoco que ha sido una de sus acciones más polémicas hasta el momento fue hecha como presidente electo. Para el periodo de transición presentó un balance neto de +46%, y con la cancelación del aeropuerto, con la segunda consulta a modo y una vez que comenzara a gobernar muchos especialistas en política presuponían que su nivel de aprobación sufriría una disminución ya que el poder desgasta.


Durante los primeros cien días de gobierno, sus acciones han seguido siendo polémicas, la cancelación de ductos de gasolina para combatir el robo de gasolinas que provocó el desabasto en varias entidades del país, la creación de una guardia nacional, la reasignación de presupuesto para guardias infantiles y refugios para mujeres maltratadas, su forma de tratar los conflictos en Michoacán y Matamoros, sus embates a los organismos autónomos, su ley de salarios para la administración pública, sus conferencias mañaneras, su narrativa de austeridad, el papel de su gabinete y las duras críticas de la comentocracia hacían pensar que su nivel de popularidad en el primer trimestre del año disminuiría y la opinión pública estaría más dividida de la que tuvo como presidente electo.


Sin embargo, las encuestas publicadas, que es un número robusto, que incluyen varios tipos de metodologías y la homogeneidad de los resultados muestra que por el contrario a la hipótesis planteada su popularidad no solo cayó, sino que creció a niveles por encima de Fox. Para sorpresa de muchos la popularidad de AMLO es muy aceptada prácticamente por todos los segmentos y regiones de la población.


Ya como presidente Constitucional, López Obrador creció casi 50% con respecto a su evaluación como presidente electo doblando casi la popularidad de Fox que era el presidente mejor evaluado en un inicio. Gráfica 2 Evaluación presidencial Salinas-AMLO a 100 días de gobierno (promedio %)
Fuente: Recopilación de Vidal Romero con datos de: presidencia, arcop, Buendía&Laredo, Consulta-Mitofsky, El Universal, BCG, Demotecnia, GEA-ISA, Parametría, Reforma, El Financiero, El Universal, Enkoll, Varela Y Asociados.

Razones de su popularidad

Diversos elementos del entorno social coyuntural y del perfil de la nueva Administración podrían explicar la histórica popularidad de López Obrador que como en muchos fenómenos de opinión pública, la explicación es multifactorial. Posibles razones que están entrelazadas: a) la legitimidad alcanzada en el pasado proceso electoral con la votación más alta para un presidente en los últimos 36 años, aunado a las mayorías de su coalición en el Congreso de la Unión y en 16 estatales que apoyan completamente su agenda de gobierno; b) el hartazgo colectivo con gobiernos recientes, el deseo de cambio y la desconfianza a instituciones políticas tradicionales y de gobierno se mantienen vigentes aún después del proceso electoral; c) la confianza volcada en altas expectativas de que su gobierno mejorará las condiciones económicas y de seguridad en el país; d) programas sociales dirigidos a segmentos previamente no atendidos y la etiquetación de recursos directamente a individuos dejando de lado intermediarios; e) su narrativa maniquea y atravesada por una promesa difusa pero omnipresente contra la corrupción. En las conferencias mañaneras 70% de los temas y los problemas de México están relacionados con corrupción de anteriores gobiernos; f) una imagen personal sólida y largamente construida en 18 años alrededor de mensajes de austeridad, honestidad y cercanía; una nueva forma de comunicar de las autoridades; g) disposición a emprender acciones audaces en temas sentidos para la población y, h) la ausencia de narrativas de oposición y de liderazgos que le hagan contrapeso desde puntos y posturas distintos de la esfera pública y privada.


La mayoría de la población cree y está dispuesta a concederle tiempo para comenzar a ver mejoras en la situación económica, política, de seguridad y social en el país. Su discurso sencillo, austero y sus actos de gobierno llenos de simbolismo y cercanía con la gente le dan una nueva forma de comunicación que contrasta con las de anteriores administraciones que eran percibidas precisamente como lo contrario, llena de privilegios, lujos, alejadas de la población, corruptas y centradas no en la población sino en los segmentos más privilegiados de la sociedad. Para la mayoría de la población las autoridades solo gobernaban para unos cuántos y para el beneficio de empresarios y la clase política, ahora por el contrario la población cree que las acciones son en beneficio de ellos y en contra de esa clase política corrupta, privilegiada que se mantuvo por décadas en el poder.


Las encuestas publicadas muestran que la mayoría de la población respalda sus principales acciones: Reforma publicó que 82% está a favor de la Guardia Nacional[1]/; 73% acabar con el robo de combustible, aunque provoque desabasto[2]/, ante el conflicto en Venezuela 70% cree que México debería tener una posición neutral y 68% que no debería intervenir[3]/; ante el conflicto con la CNTE en Michoacán 58% consideraba que debería seguir negociando antes que desalojarlos[4]/. 70% califica muy bien/bien la forma en la que está combatiendo la corrupción[5]/. El Financiero publicó el acuerdo con los principales asuntos de gobierno de López Obrador: 66% de acuerdo con respeto a la libertad de expresión; 59% con la transparencia y rendición de cuentas; 58% lucha contra el crimen y la inseguridad; 58% combate contra la corrupción; 53% manejo de la economía nacional; 53% la creación de empleos; 51% combate a la pobreza y 45% política exterior[6]/.


