Indira Kempis. Senadora de la República por Nuevo León


C&E. En su primera vez participando en la política llegó al Senado de la Re - pública ganando una elección de mayoría. A tres años en el senado, y acompañada de una trayectoria cómo emprendedora y en sociedad civil, ha desarrollado una agenda en temas de electro movilidad, desarrollo urbano, equidad de género, blockchain y bitcoin. Reconocida internacionalmente por su trabajo, la legisladora por Movimiento Ciudadano afirma para Campaigns & Elections que hay muchos obstáculos para asegurar piso parejo entre hombres y mujeres, como la cultura, superar la costumbre de aceptar que los hombres blancos de apellidos políticos son quienes deben gobernar y “la costumbre es más fuerte que el amor”, recordó la joven política, quien es considerada líder inter - nacional por el gobierno de EEUU, en materia de seguridad ciudadana, por su fuerte incidencia en el activismo.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública? El día que salí a protestar por el asesinato de Jorge Mercado y Javier Arredondo, mis compañeros estudiantes del Tec de Monterrey, sentí lo que ahora llamo un coraje cívico y esta frustración e impotencia de vivir en un país que es injusto, in - equitativo, que no respeta los derechos y liberta - des de las personas, y ahí descubrí que si yo me quedaba cruzada de brazos, esto iba a ser peor y que mas bien necesita de una ciudadanía alta - mente participativa para no dejarle las decisiones a unos cuantos.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Con mi trayectoria en la sociedad civil decidí participar con una candidatura sin partido, así que hice todos los trámites para lograrla. Sin embargo, ese fue mi primer fracaso y desencanto, al darme cuenta que lamentablemente es prácticamente imposible hacer política sin una plataforma que te respalde o una institución pública, en este caso, un partido que permita el desarrollo de un proyecto político propio. Es prácticamente imposible por la burocracia, porque la gente sí pide dinero a cambio de los respaldos y los apoyos, como las firmas. En esta dinámica que lamentablemente nos hemos construido a base de condicionamientos de la clase política hacia las personas y me desesperé, abandoné esa alternativa y entonces después vino la oportunidad de participar en una institución política, en una plataforma con la que he ido construyendo mi quehacer político.



¿Quién es tu inspiración?

Mi inspiración la encuentro en mi madre y mis abuelas, mujeres fuertes, decididas, valientes que enfrentaron sus propias realidades, sobrevivieron a las adversidades y lo hicieron con una actitud muy positiva ante la vida, muy convencidas de que los problemas se resuelven, que hay que soñar, que hay que proponer y, sobre todo, que sí es posible: sus historias de vida, de mujeres que mantuvieron solas a sus hijos e hijas, que hicieron cosas que en su momento eran atípicas dentro de esta cultura machista me marcaron profundamente. Siempre uso su ejemplo para confirmarme a mi misma que todo es posible. Soy la primera mujer de mi familia (ambas) en ser política.


¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política?

Cuéntanos una anécdota al respecto positiva o negativa. Es muy difícil. Aquí todo cuesta más a las mujeres; pagamos más las facturas, a veces ni siquiera de lo que hacemos. También tenemos altos costos por desarrollar un proyecto político propio, hay discriminación, sexismo, racismo y bueno. La política solo la hacen los hombres blancos privilegiados, quienes además tenían que, de preferencia, portar un apellido de familia política. Desprendernos de esa lamentable costumbre, que la costumbre, dice Juan Gabriel, “es más fuerte que el amor”. Deshacernos de eso es complicado, pero las mujeres llegamos, estamos aquí, no nos vamos a ir y al contrario, estamos haciendo nuestra propia representación en la democracia mexicana. Una anécdota negativa pues ha sido los constantes señalamientos sobre cosas que no le cuestionarían a un hombre, por ejemplo, cómo me visto, qué zapatos usar, si estoy gorda, si hablo de cierta manera, sí me puse un color y no otro, cosas que jamás le cuestionaron a los hombres, a nosotras nos cuestionan, y a mi en particular, siendo una joven, morena, sin apellido político, pues todavía más.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género? Tengo un umbral alto de tolerancia, mi generación todavía la tiene, sin embargo, es altamente probable que eso haya sucedido frecuentemente. Sí han habido momentos en que he sentido un desplazamiento por mi género, se hacen clubes de Toby al interior de la clase política, entonces es complicado hacerte de un espacio, es casi a la fuerza, porque a los hombres no les gusta que estés sentada en una mesa decidiendo. Es pues cultura y lo que hacemos hoy al levantar la mano, al hablar en una mesa y a sentarnos a decidir, es romper con esa cultura, y ya no es de si les gusta o no, es de que van a tener que tomar - nos en cuenta. ¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto? Por supuesto que podemos hacer equipo por - que también tenemos aliados, por convicción y a la fuerza, pero los tenemos. Entonces, es - tamos aquí de hecho para hacer ese “dream team” que pueda dirigirnos hacia una sociedad más justa y equitativa para los hombres y las mujeres o para quienes se asumen como tal. Por supuesto que podemos ser equipo y es que también no les va a quedar de otra, por que insisto, ya llegamos y no nos vamos a ir.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

Es importante tener mujeres en el poder por que es justicia social, porque somos práctica - mente la mitad de la población, porque las mujeres además somos diversas, plurales, diferentes y necesitamos la representatividad de todas nosotras en la toma de decisiones de la vida pública. En México las mujeres sostienen la economía, la justicia, las decisiones en el entorno familiar, entonces, merecemos, no es una cuestión tampoco de favor o de una mirada de compasión, es justicia social.



Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, ¿Crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

No estamos todas, eso también es un hecho. La gran mayoría de las mujeres que hoy participamos en política también somos mujeres que hemos disfrutado de algún privilegio, entonces efectivamente hay que hacer que en la medida en que lleguemos más mujeres al poder, los beneficios en las mujeres que no están sentadas hoy, que no tienen un cargo público, que no están siendo representadas, pues realmente lo sean y tenga esto un mayor eco de lo que demandamos juntas.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

No es exclusivo de México y me atrevería a decir que la violencia exacerbada hacia las mujeres ha incrementado en proporción a nuestra visibilidad y participación en la vida pública, económica y social de los países. Hoy estamos frente al gran reto de no permitir que México siga agravando y profundizando estas brechas de desigualdad, sino al contrario, que podamos resarcir el rezago, anticiparnos al futuro y cumplir con las demandas y exigencias para cerrar esas brechas. No es un problema exclusivo de México, pero vivimos en México y hacernos conscientes de eso nos debe motivar a enfocarnos en resolver los problemas que hoy afectan a las mujeres.


#100MujeresdePoder