"El que simplifica, gana; muchos políticos lo hacen"

La Nau acoge al filósofo Daniel Innerarity que aboga por gestionar la complejidad como única forma de gobernar en el siglo XXI




"Es uno de los mejores científicos sociales de Europa", asegura Joan Romero, catedrático de Geografía Humana de la Universitat de València, para decir a continuación que "le gusta inquietar con su pensamiento". Un pensamiento que se sitúa "en el lado positivo de la complejidad". Desde ese lado, el filósofo Daniel Innerarity desgrana lo que debe ser una democracia en pleno siglo XXI. Lo hizo en La Nau, en el ciclo de debates La Segunda Digitalización, enmarcado en el programa de la Escuela Europea de Pensamiento Lluís Vives, acompañado por el profesor Adolfo Plasencia y el propio Romero.


"El mayor enemigo de la democracia no es la violencia, ni la corrupción, es la simplicidad", resalta Innerarity, que ya estuvo en La Nau presentando anteriormente su libro La política en tiempos de indignación. Ahora venía con Una teoría de la democracia compleja, Premio Euskadi de Ensayo 2019. "El que simplifica, gana; muchos políticos lo hacen", subraya, quien advierte que la sociedad actual "no ha encontrado una democracia congruente con esa complejidad".


¿Tenemos el arsenal analítico adecuado para pensar todo esto?, se pregunta el filósofo. Y avanza que para responder a la cuestión se hace necesario cambiar de paradigma. "El mundo ya no está determinado por la ciencia clásica, sino por la inestabilidad". De ahí que ni Karl Marx, "que piensa la revolución en términos mecanicistas", ni Adam Smith, "que hace lo mismo", pueden dar respuesta a la complejidad de los problemas económicos que asolan nuestra contemporaneidad. "No sabemos dar estabilidad a un sistema tan desbocado como el financiero", agrega.


"La economía es más que la mera suma de las partes, de las economías de los diferentes Estados". Por eso dice Innerarity que la crisis de 2008 ya nos apuntó "que no teníamos la herramientas adecuadas para analizarlo". El sistema, a su juicio, no estaba bien diseñado: "Las instituciones reguladoras no había elaborado el sistema adecuado para contener la crisis". Crisis que no se produjo, dice, "porque hay unos sinvergüenzas que se aprovechan, lo cual es verdad, pero no es tan sencillo como se ve desde la izquierda". "No se debe a ellos, sino a las propiedades del sistema", precisa.


Tampoco es del todo cierto lo que se apunta desde la derecha, "que la gente vivió por encima de sus posibilidades, lo cual también es verdad, pero porque existen créditos, incentivos. De nuevo, un déficit sistémico". Según Innerarity, "tenemos un cerebro prehistórico", después de haber superado incluso la Revolución Industrial: "Pensamos siempre en términos de chivos expiatorios", y cuando las cosas no salen como nos gustaría, entonces "apelamos a sabios que nos saquen de la situación".


Insiste en su idea de acostumbrarnos a tener sensibilidad para gobernar en la inestabilidad, "porque la política pensada en clave newtoniana ya no vale". De ahí su reflexión de que ya "no vivimos en sistemas dóciles, sino complejos". Esta complejidad, que a la mayoría de la gente asusta porque necesita certezas en medio de un mundo tan inestable, a Daniel Innerarity, lejos de inquietarle, le motiva. "Tengo adicción a los problemas", ironiza. "Soy problemodependiente", añade, ligando esta atracción por los asuntos espinosos con la propia filosofía, cuya función dice ser "más modesta, que la de quienes resuelven asuntos".


Ese lado positivo que adopta para encarar la complejidad de las sociedades actuales, le lleva a formular su teoría de que la democracia "es el sistema de gobierno más capaz de hacer frente a la complejidad", ya que, a su juicio, "combina cooperación y conflicto", demostrando con ello que "somos un sistema inteligente". "Si has perdido las elecciones, puedes hacer oposición", proclama.



Ante los avances de los populismos, un término que también convendría sacarlo del régimen de simplicidad en el que se ha instalado, Innerarity apunta que puede ser un simple "repliegue" como "reacción de los desconcertados, que puede ser inquietante, pero no es una amenaza para las democracias". Y prosigue el filósofo: "Todos los fenómenos que nos inquietan, como pueden ser el desprecio a la mujer, a los homosexuales, a las instituciones, son fenómenos de reacción y pasajeros, en un mundo cada vez más interdependiente que impide fenómenos de regresión".


También puso el acento y el cuidado en la utilización de "palabras gastadas", dentro del debate político actual, como son "golpe de Estado, fascismo, nacionalismo, supremacismo". ¿Que por qué los trabajadores votan a partidos de extrema derecha? "Hay que hacer análisis más detallados, porque eso no es neofranquismo". Y añade: "Las contraposiciones que nos orientaban se han vuelto borrosas, como sucede, por ejemplo, con lo público y lo privado". Dice que las fake news o noticias falsas tienen "un origen tecnológico que facilita su acceso, pero no las ha inventado twitter". "Antes carecíamos de información. Ahora nos sobra y nos falta orientación", concluye, no sin antes advertir: "Podemos ser sociedades estúpidas batallando por pequeñeces del presente".




Textos de otros. Publicado originalmente por SALVA TORRES | VALENCIA en diario El Mundo

Contacto C&E

Siguenos en redes

Copyright © C&E Campaigns & Elections México 2020

  • Facebook
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon

Suscríbete  C&E

Suscríbete por un año a la revista C&E Campaigns & Elections México por $300.00 MN. Y recibe la versión digital antes que nadie.  Y la versión impresa hasta tu hogar u oficina. 

(Oferta valida sólo para México, el resto de Iberoamérica recibirá sólo la versión digital)