La entrevista C&E a Rubén Aguilar Valenzuela.



Campaigns & Elections Latinoamérica se dio a la tarea de platicar con Rubén Aguilar Valenzuela, asesor y consejero político, y quien además es Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Ciudad de México), además, tiene estudios de comunicación en el ITESO y desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia).

Dentro de su trabajo, destacan sus consultorías, la enseñanza en organizaciones de la sociedad civil como consejero, sin mencionar que imparte cursos en prestigiosas universidades nacionales, como la Universidad de Ayuuk (Oaxaca), o la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, es colaborador del portal Animal Político, donde se desarrolla como articulista y reseñista en distintos temas, que van desde lo social y político, hasta reseñas de cine, arte, literatura y economía.

Aguilar Valenzuela, se puso frente a nosotros para hablarnos del panorama de la comunicación política, gubernamental y social rumbo a las elecciones presidenciales de este año.

-C&E.- ¿De qué estamos hablando cuando hacemos referencia a la comunicación gubernamental?

Rubén Aguilar (RA).- Cuando hablamos de la comunicación gubernamental estamos haciendo referencia a la aplicación por parte del gobierno, la obligación que tiene de informar a la ciudadanía de lo que hace, y por otro lado, dar cumplimiento al derecho de la ciudadanía de ser informado y conocer lo que hace el gobierno, el fundamento político jurídico de la comunicación gubernamental es precisamente un derecho de los ciudadanos y una obligación gubernamental.

Eso conlleva a la tarea que tiene el gobierno de dar cuenta de su accionar, lo que está haciendo, como lo está haciendo y por qué lo está haciendo, pues como objeto último es generar consenso a su gestión y evitar el disenso.

-C&E.- ¿Por qué es importante la comunicación gubernamental?

RA.- La comunicación es un recurso central de la democracia, y habría que ver como ese derecho y obligación alcanza su máxima publicación, que no sea una información a cuenta gotas sino de la forma más abierta, más clara, y que esté disponible y accesible a la ciudadanía.

El acceso a la información tiene que ver con la calidad de la democracia, con el instrumento que utilices para que esa información eso ocurra, y parece ser que el instrumento más democrático es que los gobiernos tuvieran un portavoz, que todos los días salga a dar la cara bajo el cuestionamiento de la prensa y de los medios internacionales, para ser cuestionado de lo que hace el gobierno y qué proyectos tiene, etcétera.

En el gobierno de Fox se logró hacer en los dos últimos años, como una conquista de la vida democrática del país, y por desgracia la llegada de Felipe Calderón, desde mi punto de vista, es un presidente de mentalidad muy priista, pues quitó esta conquista democrática de la figura del portavoz y volvió a concentrar toda la información solo en la figura del presidente.

En el caso de los regímenes parlamentarios europeos, en todos existen la figura del portavoz, que tienen rango de ministro, en el caso de España el primer ministro o el vicepresidente es el que lleva esta responsabilidad, no es en esta lógica de que la existencia del portavoz se debe a que el presidente es incapaz, no, sino que se trata de un profesional del gobierno democrático para que esté a disposición día a día con los medios de comunicación, porque la democracia se comunica a través de los medios para poder llegar a la ciudadanía.

-C&E.- A propósito de su desempeño como coordinador de Comunicación Social y portavoz del gobierno de Fox entre 2004-2006, ¿cuáles fueron las estrategias de comunicación al ser un gobierno de transición?

RA.- Primero, es importante asumir que el gobierno de Fox fue un gobierno de transición o de alternancia, y la alternancia en la política solo ocurre una vez cuando un gobierno dictatorial o autoritario pasa a un gobierno democrático; cuando hay un gobierno de un partido a otro como ocurrió con el ascenso del gobierno de Felipe calderón y después con el presidente Enrique Peña Nieto, no es una alternancia.

Entonces el gobierno de Fox claramente fue un gobierno de alternancia después de más de 80 años de gobierno de un solo partido, y generalmente sobre el gobierno de alternancia se genera una gran cantidad de expectativas que obviamente no se cumplieron.

Pero en ese espacio, pienso, lo que sí se cumplió es que haya sido el gobierno de la historia de México donde más lugar tuvo la libertad de expresión, no solo que se expresara todas las propuestas, y que el gobierno no hizo nada para atemperar o de controlar las críticas que ocurrieron en el descubrimiento de los medios, en el que podían decir todo lo que les diera la gana en relación al poder, y que bueno que así pasó.

Parte de eso es construir la vocería o la estructura del portavoz, hacer ese ejercicio de transparentar, de rendir cuentas, de estar todos los días al escrutinio de los medios.

-C&E.- ¿Cuáles fueron los objetivos de comunicación de ese gobierno de transición?

RA.- En este sentido plantearía los objetivos, de cumplir nuestra propia concepción de la comunicación de gobierno, que es un derecho ciudadano y una obligación del gobierno de estar informando; dos, realmente hacer valer nuestro punto de vista sobre lo que hace el gobierno, y sobre lo que piensa el gobierno; tres, actuar como una defensa, un valladar, un punto de la crítica directa al presidente, y que haya en la estructura del aparato alguien que se dedique a lidiar con la crítica al gobierno como ocurre en todos los regímenes que tienen portavoz; cuatro, alinear el conjunto de la comunicación de las dependencias, después de mi conferencia de prensa, a las 12 horas estaba llegando la información a los secretarios, subsecretarios, a todos los embajadores, a los diferentes tipos de medios, entre pequeños radios, portales y televisoras, etc.

