El corazón tiene razones que la razón no entiende. Lo que mueve o paraliza a los votantes



Por Darío Mendoza-@DarioMendoza. Una de las razones por las cuales las ideologías tienen éxito, a pesar de que no son ni científicas ni racionales, es porque sus seguidores conservan una emoción profunda que los lleva a justificar su conducta.


Las ideologías buscas que la realidad se acomode a la idea, y no la idea a la realidad. La razón por la cual las ideologías populistas tienen tantos seguidores es porque aglutinan una emoción muy humana: la envidia, el resentimiento, el deseo de venganza.


Por eso una parte de los votantes, no se dejan guiar por promesas de más crecimiento económico o mas salud para las personas. La oferta populista en el fondo es “me voy a fregar a los que te han hecho daño”. Y para la mente de muchos seres humanos, es más fácil echar la culpa a otros de su situación actual, que reconocer que tal vez han tomado malas decisiones.


Y entonces le tenemos envidia al que es un “matado” en la escuela, le tenemos envidia al que ha sabido ahorrar y mantener su economía estable, al que salió del rancho y ahora triunfa en otras fronteras. La ideología populista justificara con bandera de justicia que les ha ido bien por transas, y que por eso hay que tomar medidas para vengarse.


En algunos focus group, me ha llamado la atención la justificación que dicen los que apoyan a la ideología populista: “Pues a lo mejor los de ahora también me roban, pero ya son otros, ya no son los mismos”. Eso no es nada racional, sólo es un deseo de venganza que nace de la envidia. Claro que, con esa idea disfrazada de ideología o causa justa, no se construye un país, ni se logra el crecimiento de nadie.