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COMUNICACIÓN Y ESTRATEGIA POLÍTICA EN TIEMPOS DE COVID-19




ENZO ELGUERA ECHEGARAY*. @enzoelguera. Se ha hablado de estrategias y recomendaciones de comunicación sobre cómo deben dirigirse los mandatarios de cada país a la población, y esta sin lugar a duda ha sido variada; además es imprescindible señalar que el artículo únicamente se refiere al contexto coyuntural actual, mas que centrarse en el modelo o estilo de gobierno, se centra principalmente de la administración de la crisis en tiempos de Covid-19 o coronavirus.

Sin embargo, ante una crisis de cualquier tipo y en especial si es sanitaria o una pandemia de la naturaleza que es la presente, nada menos que una amenaza sanitaria producida por el Coronavirus o COVID-19, es preciso afirmar, como en toda crisis, hay criterios y análisis previos que realizar. Sin embargo, el carácter de un mandatario para ponerse de cara frente a la población y lidere dicha situación es imprescindible, puesto que, del mismo liderazgo, con la muestra que se da, se estipula si es fuerte o débil, y parte del ser líder y de dejarse controlar por lobbys o presiones de gremios y empresarios en el país para este caso particular, implica la toma de decisiones oportuna y enfrentando dichas presiones que cada país del mundo le toca asumir en pro de los intereses de la población y eso es notorio.

Así, el presidente de Colombia, Iván Duque, sale timorato, reaccionado tarde, y líderes regionales ya le quitaron la batuta de la toma de decisiones y él, termina siguiendo, como alguien que va atrasado y apurado, presionado por la población y diversos actores políticos, dando visos de un liderazgo débil y tiene que estar rodeado por algún funcionario del estado que reitera el carácter de la legalidad, como si la misma Constitución y los estado de excepción que en la misma existen, no fuesen suficientes, en este caso utiliza la vocería alterna con el fiscal de la nación, la misma que se le hace ver a alguien que necesita de la reafirmación que la decisión que toma es la correcta, se le percibe como temerario, sumadas a la impopularidad de su gestión y sus pocos aciertos en política, se avizora un modelo, de cómo es mal empleada la estrategia comunicacional.



El modelo comunicacional de Donald Trump, quien por cierto sí goza a un buen nivel de popularidad, pero basados en el modelo de polarización, el mismo que utilizó en su primera campaña electoral. Al igual que Iván Duque en Colombia y en un estilo de grado diferente, al presidente Andrés Manuel López Obrador en México, minimizó al COVID-19, dijo del coronavirus con los primeros quince (15) infectados, que esa cifra luego se reduciría a cinco (5) personas, que no detendría sus mítines políticos que tenía programado, dando la imagen de ser fuerte y duro, y minimizando la crisis, incluso dio información errónea, falsa y fuera de toda conjetura académica o científica, sumados a estos su vocera política en comunicaciones resaltó las horas de trabajo que tenía el presidente, engrandeciendo públicamente su ego, sobre alguien que no trabaja y continuaría en sus mítines, dado que hay en unos ocho meses próximos, las elecciones presidenciales. Luego, corrigió su discurso a medida que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus fue en aumento, pues terminó presentando a expertos científicos y médicos de renombre, para asumir y encarar la situación como corresponde, anteponiendo intereses presidenciales y electorales, a la población.


Un artículo en CNN, cita una encuesta de NPR/Marist, que indica que sólo el 37% de los estadounidenses puede confiar en la información que brinda el presidente de los Estados Unidos sobre el COVID-19, es por ello la estratégica comunicacional, a pesar de su estilo de comunicación común, termina resaltando a su equipo técnico y le da la palabra a ellos para respaldar las medidas que debe tomar, pues se toma en cuenta la credibilidad y la efectividad del mensaje, mejoró la estrategia y tomó medidas concretas como el cierra de sus fronteras con Canadá y restricciones con México, pues tendrá que ir afinando las repercusiones y su popularidad para que esta no descienda de caras a las próximas elecciones y bajo la responsabilidad que le capitalizará la oposición, al cierre del presente artículo, comunicó que está enviando a las tropas de la Guardia Nacional, transfiriendo el costo del despliegue a través de FEMA, mientras los gobernadores se mantendrán al mando de la crisis en cada Estado. También resalta la estratégica comunicativa de llamar al Covid-19, a diferencia de la comunidad internacional, como el “virus chino” en alusión al supuesto país de origen y siempre con el estilo de polarizar o mirar a un enemigo de EE.UU., personalizando los valores de lucha contra dicho virus, sin duda su batalla más frontal y de paso con China nuevamente.

Otros aún no ven la crisis del COVID-19, como el presidente, David Ortega de Nicaragua, quien no toma atención a su primer caso de coronavirus, sin ver a sus vecinos países, todo lo contrario, organizó una marcha llamada “amor en los tiempos del Covid-19”, no haciendo caso a todas las recomendaciones de evitar las reuniones y conglomerados públicos. Aquí falla la reacción y la estrategia comunicacional, es eminentemente populista y no estratégica ni con el tono que corresponde a una crisis.


