Joanna F. Torres. Diputada Federal.

Presidenta del colectivo “Alerta Mujer” y Presidenta de la Comisión Nacional de Defensa de los Derechos Políticos de las Mujeres




C&E. Apoyarnos las unas a las otras es recuperar la conciencia y memoria de las mujeres que por décadas han luchado por reivindicar los derechos políticos, laborales, económicos y sociales de todas, sostiene para Campaigns & Elections la diputada federal por Acción Nacional, Joanna F. Torres, quien, como presidenta de la Comisión Nacional de Defensa de los Derechos Políticos de las Mujeres, trabaja en iniciativas y de la mano de muchas asociaciones que promueven un mejor futuro para las mujeres. Las mujeres son el centro de todas las acciones, programas y políticas públicas de mi agenda, comenta en entrevista, la también presidenta del colectivo “Alerta Mujer”. A continuación, la entrevista.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública?

Desde que era muy pequeña, participaba y me involucraba en las actividades para dar solución a los problemas de mi comunidad. Ahí descubrí que, si los problemas eran de todas y todos, la solución también.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Siempre he creído en el activismo para lograr cambios sociales a favor de los más vulnerables. Como estudiante universitaria encontré un camino para encauzar mis ideas y proyectos, una guía que me ayudó a materializar las aspiraciones de ayudar a construir un mejor país. Esa guía, ese camino, fue el Partido Acción Nacional, en donde me formé de la mano de una nueva generación de políticos que buscamos demostrar que sí es posible regresar a la política, a sus orígenes, la preparación y la capacitación al servicio del bien común.


¿Quién es tu inspiración?

Mi papá es un militar en retiro, con 30 años de servicio. De él aprendí sobre disciplina, a superar miedos y lo que es la fuerza de voluntad. Mi mamá es una ama de casa que siempre buscó la manera de superarse, de ser ejemplo para sus hijas y de ayudar en el sustento familiar. De ella aprendí de perseverancia, resiliencia y lucha. Ellos son mi inspiración.



¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política? Cuéntanos una anécdota al respec - to positiva o negativa.

El 1 de enero de 2019 inicié funciones como tercer Síndica Municipal de Cuautitlán Izcalli, Estado de México. Desde el inicio de la administración tuve clara la complejidad de ser integrante de un partido político de oposición y la responsabilidad de representar a miles de ciudadanos que depositaron su confianza y voto a favor de Acción Nacional. En este ámbito los retos no fueron menores. En primer lugar, me encontré ante un entorno político interno municipal prácticamente desconocido para mí, por lo que generó la necesidad de comprobar, ante propios y extraños, que era merecedora de la oportunidad que se me había presentado, de dejar claro que mis logros habían sido el legítimo resultado del esfuerzo y la dedicación. Hoy, como Diputada Federal, estoy convencida de que las mujeres políticas que anhelamos ocupar un puesto de elección popular tenemos derecho a ser personas ordinarias, “comunes y corrientes”; es decir, a no ser extraordinarias o realizar esfuerzos titánicos para demostrar que somos “las mejores” como requisito para ocupar lugares históricamente ocupados por hombres, muchos de ellos, hombres comunes y corrientes. Aún así, yo, como muchas, inicié predispuesta a trabajar el doble para demostrar que merecía la oportunidad de ser funcionaria pública.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

Considero que todas las mujeres que trabajamos activamente en la política nos hemos enfrentado a todos estos desafíos. Sin embargo, son obstáculos a los que tenemos que hacer frente en tanto el equilibrio en los espacios de decisión, tanto del sector público como en el privado continúe inexistente. Desde los partidos políticos, las y los candidatos adversarios en las campañas, hasta los medios de comunicación y la sociedad en general, se encuentran siempre propensos al prejuicio y a los estereotipos de género. Vivimos en una sociedad en donde aún es difícil que las mujeres transiten del ámbito privado al público sin que se cuestione su capacidad o se haga un escrutinio a su vida privada. Existe la constante necesidad de comprobar que la candidatura, el puesto o la designación con la que fuimos favorecidas, la merecemos; que obtuvimos un mejor puesto laboral por nuestras capacidades y aptitudes, la necesidad de que no quepa duda de que nuestros logros han sido el legítimo resultado del esfuerzo y la dedicación.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

La importancia de que las mujeres participen en la política estriba, entre otras cosas, en que su presencia contribuye a modificar las normas, los usos y las costumbres de hacer política, así como a transformar el contenido de la agenda pública. Las mujeres aportan a la política puntos de vista, actitudes y perspectivas diferentes que ayudan a conformar el programa político incluyente y plural que represente los intereses de las dos mitades de la población.



Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, ¿Crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

El principio de paridad de género ha sido un gran avance, pero no debe quedarse en términos cuantitativos, debe avanzar al ámbito cualitativo; es decir, que las mujeres logremos obtener un puesto público, nos obliga a aplicar la perspectiva de género en todas las acciones, legislación y políticas públicas que implementemos. Todas aquellas que hemos ostentado un cargo de elección popular, tenemos la altísima responsabilidad de no abandonar a las mujeres que confiaron en que nuestra condición de mujer podía ayudarlas a mejorar sus propias condiciones de vida, a impulsar profundas transformaciones cualitativas en la manera de hacer política y en la forma de gobernar; porque además de la experiencia, capacidades y habilidades, se debe reconocer que el hecho de que hoy podamos ocupar esos cargos, ha sido el resultado de una lucha histórica preponderantemente de mujeres, para que las que hoy estamos aquí logremos el pleno uso y goce de nuestros derechos políticos.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

Sin duda vivimos en un mundo desigual, en el que hay que hacer frente a relaciones asimétricas de poder que generan desigualdad y vulneración de derechos económicos, sociales y políticos de muchas personas, especialmente de las mujeres. Por ello es necesario seguir realizando aportaciones que contribuyan a que la igualdad avance, tanto desde el punto de vista del análisis como desde la plena participación.


¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Las mujeres debemos sensibilizarnos y aceptar que no tenemos que compartir las mismas ideas o establecer lazos de amistad, pero la práctica de sororidad coadyuva a robustecer nuestra participación política y, por ende, democratizar el sistema político y representativo de nuestro país. Para las mujeres, hacer política no es una labor individual, es una empresa colectiva. Apoyarnos las unas a las otras, solidariamente, es recuperar la conciencia y memoria de las mujeres que por décadas han luchado por reivindicar los derechos políticos, laborales, económicos y sociales de todas.


"Sin duda vivimos en un mundo desigual, en el que hay que hacer frente a relaciones asimétricas de poder que generan desigualdad y vulneración de derechos económicos, sociales y políticos de muchas personas".


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