LA CAMPAÑA DEMÓCRATA FUE TODO UN ÉXITO: JOSÉ ARISTIMUÑO


Si te marcan desde Venezuela para manifestar su consternación originada por la difusión de un video en el que se compara a Trump con Hugo Chávez es porque estás haciendo las cosas bien, considera José Aristimuño, subsecretario de prensa del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés), al referirse a uno de los videos que su partido utilizó como arma de guerra, en las pasadas jornadas electorales de los Estados Unidos.


El joven estratega de 28 años de edad, dueño de un carácter llano y contundente, fue asignado a dicho cargo al inicio de la recta final de las elecciones de noviembre del año pasado. Durante la carrera presidencial de aquel país, Aristimuño fue hombre clave de la comunicación del gobernador de Maryland, Martin O’Malley, quien aspiraba ser candidato presidencial por su partido. “El amplio conocimiento de José en comunicación, su creatividad y su habilidad para crear mensajes de gran alcance para una variedad de audiencias, tanto en inglés como en español, fueron claves durante mi tiempo como candidato”, señaló el mandatario.


Campaings & Elections tuvo la oportunidad de conversar con el responsable de la comunicación de su partido con el electorado estadounidense, en énfasis con los hispanoparlantes, un segmento cada vez más prominente y que, en muchos años, será determinante para definir la forma de hacer gobierno en los Estados Unidos. Durante la entrevista, el estratega político destaca el trabajo de su colega mexicano Sergio José Gutiérrez: “no hubiéramos podido batir récords como lo hicimos el año pasado, sino hubiera sido por la labor de Espora y de Sergio”.


C&E: Cuéntanos José, ¿cuáles fueron tus tareas durante la campaña de la candidata demócrata? ‒Gran parte de mi labor era usar los me- dios para movilizar el voto de los latinos y asegurar que la gente conociera la agenda de Hillary Clinton. Yo estoy muy orgulloso de la labor que hicieron los latinos al ir a votar en esta última jornada. Te explico, en el 2008 votaron aproximadamente 8 millones, en 2012, alrededor de 12 millones, en 2016 rebasamos los 13 millones. Es decir, hemos aumentado la participación del voto hispano en los Estados Unidos a través de una amplia estrategia de medios que no sólo incluye radio, televisión, periódicos, sino también redes sociales, porque en Estados Unidos estamos viendo que más de 66 mil latinos cumplen los 18 años mensualmente. Es un grupo muy grande, cada día hay más hispanos y parte de una estrategia victoriosa es conectar con este grupo.


C&E: Entonces ¿qué pasó? ‒Que gran parte de nuestros recursos fueron destinados para denunciar las fallas de Trump y atacarlo, y no tomaron tiempo suficiente para hablar por qué Hilary Clinton es una gran candidata. Se enfocaron mucho en los aspectos negativos del republicano en lugar de resaltar los atributos positivos de nuestra candidata. Por otro lado, hay que resaltar que la política de los Estados Unidos se basa en gran parte en el Colegio Electoral, es decir, la elección no es directa. Esto genera que los esfuerzos se centren en determinados estados claves, los swing states, denominados así por no mostrar claramente su preferencia electoral. En 2016 fueron Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, North Carolina, Ohio, Pennsylvania, Virginia and Wisconsin. Como no tenemos recursos ilimitados, gran parte de las estrategias se basan en éstos. Por ello, el resto de los estadounidenses, muchos de ellos angloamericanos que viven en el centro del país, se sienten ignorados, sin voz. Además, hay una realidad muy dura que hay que entender, las encuestas estaban erradas completa- mente. Fue una sorpresa tan grande incluso para el propio Donald Trump. A lo anterior hay que añadirle la escasa participación del electorado. Miles no salieron a votar porque pensaban que nadie con claridad mental lo haría por una persona como el republicano.


José Aristimuño sostiene que aunque no fueron la razón principal de su derrota, si existe motivos para considerar la in- fluencia que tuvieron las intervenciones de gobiernos extranjeros al proceso, así como el anuncio del titular del FBI relacionado a una averiguación contra Hillary Clinton. Ahora, los demócratas tendrán que definir lo que harán como oposición, concretar cómo defenderán a los latinos que, según estimaciones, para 2050 serán 106 millones de latinos aproximadamente.


C&E: Mencionas que lo realizado por el FBI tuvo serias implicaciones en el humor del electorado ¿cómo se condujeron ante esta situación?

