¿Cómo debe vestir un político de izquierda?


Por Justo Grau @justograu



El asesoramiento de imagen y vestimenta a políticos no consiste en vestir bien o mal, sino que se fundamenta en lanzar un mensaje congruente a la sociedad para resultar creíble. Un político no debe eclipsar su gestión con su atuendo, pero tampoco ha de permitir que su incompetencia se traduzca en su vestimenta. La apariencia se ocupará de sugerir la capacidad de liderazgo de un político, pero serán sus conocimientos los que determinarán si merece la confianza da la sociedad.

Cuando elegimos una prenda o un complemento nos estamos definiendo o describiendo ante los demás, ya que la vestimenta, con intención o sin ella, siempre comunica. Así, la forma, medida, color, o la tela de la prenda reafirmarán o distorsionarán la imagen del político. Una buena imagen es capaz de vender una mala idea, mientras que una mala imagen dificulta la percepción de una buena idea.



Al vestir de un modo y no de otro, estamos expresando consideración por aquel que nos observa. En el ámbito de la política, este último aspecto alcanza una gran relevancia, ya que el político representa un pueblo, una región, un estado o un país. Así, la comodidad jamás justificará ni el menor indicio de abandono en el aseo”.


Algunos aspectos que podrían definir los atuendos de los políticos de izquierda son:


  • Aunque en política se suelen exigir altos niveles de austeridad, en los pensamientos socialistas se supone, además, que esta cualidad es innata. El lujo es uno de los peores complementos para fortalecer la credibilidad de un “compañero”. Es más, ningún representante público debe publicitar ninguna marca de modo muy visible.


  • Existe la falsa creencia de que las grandes cadenas de low cost son las aliadas de un político de izquierda, sin embargo, este tipo de moda no suele respetar ni la creatividad de los diseñadores (habitualmente se copian los diseños), ni la industria textil nacional (se produce en otros países en lugar de producir en el país y ayudar a la economía), ni en la mayoría de las ocasiones se respetan los derechos laborales de los trabajadores. La moda low cost difícilmente puede garantizar condiciones laborales o medio ambientales que todo político de izquierda defiende. El precio justo (basado en la creatividad, la autenticidad, la libertad, la independencia y el conocimiento y diseño de cada prenda) debería definir el atuendo de un político de izquierda. Por supuesto un político de este pensamiento debe evitar el uso de prendas y complementos falsos.


  • Al hilo de lo anterior aconsejo al político de izquierda el uso de prendas artesanales, orgánicas, confeccionadas con procesos éticos y medioambientales, producidos en el país de origen.


  • También el maquillaje, el perfume, las joyas, el peinado u otros accesorios han servido a lo largo de la historia para indicar el estatus social o la ideología. Los políticos de izquierda deberían cuidar estos elementos. La izquierda no puede vestir como un burgués, ya que su mensaje sería totalmente incongruente.


  • · Puede vestir traje y corbata en entornos como el Senado o el Congreso por respeto al entorno. Es más, vestirá con traje para aumentar su seguridad y confianza, siempre que el contexto lo requiera. Hay situaciones en las que el político de este pensamiento ha de olvidar el traje y la corbata y debe mimetizarse con el entorno. Si el servidor público visita un lugar de escasos recursos, su vestimenta será acorde a las personas que lo reciben. Este punto tiene especial importancia y es algo que el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, realiza de modo muy correcto. Vestir sombreros regionales, ponchos, guayaberas y prendas típicas cuando visita zonas o pueblos de pocos recursos es muy buen recurso.



Existen otras consideraciones generales que toda figura pública debe tener en consideración, más allá de su ideario político:


  • Hechura perfecta de todas las prendas, para demostrar ocupación y preocupación por su imagen y lo que ella trasmite.


  • Elegir los colores que más le favorecen para realzar su expresión. De lo contrario puede darse el caso de que el rostro del político refleje cansancio o carencia de energía, algo que no puede permitirse un servidor público.


  • El traje oscuro con camisa blanca es ideal para sugerir autoridad, pero se desaconseja cuando el objetivo es despertar afecto y afinidad.


En definitiva, con una sola prenda o accesorio se puede potenciar o minimizar las virtudes o defectos. Si necesitan seguridad, súbanse a unos tacones o ajústense bien el nudo de la corbata. Si buscan seriedad apuesten por un peinado menos juvenil. En caso de que les falle la cercanía recurran a la comodidad. Conjugar en equilibrio estas tres cualidades les brindará una imagen de confianza y responsabilidad idónea para llevar a cabo su responsabilidad política.

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