En este sentido cumple una función sustantiva en el ámbito de la democracia, que es siempre estar abierto y ser cuestionado por los medios, en razón de eso como representantes de la sociedad, que los cuestionamientos de los medios que traducen las inquietudes de la sociedad, estuvieran presentes cada mañana cuestionando al poder.

Me parece que es fundamental, deberíamos de tenerlo, lástima que el ex presidente Calderón suspendió la figura del portavoz, no lo entendió, insisto, él es un buen priista y piensa en esta lógica que el solo habla.

-C&E.- Con el gobierno actual de Enrique Peña Nieto, ¿Cómo ha sido la estrategia de comunicación gubernamental?

RA.- Yo pienso que el gobierno actual de Peña Nieto, después de un arranque muy bueno, incluso espectacular con las reformas estructurales del “Pacto Por México”, cuando se dio cuenta que no iba a tener mayoría en las cámaras y que no iba a sacar nada, fue muy bueno al haber tomado esta decisión de unirse con el PAN y el PRD, y acordar para sacar adelante el proyecto del “Pacto Por México”, las reformas estructurales que estaban atoradas y que debieron de haber sacado desde hace 25 a 30 años antes.

Me parece que en general son buenas, yo apoyo todas, algunas cosas serían todavía mucho más radical, pero eso fue lo que se logró, el equilibrio de las fuerzas en aquel momento.

Me parece que hubo muchos errores de cómo comunicar el proceso de construcción de estos acuerdos, porque se hizo en lo oscurito, de un pequeño comité de 12 gentes de los tres partidos, y se olvidaron acompañarse de la sociedad democrática, para que la sociedad fuera viendo que estaba ocurriendo, que estaba pasando, y pudiera tener por lo menos la información y darse cuenta de la importancia.

Le apostaron estrictamente a la eficacia, no se hicieron acompañar de la sociedad o no le explicaron a la sociedad y al final no tuvieron ese respaldo social, sí salieron adelante en general, pero la sociedad no se enteró de lo que ocurrió y tampoco pudo participar de alguna manera en el proceso.

-C&E.- ¿Cuáles son los retos de comunicación en el último año del gobierno actual?

RA.- Después de ese momento yo pienso que el resto de la acción política y la acción comunicacional del presidente Peña Nieto, ha sido un desastre, un desastre en la manera de hacer política y un desastre en la manera de comunicar la política, y que han estado una para otra, ahí tenemos una serie infinita de grandes problemas que no los entendieron en su lógica política, como Ayotzinapa, Tlatlaya, Tanhuato, la Casa Blanca, Malinalco y el socavón de Cuernavaca, no le entendieron nunca que eran acciones y hechos políticos de enorme envergadura, que implicaron crisis brutal para el gobierno, los trataron como si no existiera y buscaron minimizarlo.

En ese sentido me parece el uso faccioso de las instituciones del Estado, o el cierre del gobierno del presidente Peña Nieto, que lo está metiendo en un berenjenal, que no sabemos en donde fuera a terminar y hasta donde quieran llegar con el uso de los instrumentos del poder, como la PGR en contra de un candidato a la presidencia, y en ese sentido había una acción política muy poco profesional, pues se supone que sabían cómo hacerlo y lo que demostraron a lo largo del sexenio es que no sabían cómo hacerlo, que fueron buenos para el gobierno del Estado de México, pero para gobernar al país resultaron ineptos absolutamente, a pesar de su alta preparación en universidades en el extranjero.

Además, se implementó una comunicación muy defensiva donde el presidente estuvo encerrado a lo largo de todo el sexenio, donde nunca fue a entrevistas, nunca arriesgó, un discurso muy mediocre, muy plano, para evitar siempre la lógica de lo que es políticamente correcto, para evitar la crítica del presidente, pero el conjunto de este tipo de accionar político y este tipo de comunicación defensiva, encerrada, no dando la cara, pues se expresa en este 15 y 18 por ciento de aceptación que tiene el presidente en la recta de final de su mandato, de un presidente que estuvo aislado de la gente, que nunca logró empatar y que jamás estuvo en la profundidad del territorio, que no se salió de los pinos, y en este sentido, termina su gestión política y económico nacional en un enorme fracaso.

-C&E.- ¿Cómo sería el escenario de una buena comunicación gubernamental?

RA.- Yo pienso que lo primero que tiene que quedar claro para articular una buena comunicación de gobierno es asumir la importancia que en la vida democrática tiene la comunicación, ya en razón de eso la obligación que tiene el gobierno de comunicar y el derecho que tienen los ciudadanos de recibir la comunicación del gobierno.

Esto se traduce en una metodología y en una estrategia, la estrategia es utilizar el conjunto de mecanismos que permita al gobierno estar lo más cerca que se pueda de la sociedad, a través de un serie de instrumentos que puede usar para comunicarse, que comienza con tener un portavoz de la presidencia de la república, para que informe todos los días lo que ocurre en el gobierno, pero también tener una política muy transparente, entrevistas del presidente, de los altos funcionarios, tener también una apertura de los portales del gobierno, en la presencia de los secretarios discutiendo y disputando la agenda setting en las televisoras, en las radios y en las redes sociales.

Por otro lado, que implique una presencia en el territorio del presidente en los más recónditos del país, en los lugares más pobres, en los lugares de mayor necesidad en el país, en los lugares donde siempre está presente las crisis y los problemas, para demostrar con esa acción, su cercanía y su compromiso con la gente, y a su vez da la materia para poder comunicar en términos de cercanía, de presencia y disposición.

#Eleccion2018

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