Cecilia Romero Castillo. Consejera Nacional del PAN (Primera Mujer Presidenta Nacional del PAN)



C&E. La primera mujer presidenta nacional y actual consejera nacional de Acción Nacional, principal fuerza opositora en México, celebra las acciones afirmativas que en el país se han logrado y de la que ella es precursora, pues han abierto oportunidades a una generación de mujeres que des - de este partido hoy por hoy son una fuerte voz para la alternancia en el país. Cecilia Romero ha contribuido desde el Poder Legislativo y otros cargos públicos en la construcción de una sociedad más justa y equitativa para la nueva generación de panistas que están demostrando su valía en la toma de decisiones. A continuación la conversación con Campaigns & Elections.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública?

Cuando me di cuenta de que había necesidades que no se podían satisfacer con el esfuerzo de las familias, si no había una vía de comunicación con el gobierno, y que los gobernantes no se preocupaban por trabajar de la mano con los ciudadanos para resolver los problemas.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Fue una transición lógica y natural de la vida estudiantil a la parroquial, al civismo y a la política partidista. Aunque desde muy joven colaboré en campañas y elecciones, mi primera experiencia concreta fue cuando fui candidata a diputada por mi distrito, XI DF, en 1985.


¿Quién es tu inspiración?

Me han inspirado hombres y mujeres de muy diversos campos de la vida. Mi familia, amigos, compañeros. En la actualidad, Ángela Merkel me parece un gran ejemplo.



¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política? Cuéntanos una anécdota al respecto, positiva o negativa.

Puede ser tan fácil o tan difícil como preguntarnos qué pasa si una mujer elige ser maestra, contadora o dentista. La cancha allá afuera está puesta para todos y para todas. Hace muchos años, don Abel Vicencio Tovar me invitó a colaborar en el CEN del PAN. Estaba por terminar la diputación, en 1988. La invitación me sorprendió, inicié con temor, sentía todas las miradas sobre mí. Poco a poco se fueron dando cuenta de que sabía hacer algunas cosas. más que escribir muy bien a máquina y llegar a tiempo a la oficina.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

No ha sido una discriminación dirigida a mí en particular, sino una ‘forma de ser’ que se ve como natural que todas las mesas directivas, los presídiums, las presidencias de comisiones, las representaciones, los comités, estén conformadas exclusivamente por hombres. Cuando caes en cuenta de esta realidad, es el momento de impulsar acciones afirmativas para forzar un cambio.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

Considero que el mejor equipo es el mixto, donde participan hombres y mujeres en igualdad de condiciones. Para mí ha sido una buena fórmula, tanto en los equipos a los que he pertenecido, como en los que he formado.


¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

Cuando he demostrado que para mí los hombres no son el ‘género opuesto’, y que necesito su apoyo, como ellos necesitan el mío para crecer juntos. Los enfrentamientos entre hombres y mujeres no hacen sino ahondar la brecha entre nosotros. Una vez que hemos logrado la paridad en puestos de toma de decisiones, debemos avanzar en el cambio cultural, y en la demostración de que es bueno que hombres y mujeres enfrentemos por igual los grandes retos que se nos presentan en la actualidad.



¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

Porque el mundo está compuesto por hombres y mujeres, no es posible pensar en una sociedad armónica, con oportunidades para todos y posibilidad de desarrollo sin la participación de ambos géneros. La presencia de las mujeres en posiciones de poder incorpora la visión femenina, su manera de entender la vida, de enfrentar problemas y de construir el bien común. Es indispensable para visibilizar la inequidad existente y rescatar a miles de mujeres que padecen violencia y discriminación.


Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, ¿Crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

De entrada, manda un mensaje para todas las mujeres de que es posible acceder a espacios de toma de decisiones y esto es bueno. Los avances legislativos y de política pública que se han tenido son interesantes, aunque el grado en que han beneficiado a ‘la mujer de a pie’ no puede medirse fácilmente. El cambio cultural de fondo, que es el objetivo de las cuotas de género, no se ha alcanzado; esto se dará cuando hombres y mujeres por igual trabajemos por el bienestar de hombres y mujeres por igual.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

En México hemos dado pasos agigantados. Desde conmemorar año con año las causas de las que ya no están; o reconocer complejidades y avanzar modificando legislación; o también, al impulsar acciones afirmativas que posicionan o reposicionan el rol de las mujeres en el quehacer público. Aún hay pendientes que creo que se podrían concretar como el sistema nacional de cuidados, recuperar las estancias infantiles o lograr un seguro universal para la salud de las mujeres que atienda los aspectos propios de la salud femenina.

"No es posible pensar en una sociedad armónica, con oportunidades para todos y posibilidad de desarrollo sin la participación de ambos géneros".


¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

En los lugares donde hay más pobreza e ignorancia las mujeres no tienen posibilidad de ejercer sus derechos, en ocasiones ni siquiera son conscientes de que los tienen. Recientemente conocimos la actualización de las cifras por deserción escolar. Muchas mujeres abandonan sus estudios para dedicar parte de su tiempo al trabajo o al cuidado de la familia. Ese rezago puede abatirse en la medida en la que se flexibilicen los horarios de trabajo, se priorice el cuidado de la familia y se generen condiciones equitativas para que hombres y mujeres puedan encargarse de las tareas domésticas y del cuidado e impulso a sus familias. En México siguen muriendo mujeres por el hecho de serlo. En México siguen muriendo mujeres que dedican su vida al periodismo. En México sigue habiendo mortalidad materna. En México sigue habiendo discriminación laboral. En México hemos avanzado, pero aún tenemos grandes retos.


¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Necesitamos todas, sin distinción, tomar conciencia de nuestra dignidad como seres humanos, de nuestros derechos inalienables y ejercerlos. Quienes hemos tenido la oportunidad de hacerlo hemos asumido una gran responsabilidad de ser solidarias con aquellas que están rezagadas. Las mujeres debemos avanzar hacia el logro de una sociedad donde los derechos humanos de todos, hombres y mujeres, sean respetados y ejercidos a plenitud, para eso se requiere que las mujeres ocupemos puestos de responsabilidad en igualdad de condiciones que los hombres.


#100MujeresdePoder