Cuando los discursos políticos levantaban los corazones

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Azaña, Churchill, Kennedy y Obama.

El viejo arte del discurso político llegó al cielo con los himnos de Obama. 12 años después, las malas imitaciones y la fragmentación del ruido público han destruido el prestigio del género.



John Fitzgerald Kennedy se adueño de la frase y luego el cine le hizo creer a todo el mundo que quien la había pronunciado era Lord Halifax. En realidad, el autor de la mejor definición del arte de la persuasión es el anchorman Edward R. Murrow -sí, el de Buenas noches y buena suerte-, que introdujo así uno de los extractos de los discursos de guerra de Winston Churchill: «Había que movilizar la lengua inglesa y enviarla a la batalla. [...] [Churchill] Levantó los corazones de una isla cuando sus habitantes se sentían solos».