Imelda Sanmiguel. Diputada Presidenta del Congreso del Estado de Tamaulipas


C&E. Fue una de las primeras dos mujeres reelectas en Tamaulipas desde que se aprobó la reforma electoral y hoy ostenta la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de Tamaulipas. Cuando no legisla, atiende a las personas que necesitan su apoyo. Así describe Imelda Sanmiguel su paso por la política, con la cual, además de fungir como una vocera, una representante de las mujeres Tamaulipecas, la diputada de Acción Nacional pugna por un México sólido, seguro, igualitario, de verdadera esperanza y donde cada mexicano y mexicana alcance su desarrollo como personas plenas, libres.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública?

Desde muy pequeña siempre he sido inquieta. Recuerdo que siempre organizaba actividades con mis compañeras y compañeros de la escuela. Provengo, además, de una familia que quiere mucho a Nuevo Laredo y que en el momento en que el país inició la transición a la democracia, en los años 90, se involucró activamente en el Partido Acción Nacional para reclamar los espacios y los derechos que se demandaban para la protección de las regiones del país y en favor de las clases medias y los grupos vulnerables en los municipios. Desde muy temprana edad me involucré, junto con mi padre, en las actividades de Acción Nacional y llevamos a cabo acciones comunitarias, de gestión y atención pública. Fue en ese momento que me di cuenta del papel transformador que tiene la política y la participación activa en la vida de la comunidad.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Siempre ha sido un reto participar en política. Como mujer y como joven tienes que abrirte espacios con fuerza, sin tibieza y con mucha determinación, pues, si bien hemos dado pasos gigantes en la vida pública del país prevalecen aún conductas machistas.

Inicié mi vida pública como miembro activo del Partido Acción Nacional, donde me fui involucrando en distintas elecciones y tomando distintos roles, siempre con la visión de servir. Tras años de esfuerzo, siempre trabajando para la comunidad de Nuevo Laredo, pude dar un gran paso cuando fui electa como regidora de Nuevo Laredo y más adelante como secretaria de obra pública del municipio. Esta última responsabilidad representó para mi entender la administración pública desde una perspectiva distinta, pues no bastaba para un buen desempeño con ser arquitecta de profesión, había que utilizar también un conocimiento integral sobre planeación, administración y políticas públicas, todo esto en un marco de actuación transparente y de gestión pública orientada a la ciudadanía.

En ese camino, recibí la invitación del PAN para ser candidata a diputada local, la gente me premió con su confianza, ganando en unas elecciones históricas. En el siguiente proceso electoral, los ciudadanos ratificaron su apoyo y fui, junto con otra compañera, las primeras dos mujeres reelectas en Tamaulipas desde que se había aprobado la reforma electoral. Actualmente soy Presidenta de la Mesa directiva del Congreso Libre y Soberano de Tamaulipas y cuando no estamos legislando, estamos en campo, atendiendo a las personas que más necesitan algún tipo de apoyo.


¿Quién es tu inspiración?

Mi inspiración son mis padres, ellos son muestra de entrega y compromiso sobre diferentes causas. La primera, la fuera de la familia y de la unidad, otra es el reconocimiento de que el trabajo es la única vía para desarrollarte y crecer y, hacia el exterior, la idea de que tenemos una obligación moral para participar en la vida de la comunidad y atender las causas que requieran nuestra atención y que esté en nuestras manos entrarle.

Encuentro inspiración también en las mujeres con las que cotidianamente tengo contacto. Mujeres que con poco hacen mucho, que en condiciones adversas mantienen la unidad familiar, el equilibrio emocional y la fuerza para pelear por sus hijos.



¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política? Cuéntanos una anécdota al respecto positiva o negativa.

Es muy difícil. Si bien las acciones afirmativas que hemos impulsado nos han permitido avanzar con mayores espacios reales para la toma de decisiones, es necesario vencer las condiciones estructurales que aún limitan una influencia igualitaria en la vida pública.

Ser legisladora no te quita el ser atacada, discriminada y violentada por mi género. En varias ocasiones “compañeros diputados” se han dirigido a mí intentando intimidarme, alzando la voz, encarando o intentando atemorizarme. Pero como mujer y como norteña, me pude defender, con diálogo, fuerza y con la razón y la ley en la mano.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

No directamente. Sin embargo, creo que las condiciones aún no son las mismas para las mujeres, en cuanto espacios en la toma de decisión en la vida pública y partidista, la igualdad en salarios para actividades similares, en los roles al interior de las familias, la escuela y la empresa, aún falta mucho por lograr.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

Sinceramente siento que cuando hombres y mujeres están en una misma sincronía, cuando los hombres son hombres y no machos y cuando las mujeres nos damos cuenta de que nuestro papel es el mismo, formamos el mejor equipo.


¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

En todo momento, cuando un legislador de otro partido intentó intimidarme recibí el apoyo moral y ánimo de mis compañeras y compañeros por igual. Cerraron filas conmigo. También cuando hemos promovido reformas o leyes en favor de las mujeres hemos recibido su apoyo. Estamos avanzando en generar una nueva conciencia y hay hombres que han reconocido que nuestra lucha es justa y están dispuestos a trabajar con nosotros en impulsar esta agenda.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

Tenemos que luchar por una sociedad igualitaria, donde se vean los intereses de cada género e involucrar a todos a esa misma causa. Necesitamos visibilizar y contagiar la agenda para la protección de la mujer violentada, no para sancionar nada más, para prevenir, para que nunca pase. Necesitamos que la perspectiva de género en el diseño e instrumentación de las políticas públicas exista, pero con la participación real de las mujeres en dicho proceso. Más mujeres en el poder es garantizar que esa perspectiva sea tomada en cuenta en las acciones de gobierno y en la defensa de nuestros derechos.



¿Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

Definitivamente, pero falta mucho por hacer. Incrementar el poder de la mujer en la política debe acompañarse de incrementarlo en la vida social, familiar y económica. Vamos avanzando, pero el camino es largo y no hemos culminado. Tener más diputadas, magistradas, ministras o funcionarias debe traducirse en más mujeres de empresa, simetría en la vida familiar, más académicas e investigadoras, más mujeres en roles económicos supuestamente destinados para los hombres y, sobre todo, debe verse en el goce real de los derechos y en una disminución acelerada de la violencia contra la mujer.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

México tiene grandes pendientes. Ya mencionamos el de la violencia, somos un país con un gran número de feminicidios y con indicadores alarmantes de violencia intrafamiliar, acoso sexual y violación. Comparativamente nuestras tasas son mayores a países desarrollados, pero también a otros países de Latinoamérica con indicadores socioeconómicos parecidos a los nuestros.

Debemos acelerar las acciones afirmativas y fortalecer a las instancias de procuración e impartición de justicia para una protección integral de la mujer.


¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

Hay una diferencia evidente en salarios, los roles familiares que asignan y limitan a un gran número de mujeres a tareas domésticas no remuneradas y, muy importante, la violencia por ser mujeres.

Hay un rezago evidente en las carreras o trayectos educativos y laborales y la ausencia de un apoyo real a la maternidad en todas sus etapas.


¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Vencer estructuras e inercias históricas. Necesitamos una agenda mínima y básica que nos una, lejos de ideologías o de posiciones partidistas. Una agenda común para impulsar en todo el país, en los congresos estatales y en el Congreso de la Unión, y en los espacios políticos y sociales donde interactuamos como la administración pública y la empresa, si hacemos esa alianza nacional, podremos presionar desde diferentes frentes.


¿Pueden las mujeres hacer equipo con el hombre en la política? ¿Cuéntame cómo lo has vivido tú?

Por supuesto que sí, en estos años como diputada me he dado cuenta de que lo importante es la participación de ambos, y no solo la participación, la comprensión de una verdadera igualdad. Ellos son hijos, hermanos o padres de una mujer, muchos entienden que hay condiciones e inercias que deben romperse.


¿Estamos listos para tener nuestra primera presidenta de México?

Totalmente. Si hay mujeres taxistas, pilotos de avión, astronautas ¿Por qué no presidentas, gobernadoras, alcaldesas, presidentas del Senado, de la Cámara de Diputados, de los congresos estatales, ministras presidentas, magistradas presidentas, consejeras presidentas, mujeres CEO de grandes empresas y muchos etcéteras?



¿Qué características debe tener esa mujer?

Comprometida con México, con atacar sus problemas más fuertes, que escuche a las distintas instituciones, que exista el diálogo por la paz y por unir fuerzas por nuestro país. Que esté comprometida por cada uno de los mexicanos, no por unos cuantos. Aunque sean de distintos ideales.


¿Cómo imaginas el México por el que luchas cada día?

Un México que pone alto al deterioro democrático, a la división y a los debates estériles. Un México con un Estado de derecho real, con justicia para todos sin importar su condición. Un México sólido, seguro, igualitario, de verdadera esperanza y donde cada mexicano pueda desarrollarse como individuo, pleno y libre.


Concretamente, ¿Cómo y cuánto incide tu trabajo en un cambio para la mujer mexicana?

Mucho, me considero una vocera, una representante de las mujeres Tamaulipecas, todos los días recordando que hay una agenda pendiente y levantando la frente por todas nosotras.


#100MujeresdePoder