LA CAMPAÑA NUNCA ACABA


Cuando las leyes permiten que un gobernante pueda ser reelecto para el mismo puesto dos o más veces, se debe tener en cuenta que crear y reforzar vínculos de confianza con los votantes para su apoyo en futuras elecciones es vital para continuar dentro del cargo.


Tal como pasa con el sistema electoral del gobierno canadiense, que permite la reelección de su primer ministro, el actual mandatario está consciente de que lo que haga durante su dirigencia le abrirá las puertas a cinco años más a cargo del gobierno.


Como sabemos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado la guerra a las minorías que convergen es su país: las mujeres, los latinos y los musulmanes, haciendo que la imagen pública que brinda sea desfavorable. Ante estos actos de discriminación y exclusión, las opiniones se hacen notar en las personas que fungen como portavoces de distintos sectores de la población, quienes manifiestan su descontento y vulneran la imagen del presidente de la nación más poderosa del mundo.


¿Cómo ha frenado este tipo de respuestas desfavorables el equipo de campaña de Trump? La respuesta es simple: no las ha frenado dado que este tipo de actos fueron en algunos casos, argumentos fundamentales de su campaña, que más que simples palabras para simpatizar con el lado más nacionalista de Estados Unidos, podrían representar la pérdida de la mano de obra barata, sus acuerdos comerciales y probablemente su estancia en la Casa Blanca por más de cuatro años.


En comparación con Estados Unidos, Canadá es un caso distinto. El gobierno canadiense aprovecha los nichos de mercado que su vecino del sur deja ir. A diferencia del mandato excluyente de Estado Unidos, Canadá aprovecha la llegada de nuevos habitantes para fortalecerse cultural, económica y territorialmente.