Diez que el 2016 le dejó al 2018



Pocas elecciones locales han dejado tantos cambios en el escenario electoral como lo fueron las del 5 de junio. Con la crisis económica originada por el “error de diciembre” en los procesos de 1995 y 96, el PRI perdió en la mayoría de las grandes ciudades lo que a la postre lo llevaría a perder la mayoría en la Cámara de Diputados en 97 y la presidencia de la república en el 2000. Después de la jornada electoral de este junio se dieron varios cambios: en la estructura real del poder, en la correlación de fuerzas, en las estrategias de campañas y subieron temas a la agenda electoral que estarán presentes en las próximas elecciones: castigo a los gobernadores mega corruptos, alianzas electorales, desempeño de los candidatos independientes, candidatos poco conocidos versus candidatos con capital político. Así el 2018 se perfila para tener temas inéditos: el PRI tendrá la menor estructura local de poder; participará el mayor número efectivo de partidos políticos; habrán candi- datos independientes, alianzas nunca antes vistas, división de la izquierda, el PAN encabezando las encuestas para presidente de la República a dos años de la elección.


Aunque el PRI gane las tres gubernaturas que estarán en juego en el 2017 llegará al 18 con el menor porcentaje de población gobernada de toda su historia. Actual- mente el PRI cuenta con 16 gobernado- res incluyendo al Verde (todavía puede perder más el próximo año) donde vive 49.5% de la población a nivel nacional. Por lo general, los gobernadores se vuelven operadores políticos durante las campañas y negocian con “el Centro” diputados, senadores y apoyos a las campañas. El cuadro 1 muestra el porcentaje de la población gobernada a nivel estatal antes de cada elección presidencial, aun- que la experiencia muestra que al PRI no le ha servido mucho tener a la mayoría de la población gobernada ya que perdió 2000 y 2006, el contar con la mayoría de gobernadores fue vital para no desaparecer y poder regresar en el 2012. Mientras que el PAN aunque ganó tres elecciones en alianza con el PRD, podrá llegar al 2018 con el mayor porcentaje de personas gobernadas por este instituto en su historia. A nivel municipal y sobre todo en aquellos más grandes el PRI también cedió terreno a los demás partidos. En Congresos locales perdió un fuerte número de diputados y mayorías que le restan poder en las entidades. El PRI llegará a las elecciones del 2018 con la menor estructura local de poder de toda su historia.



Antes de las elecciones del 5 de junio, las encuestas publicadas para presidente de la república daban por partido una ventaja al PRI de cinco puntos sobre el PAN y en el ca- reo de los punteros un punto arriba (gráfica 1 y 2); después de las elecciones el promedio de encuestas publicadas da una ven- taja al PAN sobre el PRI de tres puntos y a su candidata dos puntos sobre AMLO. Con los resultados electorales de junio pasa- do, el PAN creció seis puntos, mientras que el PRI se fue al tercer lugar en careos perdiendo tres. Es la primera vez en la historia electoral que una candidata del PAN adelanta en primer lugar en las encuestas a dos años de la elección. El desánimo de priistas y perredistas les llevó a cambiar a su dirigente nacional para enmendar el daño y diseñar una nueva estrategia para las próximas elecciones. De hecho hace un año, en las encuestas el PRI adelantaba al PAN por más de diez puntos.


Con la aparición de Morena y las candidaturas independientes, el número efectivo de partidos, que mide cuántos partidos importan, aumentó a 4.4, aunque oficial- mente están registrados hasta el momento ocho partidos y además existe la posibilidad de competir como independiente, en realidad las alianzas que se realizan llevan a que sean más de cuatro los candidatos que en verdad importen, esto se traduce que PAN, PRI, PRD, Morena y algún independiente al menos tendrán cabida en las próximas elecciones (gráfica 3), en las elecciones de 2012, además de los tres candidatos principales Quadri jugó un papel importante en la elección.

Este es el mayor número efectivo de partidos para el sistema electoral en México en toda su historia. Las implicaciones de esta fragmentación impactan de varias maneras: a) en la formación de alianzas ya que con más partidos existen más combinaciones: de derecha, de izquierda, de derecha con izquierda y los partidos pequeños tienen más de poder de chantaje para ofrecer su apoyo a los partidos gran- des; b) más candidatos implica reducción de votos, un candidato puede ganar hasta con 25% del voto como ha sucedido en algunos municipios del país, esos tiempos donde el PRI ganaba por más de 40 puntos de diferencia han quedado en el olvido, ahora ganar por más de 10 ya es una cómoda ventaja; c) el Congreso también se ha fragmentado y eso impacta en la formación de coaliciones legislativas que afectará la gobernabilidad de los estados; d) una mayor volatilidad del voto, cada vez hay un menor porcentaje de voto duro y esto permite a los electores tener otras opciones para expresarse, partidos ideo- lógicos, partidos anti sistema, etc. Y, e) al haber más partidos los ataques durante las campañas tendrán efectos inesperados ya que podrán beneficiar a otros partidos que no estaban contemplados en la competencia.



