La estética en la fotografía política




El compromiso y el grado de convencimiento del electorado está en proporción directa y prácticamente matemática con la intensidad del estímulo que pueda ofrecer la inspiración del carisma de un líder, porque en esto consiste la belleza del líder.

La belleza es la capacidad de emocionar, de llegar a la sensibilidad y al sentimiento, de conmover y atraer con su personalidad, de despertar el alma del observador provocando esa idealidad que nos cautiva con el hechizo de la emoción, del entusiasmo y la esperanza.

En una de las aventuras del Quijote de la Mancha, unos cabreros (pastores de cabras) lo invitan al entierro de Grisóstomo, un compañero que se había suicidado porque la hermosa Marcela no había correspondido a sus amores. Antes de suicidarse, Grisóstomo le había escrito una larga carta cuyo contenido, de alguna manera, era del conocimiento de sus familiares y amigos, lo que había provocado en esos momentos un enorme enojo en contra de Marcela, ya que en esa carta le reclamaba su desdén y la culpaba de su muerte. Cuál sería la sorpresa de los cabreros al ver que Marcela hace acto de presencia durante el funeral. Como era de esperarse, Marcela es recibida con miradas de recelo y reproche, pero con tranquilidad y aplomo, pronuncia un interesante discurso de cual transcribiré la esencia:


“Vengo a deciros, qué lejos van aquellos que quieren culparme de las desdichas de Grisóstomo y aún hasta de su muerte. Hízome el cielo hermosa y a que me améis os mueve mi hermosura. ¿Por qué exigís que esté yo obligada a amaros en reciprocidad, únicamente por el amor que me mostráis?...

...Reconozco que todo lo hermoso es amable, más no comprendo por qué me obligáis a corresponder, si pudiera acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo. Y de la misma manera que lo hermoso es amable, pudiese ser que lo feo sea digno de ser aborrecido...

Sería absurdo decir: Te amo porque eres hermosa y tú correspóndeme, aunque yo sea feo.

Pero, aunque corriesen iguales y paralelas las hermosuras, no por eso han de correr iguales y paralelos los deseos, porque no todas las hermosuras enamoran; todas alegran a la vista, pero muy pocas conmueven el corazón y son muy exclusivas aquellas que rinden y doblegan la voluntad.”

Y continua Marcela:

“La honra y la virtud son adornos del alma, sin los cuales el rostro, aunque lo sea, no debe parecer hermoso.

Si la honestidad es una de las virtudes que al rostro y al alma más adornan, ¿por qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por corresponder a la intención de aquel, que, por sólo su capricho, con to- das sus fuerzas e industrias, procura que la pierda?”

Estas palabras de la hermosa Marcela han llevado a muchos literatos estudiosos del Quijote, entre los que destacan Roque Barcia y Francisco Marín, a analizar a profundidad el texto. Estos dos grandes expertos del lenguaje llegan a muy interesantes conclusiones:

Existe una diferencia tácita entre HERMOSURA y BELLEZA; la hermosura está en relación con la naturaleza, habla a los sentidos; la hermosura no significa nada sin contorno y sin forma.


La palabra Hermosura viene del latín formosus, su sentido es el de forma o figura coherente. Existe un poema del Marqués de Santillán que dice:

“Moza tan fermosa no vi en la pradera como la vaquera de la Finojosa. La vi tan fermosa, que apenas creyera do fuese vaquera de la Finojosa...”

La hermosura es la coherencia con el estereotipo de su forma. La hermosura es la forma que gusta a los sentidos, da placer a la vista, despierta el gusto sensual.

La belleza, en cambio, es abstracta, invisible, virtual, inexistente, incomparable con cualquier estereotipo. Es, simplemente, un sentimiento particular que va a la emoción. La belleza es una verdad en sí misma. La belleza está en el espíritu de las cosas. A la belleza se llega por el sentir y no por el mirar, ni por el tocar, y quizás ni por el escuchar. Es un misterio del alma, es la esencia, la perfección, la idealidad que nos cautiva con el hechizo de la emoción y del entusiasmo.

Por ello dice Marcela que, aunque se diera el caso de que las hermosuras corrieran paralelas, las hermosuras no enamoran, pero en cambio la belleza rinde y doblega la voluntad. En la mercadotecnia política esto es lo que marca la diferencia.


