Gabriela Hernández. Diputada local por Durango


“Mujer de política desde el vientre materno”, la diputada Gabriela Hernández afirma que continuamente se enseña a las mujeres a superar obstáculos, pero casi nunca a los hombres a no generarlos. Con esta opinión la diputada del Congreso de Durango, Gabriela Hernández trae a colación los desafíos aún pendientes. La representante por el Revolucionario Institucional comenta en entrevista para Campaigns & Elections que con cada iniciativa presentada, cada esfuerzo en comunidades o apoyo dado tiene a la sororidad como guía: “estar ahí para cada mujer que me topo en el camino, aún sin conocer su nombre, su historia o a qué se dedica, porque sé que ella también estaría para mí; eso es sororidad”.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública?

Desde muy pequeña, cuando acompañaba a mi mamá a la zona indígena de Durango, veía las carencias que había y yo sentía un deseo de ayudar o de cambiar estas situaciones. Hay muchos caminos para mejorar la vida de las personas y el rumbo del país, tal como yo crecí aprendí que la política era uno de ellos. Nunca olvidaré el día que acompañé a mis padres a un evento político y vi a una mujer dirigirse al público desde el presídium. Cuando me dijeron que era gobernadora, entonces pregunte sin esconder mi asombro “o sea, ¿qué las mujeres también pueden?” Mis padres se rieron dada la evidente respuesta. Sin embargo, la pregunta inocente de esa niña de 12 años reflejaba muy bien la política de entonces: un mundo de hombres donde sorprendía ver a una mujer al frente.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Fue desde el vientre de mi madre, ella estaba embarazada de mí en la campaña de mi padre a diputado local. Crecí viéndolos trabajar por la gente, dedicándole todo su tiempo y esfuerzo. Mi primera campaña fue en el último semestre de mi carrera cuando me invitaron a ser candidata suplente a diputada federal. Tuve que hablar con los maestros de la universidad para llevar las últimas materias a distancia y poder graduarme, así pude estar en Durango para mi primera campaña donde mi nombre ya aparecía en la boleta.


¿Quién es tu inspiración?

Me inspira la gente de Durango, sus sueños y su fuerza. Mi abuelo fue una gran inspiración, ya que sus enseñanzas y consejos de cómo hacer política de la buena y de resultados eran muy constantes. Su ejemplo para mí, al ver su entrega por nuestros hermanos indígenas, fue un detonante para iniciar en este camino.



¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política? Cuéntanos una anécdota al respecto positiva o negativa.

El camino de una mujer exitosa es una carrera de fondo y de obstáculos. De fondo porque requiere de un esfuerzo continuo, no desfallecer, atención completa. De obstáculos porque a una mujer siempre se le requiere el doble que a un hombre, porque además la sociedad tradicionalmente ha reservado para nosotras el papel de cuidadoras y eso nos dificulta crecer profesionalmente. En los espacios públicos que he compartido, muchas veces he encontrado reticencias de compañeros y compañeras por mi posición como mujer, joven, independiente y sin hijos. A veces la legitimidad para opinar de ciertos temas la da la maternidad o un hombre que respalda. Más que anecdótico, estos comportamientos son en el día a día y poco a poco tenemos que ir modificando, para que no se dirijan a un compañero de mi edad como “señor” y a mí como “mija”.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

En muchas ocasiones ser mujer y joven implica que se me pasa a un segundo nivel o no se me pide opinión. He estado en muchas reuniones de hombres en donde soy la única mujer y eso también duele. Los mismos políticos me han preguntado si no voy a tener hijos o cuándo me voy a casar. Desafortunadamente esta es violencia de género, pues están tratando de encasillarme a cierto molde de género que tradicionalmente es dado, más allá de quererlo y poderlo hacer en algún momento.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

No importa el género, es fácil hacer equipo con personas de mentes abiertas, amables y que, sobre todo, nos traten con respeto.

¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

Estoy más que convencida que no importa el género, es fácil hacer equipo con personas enfocadas en el objetivo colectivo, de mentes abiertas, tolerantes, amables y que sobre todo traten con respeto.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

Para enseñar a las niñas que no tienen motivos para sentirse menos y que no dejen de luchar por el lugar que merecen. Enseñarles que no solo tienen derecho a superarse, sino a ser valoradas y queridas por sus logros. Es muy importante que las mujeres lleguemos a esas mesas en donde se toman decisiones, que los consejos de administración estén integrados también por mujeres, que esa toma de decisiones trascienda a las mujeres que están luchando día a día porque son mamás solteras, porque tienen un negocio que están sacando adelante, porque son líderes que están organizando a su comunidad o tienen retos en donde a veces se sienten solas por el sistema patriarcal que nos aísla.