Después del 2015, la figura de los candidatos independientes tuvo mucho auge entre analistas y el electorado, de hecho la última encuesta del periódico Reforma / presenta que 66% de la población estaría dispuesta a votar por un candidato independiente; pero los resultados del 2016 fueron sorpresivamente diferentes. Salvo la actuación del Chacho Barraza en Chihuahua donde su capital económico le permitió montar una campaña decente el resto de los candidatos tuvieron porcentajes de votación inferiores a los que las propias encuestas les otorgaban. Otro gran perdedor con esta actuación fue el propio Bronco que apoyó a varios de estos ellos para armar un movimiento nacional que le permitiera impulsar su candidatura presidencial pero fuera del Chacho Barraza el resto pasó desapercibido. Actualmente hay por lo menos tres ciudadanos que han levantado la mano para competir como candidato independiente: Jorge Castañeda, Pedro Ferriz de Con y el Bronco; sin embargo, las condiciones en las que participan hacen difícil que presenten una opción competitiva, más bien su papel va a ser a quién de los partidos grandes le restaran fuerza.



En las últimas cinco elecciones presidenciables han existido tres candidatos con mayores posibilidades de triunfo: de centro, derecha e izquierda. Inclusive el candidato de la izquierda fue segundo lugar en las dos últimas elecciones. Pero, ahora se han dividido y existe la fuerte posibilidad de que participen postulando dos candidatos. Desde las elecciones del 2015, la izquierda participó de manera dividida y fue el reciente partido Morena el que captó el mayor porcentaje de votos. Entre todos los partidos de izquierda captaron más de veinte por ciento de la votación que es el más alto porcentaje para una elección no presidencial (gráfica 5). Para las elecciones del 2016, Morena fue claramente el partido mejor posicionado de la izquierda. Morena ha decidido participar con López Obrador como su candidato por lo que el dilema es para los otros partidos de izquierda: Movimiento Ciudadano, PT y PRD que han formado una alianza en las últimas tres elecciones presidenciales. Ahora tendrán que decidir si participan de manera aislada, conjunta o con Morena. El PRD es el que tiene el mayor dilema ya que además en las últimas elecciones lo hizo con el PAN y se ha planteado volver a unirse con este partido en el 2018. La de- cisión para el PRD no será fácil, inclusive existe la posibilidad de que desaparezca si deciden dividir su apoyo, uno con el PAN otros con Morena o si deciden ir solos quedar opacados por Morena.


Durante los últimos trece años, el PRI comenzó con una política de alianzas con el partido Verde, hace seis años aumentó a Nueva Alianza y en los últimos dos años incorporaron al PT y PES. Su gran coalición como ellos la llaman, fue muy productiva en años anteriores no solo porque ganaban la elección sino porque comparado con anteriores elecciones incrementaban sus votos. El PRD formó alianzas con otros partidos de izquierda como PT y CD/MC y el PAN con otros partidos locales, aunque no fueron tan efectivas como las del PRI; las que verdaderamente les producían una mayor eficiencia son aquellas en las que participaban conjuntamente PAN con PRD (Cuadro 2).

Sin embargo, para estas elecciones el PRI tuvo su peor desempeño al triunfar solo en 42% de los estados y a pesar de que aumentó a 3.5 el promedio de partidos que conformaban la alianza disminuyó considerablemente su fuerza electoral, tanto PRI como Verde y Nueva Alianza repensarán hasta donde llevar esta alianza en el 2018. El PRI porque tiene que ceder posiciones en las negociaciones y los otros dos porque no están muy seguros de que competir en alianza pueda garantizarles el registro. Las alianzas más eficientes son las que forman PAN y PRD, pero existen voces al interior de este último partido que añoran regresar a las alianzas solamente con partidos de izquierda que aunque no les producen triunfos electorales les garantiza identidad. Las encuestas recientes muestran que si PRD va en alianza con PAN o con Morena puede volverse el fiel de la balanza por lo que su participación será fundamental para diseñar las estrategias de campaña.


