La disputa estratégica del 2021 en México



Armando Rocha @armandorocham. Para algunos las elecciones de 2021 en México ya están decantadas a favor del partido oficial. Otros pensamos que la disputa estratégica del próximo año aún está por definirse, pero mucho depende de lo que haga la oposición. Veamos.

Morena sigue siendo percibido como “el partido del Presidente” y su imagen continúa asociada positivamente con tres valores: cambio, esperanza y transformación

El contexto Se ha repetido hasta el cansancio que las de 2021 serán elecciones históricas, esto por el número de cargos que estarán en juego: más de 21 mil, entre los que destacan 15 gubernaturas, la renovación de la Cámara de Diputados federal, casi dos mil alcaldías y más de mil diputaciones locales.

Sin embargo, vale decir que los del próximo año no solo serán comicios históricos sino, también, inéditos, pues nunca antes en la historia de la incipiente democracia mexicana había gobernado a nivel federal un partido que en el papel se asume de izquierda; nunca antes los tres partidos políticos del régimen de la transición (PAN, PRI y PRD) habían sido oposición al mismo tiempo, y nunca antes estos tres partidos habían estado simultáneamente en las mismas condiciones de debilidad estructural, ausencia de liderazgo y extravío ideológico.

Guste o no, el proceso electoral girará en torno al partido en el poder, a su capacidad para conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y al posible voto de respaldo o de castigo que emitan los electores a su favor o en contra. Y es que, a siete meses de las elecciones, Morena cuenta con al menos cinco factores estratégicos que juegan a su favor y cinco en contra.


A favor


  1. Lidera las preferencias electorales. Si bien registró una caída en los primeros meses de la pandemia, Morena ha mostrado un repunte en las simpatías ciudadanas en el último trimestre del año. El descenso y ascenso en las preferencias a su favor están estrechamente relacionados con la evaluación del desempeño de Andrés Manuel López Obrador como presidente.

  2. Morena sigue siendo percibido como “el partido del Presidente” y su imagen continúa asociada positivamente con tres valores: cambio, esperanza y transformación.

  3. El partido oficial, además, cuenta con la identificación partidista más alta. Dependiendo la encuesta que se revise, aquella puede oscilar entre el 25 y el 35 por ciento.

  4. La Consulta Popular sobre actores políticos del pasado que se votará el mismo día de las elecciones permitirá al Presidente, simbólicamente, estar presente en las boletas electorales.

  5. La Maquinaria Electoral de Presidencia (integrada por una estructura de más de 18 mil “Servidores de la Nación” encargada de repartir más de 191 mil 200 millones de pesos en programas sociales) que depende de la “Coordinación General de Programas para el Desarrollo”, está a cargo de Gabriel García Hernández, quien fungió como Secretario de Organización de Morena en 2018 y en 2012 fue el coordinador de la segunda campaña presidencial de López Obrador.



En contra

  1. El desgaste de ser Gobierno. Si bien el Presidente de México sigue siendo bien evaluado, su popularidad ha menguado 20 puntos porcentuales en 20 meses; su nivel de aprobación pasó de 80 a 60 por ciento, en la mayoría de las encuestas.

  2. Esto en buena medida al mal manejo de la pandemia (y a la falta de resultados en materia de seguridad y economía, y la ausencia de sensibilidad al movimiento feminista). La caída más pronunciada de la aprobación presidencial coincide con los meses de marzo a junio de este año, cuando pasamos de la subestimación de la gravedad del coronavirus al confinamiento social.

  3. Los gobiernos locales. De acuerdo con los Rakings de Gobernadores y de Alcaldes de C&E Campaigns & Elections en español publicados a lo largo de 2020, la mayoría de las autoridades estatales y municipales peor evaluadas son las de Morena.

  4. El quebranto de expectativas sobre todo entre las clases medias, las mujeres, los sectores cultural y medioambiental que no se han visto reconocidos en el discurso ni en las políticas públicas del gobierno lopezobradorista.

  5. Los posibles malos candidatos. Las encuestas publicadas por C&E Research revelan que en varios estados donde se renovarán las gubernaturas, los aspirantes de Morena no aportan valor agregado a su partido, por el contrario, le restan simpatías. Véanse los casos de Baja California Sur, Colima, Campeche, San Luis Po- tosí o Zacatecas.

A Morena le conviene una contienda de marcas, a la oposición una competencia de estilos de liderazgo. Morena impulsará una lógica del voto nacional que impacte en lo local.

Los retos estratégicos de Morena y la oposición A principios de junio, el Presidente fijó los términos de la elección de 2021 desde su posición estratégica, al declarar que: “es tiempo de definiciones, se está con o en contra de la transformación...si quieren votar que regrese el régimen de corrupción pueden votar por ellos, si quieren que continúe la transformación, ya saben por quién votar”.

De esta forma, colocó a la oposición y a quienes pretendan votar por ella en el cuadrante del pasado y la corrupción, mientras que a su partido y a sus posibles votantes los instaló en el cuadrante del futuro y la transformación.

Ese es el terreno donde está la disputa estratégica de la elección: en la capacidad de Morena para seguir representando para los electores el futuro y la transformación, y en la aptitud de la oposición para despojarse de las etiquetas del pasado y la corrupción.

A manera de conclusión A Morena le conviene una contienda de marcas, a la oposición una competencia de estilos de liderazgo. Morena impulsará una lógica del voto nacional que impacte en lo local. La oposición deberá construir 32 elecciones estatales y 300 distritales cuyos resultados impacten en el equilibro de fuerzas a nivel federal.

Si la oposición de verdad anhela reposicionarse en el ánimo de los electores necesita abandonar la narrativa del “no”; recordar lo que el demócrata Tip O ́Neill le decía a sus correligionarios en los años 80, que: “Toda la política es local”; construir un relato de futuro focalizado; identificar a esos electores que Roberto Trad les ha llamado postmorenistas (aquellos desencantados con la 4T, pero que no quieren regresar al pasado) y conquistar- los con nuevos liderazgos locales, femeninos y jóvenes, y una propuesta que realmente atienda los intereses de la gente y no los de los partidos.

Si la oposición le sigue apostando solo a sus colores, a no comprender el daño que les hará la deserción ideológica del voto, a hablar del pasado, a centrar su discurso solo en la crítica al Presidente y a apostarle a los mismos candidatos de siempre, los electores “postmorenistas” se quedarán en casa, no votarán por los candidatos de Morena, pero tampoco lo harán por los de la oposición. Y los resultados catastróficos para la oposición, acabarán dándole la razón a quienes auguraban que las elecciones del 2021 se definieron desde el 2020. C&E

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