La belleza puede ser muy subjetiva, porque no está en la realidad sino en la percepción individual. Imaginemos una cosa o una persona y la apreciación que de ellas pueda hacerse otra persona. En el concepto específico de la realidad (concepto extraído del pensamiento de filoso- fías orientales) la persona y la cosa pueden no ser ni la cosa ni la persona que son, sino tan solo una pantalla en la que se reflejan sentimientos, prejuicios, emociones y pensamientos de la mente de quien ve a esa cosa o persona y a quien regresan proyectados estos mismos pensamientos, prejuicios, emociones, etc. Pero existe en la naturaleza una belleza intrínseca, una belleza grandiosa, una belleza que abarca todos los extremos con la protección y el aliento de unas enormes alas invisibles, esa belleza es el CARISMA del líder, porque produce una emoción tan intensa que puede definirse como el amor más poderoso que existe en la naturaleza; el amor altruista, muy por encima de todos los amores. Y aunque parezca extraño lo que estas palabras pueden transmitirle al lector, quiero recordarle que la naturaleza es muy cuidadosa con la especie, mucho más cuidadosa con la especie que con el individuo aislado y no le importa sacrificar al individuo cuando se trata de salvar al conjunto, por eso la naturaleza ha creado este amor altruista que se le profesa al líder, porque el líder es el único capaz en un caso de peligro extremo, establecer un orden y seguimiento que salvaguarden al grupo. El líder puede hacer llegar hasta el auto sacrificio a sus seguidores. El líder es un ser a quien la naturaleza le ha obsequiado un poderío natural y un impulso indetenible de ejercerlo. El líder es un ser cuyo magnetismo atrae y domina, cuyo Yo interior pulveriza y atomiza al del seguidor en un fenómeno en el que la energía que este procedimiento provoca, se convierte en adoración al líder. Estas características que acabo de enunciar y que producen en una persona el que sea fuerte, poderosa, decisiva determinante, entusiasta y realizadora son las que envuelven el concepto que se denomina

Una persona que encaja en el concepto de liderazgo, siempre tendrá la característica de doblegar el ánimo de quien la ve, pues es una programación genética del hombre desde las primeras etapas de su evolución: Seguir al líder tribal poderoso. Por lo tanto, cuando un candidato tenga estas características en su fotografía, tendrá muchas posibilidades de llegar al triunfo, porque un líder es reconocido, un líder es adorado por antonomasia, un líder es aceptado, y en esencia, la proyección adecuada de estas características, es el único argumento de convencimiento para un indeciso.


También se refiere Marcela a la honra y a la virtud del alma, sin las cuales el rostro no parece hermoso, es decir, que sin cualidades intrínsecas, el concepto pierde su valor; y aunque se sea bien parecido y fotogénico, si la fotografía no emociona, le será indiferente a quien la mire.

Por eso, desde sesenta y cuatro años antes de Cristo, Quinto Tulio Cicerón, hermano de Marco Tulio Cicerón manejó su campaña partiendo del conocimiento de que es más importante la apariencia del candidato que todas sus cualidades juntas.

Si el candidato y sus asesores no se preocupan por una imagen que conmueva, estarán dilapidando el dinero de la campaña, pues una imagen sin función ocupa un espacio sin función, y peor aún, si la función es contraproducente, se ubica en la posición de hacer un gasto que perjudique, y eso sólo lo hacen los inconscientes y los irresponsables. Esto sucede cuando el elector ve una foto y dice: Yo por ese no voy a votar”.


En el caso del mandatario, muchas veces eluden la responsabilidad por un sentimiento de inseguridad intuitivo. Temen no proyectar una imagen adecuada; no quisieran que se les interpretara como muy blandos, excesivamente rígidos, malos, o mucho me- nos como inocentes e inexpertos.

Han tenido malas experiencias con las fotografías y por ello las consideran un mal necesario, un tema que puede ser pos- puesto o que no es de suma importancia ante otros reclamos inminentes. Sin embargo, no deben eludir la responsabilidad de tener un instrumento que les dé presencia en su ausencia física, y que transmita la esencia de líder que todo ser humano necesita sentir, desde los tiempos más remotos de la antigüedad.

El líder es una necesidad social. Nace para eliminar o disminuir los temores des- de el miedo al entorno en la época primitiva, hasta el miedo al futuro en la época actual. C&E

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