Contrariamente el presidente de El Salvador: Nayib Bukele, quien fue el primer país en Latinoamérica, quien tomó al mando y reaccionó rápidamente ante la crisis mundial, prohibiendo el ingreso de extranjeros y que salvadoreños y extranjeros residentes, entren en cuarentena de 30 días, tomó acciones dese el primer momento y desde el paciente número 0, aunque la medida la tomó rápida, y ha sido viral en redes sociales y la prensa internacional la amenaza a los empresarios en relación al aprovechar la crisis y subir los precios o especulaciones, tomando además 30 medidas económicas concretas, de momento si puede dar la medida de dar excepción a los empleados públicos y funcionarios del gobierno. Si estratégica comunicativa es clara, paternal, firme, concisa en lo técnico con reglas claras desde el primer momento y tomando decisiones que ningún país realizó desde su paciente 0, eso lo hace líder definitivo a nivel americano en estrategia y comunicación, por sus posturas, formulas y tener la mejor reacción posible.

El presidente de Perú: Martín Vizcarra, podríamos denominarlo el segundo líder en América, por la rapidez de tomar medidas iniciales, debajo de la de Bukele, pero encima de todos los demás, al tener 13 casos de coronavirus, primero prohibió la asistencia a las escuelas y universidades, reunió rápidamente a los gobernadores regionales y se comunicó con los alcaldes, tomando la decisión de establecer una emergencia sanitaria y finalmente el estado de excepción y de inamovilidad con toque de queda en horarios de 20:00 a 5:00 horas, las medidas fueron concretas, dio la cara desde el primer momento, aplicó un liderazgo de comunicaciones, estratégico, efectivo y exitoso. La estrategia de comunicaciones oportuna y exitosa, radica en el tono del mandatario al momento de dirigirse al país, el mismo que cumple varios roles: diagnóstico real y estadístico, solución a los problemas diarios que se plantea la población, así como información técnica complementado con sus ministros y especialistas en cada situación, pues la responsabilidad de dar datos y medidas necesarias, son imprescindibles en toda crisis, sumadas al tono paternalista de llamar la atención a la población que incumple de un modo serio y rígido, para luego finalizar con recomendaciones, similares a un tono de comunicación con la que un padre le hablase a su hijo, hacen de esta, una buena estrategia comunicativa.

Al definir ser el vocero principal y único el presidente, sin usar voceros alternos, pero utilizando la vocería complementaria alternada con sus ministros y especialistas que considera conveniente, tomando así el liderazgo central y ejerciéndolo de modo moderado, al cierre del presente artículo existen cuatro (4) muertos. La estrategia política radica en tener un comité de crisis y uniformidad de criterios como país, anunció utilizar una infraestructura ya construida en los Panamericanos y que adaptará para tener instalaciones especializadas para tratar el COVID-19, incluso tomó una medida drástica, hacer el cambio de su Ministra de Salud para traer a alguien con mayor experiencia, no siendo esta estrategia de cambios normalmente recomendables en la administración de una crisis, sin embargo, el presidente Vizcarra, ya acostumbrado a los cambios necesarios en coyunturas complejas, no tuvo dudas en hacerlo y de manera inmediata juramentar al nuevo ministro, no dando tiempo a especulaciones ni mayor insinuación de alguna crisis interna en sectores de oposición o medios de comunicación, acompañadas de medidas económicas y tributarias, así como va desarrollando en el proceso medidas adicionales, fue dada la cuarentena por 14 días, la cual se especula pueda ampliarse, por si fuera poco, cuenta con respaldo por amplia mayoría, según la última encuesta de Imasolu Urbana Nacional, realizada entre el 21 y 22 de marzo de 2020, el 84% prefiere que la medida se amplíe, aunque, según anuncios del presidente, se evaluará de ser necesaria, viendo la evolución de los contagiados y el freno que se espera.

Así aterrizamos algunos matices y estrategias comunicacionales de gobierno: formar un gabinete de crisis, tomar decisiones y medidas rápidas, dirigirse a la población y comunicar estratégicamente en el tono adecuado, aplicando el temor motivador para influenciar en la población, pero todo esto es facilitado con mayor énfasis, por la popularidad que precede a la crisis, el modelo de gobierno, autoridad y liderazgo, hacen que se sume mejores factores positivos para administrar crisis de gobierno. C&E

* Enzo Elguera Echegaray.

Analista de opinión pública sobre política, gobierno, marketing, e investigador de mercado. Ceo de la consultora de investigación de mercado: Imasolu.

El autor ha sido premiado en su calidad de CEO de Imasolu, por C&E Campaings & Elections México, en los premios Reed Latino Awards 2019 en las categorías con menciones como: Mejor casa encuestadora, y Mejor Trabajo de Investigación de Mercado; ambos premios fueron ganados de entre una nominación de varias empresas latinoamericanas.

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