¿Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

Ha habido grandes avances, pero creo que todavía falta trabajar en muchos ámbitos de la sociedad para alcanzar una igualdad real. Se piensa muchas veces en enseñar a las mujeres a superar los obstáculos, pero no a los hombres a no generarlos. Desde un cargo público se pueden hacer muchas cosas, pero la igualdad de género no se puede quedar en dictámenes y en las esferas de decisión, tiene que empapar a la sociedad. Que exista la equidad de género en los puestos de representación está bien, pero que no nos maten por ser mujeres, está mejor.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

Creo que en cuanto a condiciones estructurales del patriarcado histórico, al menos en el mundo occidental, vamos casi a la par con la mayoría de países en el largo proceso de construir una nueva realidad más igualitaria. Sin embargo, debemos reconocer que México aventaja a muchos países de América Latina o incluso a los propios Estados Unidos en materia de igualdad y paridad en la vida política. Basta comparar la conformación de género de nuestro congreso con la del congreso de nuestro vecino del norte.


¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

Veo que hay un rezago en la independencia económica para las mujeres que deriva en una codependencia que genera más violencia. La CONEVAL estima que las mujeres dedican al hogar 2.5 veces más tiempo que los hombres y entre los 25 y 44 años de edad, las mujeres perciben un salario 21% menor que los hombres. Estos datos junto a las cifras de los feminicidios en nuestro país señalan un gran foco rojo para la mujer.


¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Romper con el rol que tradicionalmente nos han asignado, dejar de mirar hacia lo que los demás quieren que seamos y empezar a pensar por nosotras mismas qué queremos ser. Necesitamos no tener que exigir respeto, si no vivir en una sociedad donde la dignidad de las mujeres sea indiscutible. Necesitamos un México donde la lucha feminista ya no sea necesaria, donde niñas y niños crezcan en igualdad.


¿Pueden las mujeres hacer equipo con el hombre en la política? Cuéntame cómo lo has vivido tú.

¡Claro que podemos hacer equipo! Sería un error no hacerlo. Las mujeres estamos listas para hacer equipo, trabajar en equipo y conquistar más posiciones en conjunto. La sororidad, el sentido de comunidad y pertenencia que nos han caracterizado históricamente, nos han preparado para interactuar con quien sea y obtener los mejores resultados posibles en cualquier escenario.



¿Estamos listos para tener nuestra primera presidenta de México?

Sí, estamos listos desde hace mucho. Con todo respeto, hasta la pregunta ofende. ¿Qué diferencia existen en las capacidades entre un hombre y una mujer para tomar decisiones en política por el bien de México? Absolutamente ninguna. Incluso considero que ya es tiempo de elegir a una mujer para cambiar el rumbo de nuestro país.


¿Qué características debe tener esa mujer? Pasión por México. Honestidad a toda prueba. Visión clara del México que colectivamente soñamos. Extraordinaria capacidad de empatía y conexión emocional. Entendimiento pleno de nuestra historia nacional y los retos actuales del país y hacia el futuro.


¿Cómo imaginas el México por el que luchas cada día? Yo visualizo un México en paz, creciendo sin desigualdades, con más oportunidades para enfrentar los retos del presente y mirando el futuro sin miedo y llenos de fe. Un México donde una mujer puede caminar sin miedo por la calle a cualquier hora, un periodista puede escribir sobre cualquier asunto de la vida pública y las y los jóvenes pueden emprender los proyectos que sueñan. Un México en el que no dudamos de nosotros mismos, en el que todos nos la creemos. Un México en el que las nuevas generaciones han tomado el lugar que les corresponde y que juntos defendemos las banderas que nos unen.



Concretamente, ¿Cómo y cuánto incide tu trabajo en un cambio para la mujer mexicana?

Todo el tiempo y todos los días. Ser fiel a mí misma me permite ser fiel con las mujeres que me rodean, de mi familia, de mi equipo, de mi distrito, de Durango, de México y el mundo. Cada iniciativa que presento, cada esfuerzo en las comunidades, cada apoyo que entregamos está guiado por el mismo concepto: sororidad. Estar ahí para cada mujer que me topo en el camino, aún sin conocer su nombre, su historia o a qué se dedica, porque sé que ella también estaría para mí. Eso es la sororidad.


#100MujeresdePoder