Si bien, la evaluación de las autoridades es tema de toda campaña política, en los dos últimos años (Padrés en Sonora y Medina en Nuevo Léon) fueron centra- les para las campañas. La denuncia de enriquecimiento ilícito, corrupción, nepotismo, ineficiencia, ilegalidad fueron temas centrales de campañas como las de: Chihuahua, Oaxaca, Quintana Roo y Veracruz que llevaron a un fuerte voto de castigo. Con datos la casa encuestadora Consulta del día de la jornada electoral, vemos con cinco de los seis gobernadores peor evaluados su partido político perdió la elección (ver gráfica 6).

Actualmente el presidente Peña Nieto tiene un pésimo porcentaje de aprobación, el más bajo para un presidente en los últimos 30 años y su gobierno está luchando por el legado que dejará a los mexicanos donde los escándalos de la “Casa Blanca”, el plagio en su tesis, la desaparición de los 43 estudiantes normalistas y las ejecuciones en Tlatlaya y Tanhuato pueden llegar a ser más recordadas que sus reformas modernizadoras. No será fácil para el PRI defender el gobierno de Peña Nieto en la campaña.


Desde el 2015 el PRI comenzó una estrategia de postular candidatos que aunque no fueran tan conocidos si tuvieran un historial más o menos limpio de corrupción. Esta estrategia le funcionó bien al PRI en Sonora y Colima en el 2015 don- de sus candidatos dejaron fuera a otros precandidatos más conocidos. Las en- cuestas en Chihuahua, Durango, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz daban como favorito a otros precandidatos con mayor nivel de conocimiento pero que tenían antecedentes de corrupción. El PAN por el contrario propuso candidatos con capital político, lo que se entienda, que ya por lo menos habían participado en alguna campaña estatal: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz pero varios de ellos tenían fuertes señalamientos de corrupción o actos ilegales. En el balance una de las posibles derrotas del PRI es que candidatos más conocidos ganaron a los desconocidos, probablemente el PRI pensará dos veces ahora si candidatos poco conocidos como Nuño o Meade podrán ser candidatos competitivos frente a AMLO, Zavala o Mancera que por mucho son más conocidos que ellos.


En las elecciones siempre hay campañas negras que buscan denostar a los candi- datos, para estas elecciones la aparición de videos, de audios, de documentos señalando tráfico de influencia, nepotismo, corrupción inclusive en estos comicios hubo señalamientos de pederastia rompieron todos los records, a pesar de que muchas de esa información no fue legal a la mayoría de la población y medios de comunicación no le importo. De hecho, en estas elecciones las campañas estuvieron centradas más en ataques que en propuestas. En Aguascalientes, Colima en enero, Chihuahua, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tlaxcala y Veracruz las campañas centraron sus ataques en des- calificaciones y aspectos negativos más que en propuestas. Así cuando el PRI lanzó la campaña de contrastes pensó que la población iba a decidir su voto por candidatos del PRI poco conocidos pero sin cola a candidatos ampliamente conocidos pero con cola..


Solo una tercera parte de las encuestas publicadas en los últimos quince días de campaña acertaron a ganador y aunque su margen de error promedio no fue el peor de los últimos 20 años si contribuyeron a crear un ambiente de que el PRI iba a ganar en por lo menos nueve o diez entidades. Las encuestas electorales en México en los úl- timos años han incrementado su error pro- medio y ha bajado el porcentaje de acierto a primer ganador lo que ha disminuido la confianza que se tiene en las encuestas. El 2018 probablemente sea una de las elecciones más complicadas para pronosticar por lo que las encuestas van a tener serios problemas ya que encontraremos estudios demoscópicos que den la ventaja a los tres candidatos principales.

Lo que las encuestas pronosticaban para el 5 de junio es que el PRI iba a tener un día de campo con una estrategia ganadora, candidatos poco conocidos pero sin cola que les pisen y denunciar la corrupción de los otros candidatos les iba a dar la victoria que les permitiría trazar la ruta rumbo al 2018. No solamente iban a tener mayoría en la estructura local de poder, sino que iban a abrir el abanico de sus candidatos y una estrategia ganadora. Ahora el PAN, es el que cuenta con una estrategia ganadora, mejoró su estructura de poder, los señalamientos de corrupción de gobernadores surtió efecto y ahora cuenta con varios precandidatos a la presidencia. Sin duda las próximas elecciones serán de las más complicadas de la historia.

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