‒Necesitamos un equipo de respuesta rápida para desmentir lo que es mentira, para aclarar lo que no es claro. Al respecto quiero decir que estoy muy orgulloso del equipo que yo lideraba. Cuando supimos de la car- ta enviada por el FBI lo primero que hicimos fue mandar nuestro ejército de mensajeros, personas que conocen el partido y la ver- dad, a todo el país para hablar sobre la falta de evidencias. Lo hecho por esa institución jamás se ha visto en la historia de los Esta- dos Unidos, fue una irresponsabilidad.


C&E: ¿Cómo le hablas a un electorado que tiene una gran identificación con su lugar de origen, su grupo cultural? ‒Hay que repetir constantemente que todos somos estadounidenses antes que mexicanos, venezolanos o colombianos. Todos respetamos la bandera de nuestro país pero nunca olvidamos la cultura de quienes aquí emigraron. Esta nación fue fundada por migrantes. Parte de la estrategia fue ésa: partir de la idea de que todos somos americanos. En el caso de los his- panoparlantes ejecutamos una estrategia culturalmente inteligente, es decir, reconocimos las diferentes lenguas o dialectos de cada grupo demográfico, pues no es lo mismo hablarle a un colombiano que a un venezolano, sin insultarlos. Hay que reconocer que en esta labor ambos partidos hemos cometido diversos errores; solemos creer que para hablarle a los mexicanos, por poner un ejemplo, es necesario tener un sombrero y un mariachi y celebrar el 5 de Mayo y eso no es así, el mexicano es mucho más que eso. Hay que cambiar estas prácticas.


C&E: ¿Consideras que la política estadounidense en su afán de conectar con grupos específicos ha incurrido en el error de estereotipar a las comunidades?

‒Estoy de acuerdo. En muchos eventos políticos con mexicanos, por ejemplo, ponen mariachi y sirven tacos. Un estadounidense es una persona que ve futbol americano mientras come tacos y puede ver el futbol soccer mientras come una hamburguesa. Dentro del partido demócrata tratamos de identificar estos errores para rectificar y actuar de otra manera.


C&E: Hablemos ahora del voto latino, ¿cómo fue la estrategia con este gran segmento de la población? ‒A través de diversas encuestas nos dimos cuenta que el latino no es diferente a un anglosajón. Muchos creen que para los hispanoparlantes el tema más importante es la migración y no es así. Prioriza en los mismos temas que el resto del electorado: la economía, seguido del cambio climático y después de la migración.


El venezolano tuvo que huir con su familia de su país natal en 1998, luego de las políticas que implemento Hugo Chávez Frías. A años de ese cambio drástico en su vida, recuerda una de sus experiencias más significativas: el agradecimiento de un niño por las reformas impulsadas por Barak Obama; “aunque yo no hice las reformas, sabía que había puesto mi granito de arena. Ese chico representaba el resultado de mis esfuerzos”. El estratega coincide con su colega mexicano Sergio José Gutiérrez, experto en comunicación digital, al considerar a las emociones incluso más importantes que las propuestas.


C&E: ¿Fue una estrategia más racional que emocional? ‒Una combinación de ambas. Sin embargo, quiero decir que a través de la emoción tenemos que hacer que la gente use su racionamiento. En ese sentido puedo decir que sí conectamos. Batimos récords de participación hispana en los Estados Unidos.


C&E: Cuéntanos cómo fue la estrategia digital con los latinos y en particular sobre el trabajo de Sergio José Gutiérrez. ‒La estrategia digital fue muy amplia. El partido demócrata trabajó muy de cerca de la campaña de Hillary Clinton y para ello trajimos expertos en el mundo digital, como lo es el grupo Espora, encabezado por Sergio José. Buscamos los mejores talentos de Estados Unidos y de América. Espora, al ser líder en el ramo, tuvo capacidades y Sergio, quien es su líder, llevó a cabo un gran trabajo. Él coincide conmigo en que el voto es más emocional. Lo que su agencia hizo fue entender muy bien nuestro electorado y usar una campaña digital amplia que incluyó videos serios y cómicos que emocionaban. No hubiéramos podido batir récords como lo hicimos el año pasado sino hubiera sido por la labor de Sergio.


C&E: ¿Cómo viviste esta experiencia? ‒Lo disfruto bastante. Yo soy migrante originario de Venezuela. Traigo la política en la sangre, ese tipo de política que busca beneficiar a las personas de un país. He aprendido mucho a mi corta edad. Eso lo debo a los grandes mentores de los que he tenido la oportunidad de aprender. C&E

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