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Cuando los mediocres toman el poder

Mediocracia: Cuando los mediocres toman el poder

Alain Deneault

Editorial Turner



C&E STAFF. El político ambivalente afín a progresistas y conservadores; el profesor de universidad que ya no investiga, sino que rellena formularios burocráticos; el reportero que encubre los escándalos fiscales y hace ruido en la prensa amarillista o el artista

revolucionario, pero subvencionado…


El rigor y la exigencia han dejado paso al esquema carente de referentes que inspira esta crítica mordaz. Da igual si es el ámbito político, académico, jurídico, cultural o mediático: se mire por donde se mire, se constata el triunfo de lo mediocre.


En Mediocracia, Alain Deneault nos ofrece su visión personal de las principales deficiencias que rodean a las sociedades (occidentales), si bien buena parte de los ejemplos con los que ilustra sus ideas aluden a Canadá, país del que es originario. El resultado es un retrato desgarrador, no por ello falso, pero sí en ocasiones un tanto exagerado, lo que puede restar credibilidad a algunos de los escenarios que denuncia.

Como respuesta, aunque es una idea que permea por todo el libro, en el epílogo propone un “radicalismo” como herramienta transformadora: “Cuando el coro ideológico se vuelva disonante, será el momento de emprender juntos y con poder soberano la ruptura” (p. 187). Sin embargo, cabe apuntar que esta suerte de “subversión”, si analizamos el desarrollo de la historia, no siempre ha provocado escenarios positivos sino más bien un panorama complejo y alejado del consenso.


La mediocracia se manifiesta a través de una serie de conceptos fundamentales. Uno de ellos, sobre el que Deneault vierte airados reproches, es el de gobernanza, definida en la obra como “el arte de la gestión privada elevada al estatus de la política”. En este sentido, la mediocracia ya no refleja el poder de la clase media, ya que en el presente ha generado un estado de dominación donde el pensamiento crítico ha desaparecido, sentencia el autor.


El autor analiza con un estilo ingenioso cómo las aspiraciones mediocres que invaden la sociedad no dan como resultado sino ciudadanos también mediocres.