El Uribe que reconozco


Foto: Christy Bowe- Internet

Luis Duque. @LuisDQ_. Conocí personalmente a Álvaro Uribe hace exactamente 20 años. Mi papá era alcalde de Pereira y un Senador liberal de la época invitó a su casa a un grupo pequeño de personalidades de la ciudad para conocer al mencionado exgobernador de Antioquia que tenía ganas de ser Presidente de la República. Aunque mi papá era un liberal hasta los tuétanos y votaría sí o sí por Horacio Serpa a la presidencia y yo no estuviese invitado, me llevo a la reunión. Para ese entonces era evidente mi admiración política por Uribe. Mi padre sabía en el fondo que mi voto sería en contra del suyo. Fui un gran afortunado, durante tres horas pude escuchar de primera mano y al lado de su verdadera mano fuerte, Pedro Juan Moreno, las historias del mítico hombre que podía acabar con el problema de seguridad que vivía Colombia.

Cinco años más tarde, defendí arduamente las tesis uribistas. Existieron muchas razones para así hacerlo. Desde el sentir miedo de viajar por nuestro país por la posibilidad de caer en una pesca milagrosa, el ver las horrendas imágenes de los secuestrados de la guerrilla cómo en los campos de concentración, el estar en el entierro de un amigo asesinado por la guerrilla a sangre fría viajando en un bus con otros 30 compañeros de Bogotá a Pereira y hasta llegar a hastiarme de los titulares de los noticieros que nos mostraban a diario que nos habíamos convertido en un país inviable.