Gran parte del desempeño de una autoridad está ligada a su popularidad, si la gente aprueba su forma de gobernar es porque aprueban su desempeño en los aspectos más importantes de su gobierno, cuando la popularidad cae también cae el apoyo a su desempeño, la causalidad es recíproca, aunque han existido autoridades populares con bajo desempeño.


Comentocracia y opinión pública

La sorpresa de los altos niveles de popularidad del presidente se debe en parte al divorcio que existe entre la opinión pública y la opinión publicada. Muy probablemente, desde septiembre del año pasado cuando AMLO decidió poner a consulta la aprobación del nuevo aeropuerto con una metodología sesgada y dejando de lado los lineamientos establecidos en la Constitución para la realización de consultas populares, así como desoír las críticas de especialistas sobre las ventajas de construir el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco y su necedad de construirlo en la zona de Santa Lucía, llevo a que comenzaran a surgir voces críticas entre los columnistas y especialistas de varios medios de comunicación principalmente en la radio y los periódicos.


A partir de ese momento, la comentocracia, como la bautizaron las personas afines a López Obrador, comenzó cada vez más a cuestionar las políticas públicas de López Obrador. Para evaluar los primeros cien días de gobierno, columnistas, intelectuales, especialistas y editorialistas publicaron más de cincuenta ensayos donde la mayoría manifestó su descontento sobre las principales acciones del nuevo gobierno y el rumbo económico, político y de seguridad por el que la 4T está llevando al país.


Es tan fuerte la imagen y la popularidad de López Obrador que resiste las críticas vertidas por la comentocracia a sus principales acciones de gobierno, para el círculo verde o la mayoría de la población aprueba su forma de gobierno y sus principales acciones así sean controvertidas o les afecte directamente. La mayoría prefería que la construcción del nuevo aeropuerto fuera hecha en Texcoco e inclusive de la gente que esperaba por horas para cargar gasolina 73% dijo estar dispuesto a seguir haciendo filas para cargar gasolina si eso ayudaba a combatir el robo de combustibles[1]/.


Intención de voto

La popularidad de AMLO y la debilidad y conflictos internos de los partidos de oposición se traducen en un apoyo mayoritario al partido del presidente. Morena en este momento captaría 45% de las preferencias cuatro veces más que los principales partidos PAN y PRI que se encuentran empatados con 10% de las intenciones (gráfica 3). Salvo Salinas en la mayoría de los sexenios anteriores, el partido en el poder ha captado menos votos en elecciones intermedias de lo que captó en la elección presidencial. Sin embargo, en el contexto actual es muy probable que Morena mantenga o capte un mayor porcentaje de votos de los que obtuvo en julio del 2018 y que lo lleve a posicionarse como el principal partido de la Cámara de diputados y gane la mayoría de las gubernaturas (14) en disputa en el 2021. En el corto plazo, este porcentaje de votación y la popularidad de AMLO perfilan que la alianza de Morena se lleve las dos gubernaturas, sea el principal contendiente en los cinco estados donde se lleven a cabo elecciones y gane la mayoría de los puestos de elección popular.


Fuente: Reforma y El Financiero

Conclusiones

Los niveles de popularidad de AMLO sobrepasan por mucho el alcanzado por sus antecesores desde que se tiene un registro de encuestas nacionales. tal el impacto de su popularidad que acciones de gobierno que han sido controvertidas con segmentos de la población no han hecho sino por el contrario parecen que lo han favorecido. Las razones del alto apoyo ciudadano son múltiples y contrasta con la opinión publicada de columnistas y editores de medios de comunicación que en su mayoría han evaluado negativamente estos cien días de gobierno. Esto mismos niveles de popularidad y aprobación los alcanzó durante el desafuero, donde más de ochenta por ciento lo creía víctima del sistema y le otorgaba un alto grado de confianza, sin embargo, su necedad, sus propios errores aunado a una ágil y eficaz campaña en su contra durante las elecciones del 2006 hicieron lo impensable que perdiera las elecciones presidenciales.



[1]/ El Financiero 17 de enero del 2019.

[1]/ Reforma 6 de febrero del 2019.

[2]/ Reforma 11 de enero de 2019.

[3]/ Reforma 1 de febrero del 2019.

[4] / Reforma 2 de febrero del 2019.

[5] / Reforma 13 de marzo del 2019.

[6]/ El Financiero 4 de marzo del 2019.

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