LA GRAN VICTORIA DEL PAN LLEVA A UNA PARTICIPACIÓN DESASTROSA AL RESTO DE LOS CONTENDIENTES



Las elecciones del 2016 dieron la sorpresa que ni encuestas ni la historia electoral previeron que el PAN arrasara en 7 gubernaturas (3 en alianzas con el PRD). De la población que cambió de gobernador vive 67% de la población. La contundencia en la victoria panista hizo que el otro partido ganador fuera visto como una ganancia moderada ya que el crecimiento de Morena no se ve tan espectacular y no ganó ninguna elección. Por lo tanto fueron muchos los partidos que perdieron en esta elección: El PRI, dejó de gobernar en un solo día a 13 millones de personas, tuvo la votación más baja de su historia en estas entidades y su estrategia de postular a candidatos poco conocidos y sin dudosos antecedentes criminales tampoco sirvió de mucho; el PRD debido a errores internos dejó escapar al menos dos gubernatura y también tuvo su peor porcentaje de votos en 25 años. Los otros partidos que durante 2015 habían mostrado un sólido avance ahora cayeron, tanto los que hicieron alianza con el PRI: PVEM, NA y PT como los que participaron solos MC, PES y partidos locales que prácticamente pasaron desapercibidos en la contienda y por último, los candidatos independientes y en especial “El Bronco” que los apoyó con la esperanza de amar una estructura local con miras a la elección del 2018, salvo Chacho Barraza que logró 19% de la votación en Chihuahua el resto de los candidatos en promedio captó menos del 2% de la votación.

El pasado 5 de junio se llevaron a cabo elecciones en doce estados del país, los resultados otorgaron una contundente victoria al PAN que ganó siete gubernaturas (cuatro con abanderado solo y tres en alianza con PRD) donde vi- ven 26 millones 121 mil habitantes / por cinco de la alianza PRI-PVEM-NA donde viven 12 millones 729 mil habitantes. Así las ventajas/desventajas de tener un calendario unificado en un mismo día cobro factura al PRI ya que lo llevó a dejar de gobernar 13 millones de personas en un mal día.

Si sumamos la votación de los partidos políticos de manera individual repartiendo el voto de las alianzas, se construye la gráfica 1 que muestra la tendencia electoral para ocho diferentes elecciones: gobernador 2004 /, 2010 y 2016 y diputados federales 2003, 2006, 2009, 2012 y 2015 en los doce estados donde hubo elecciones el 5 de junio.


La gráfica muestra como el sistema de partidos en México a nivel local pasó de un bipartidismo en 2010 a un multipartidismo a partir de 2015. En las elecciones pasadas para gobernador la votación entre los dos principales parti- dos fue de 74 por ciento del voto y ahora sumaron 60%. Cuando López Obrador participaba en presidenciables, el sistema se vuelve tripartidista, pero en elecciones para gobernador se mantenía bipartidista.

En elecciones para gobernador del 2004 y 2010 el PRI captó más de 40% del voto; en 2009 en plena crisis económica del sexenio de Calderón alcanzó 45% de la votación y desde entonces tiene una constante erosión del voto; ahora para 2016 perdió cinco puntos porcentuales comparado con 2015 y 10 puntos porcentuales comparado con 2010. La debacle panista se dio en los años de 2012 y 2015 cuando perdió puntos que lo llevó en 2015 a tener la peor participación electoral en 25 años; así el PAN tuvo un importante crecimiento al rebotar a 30% de la elección.

La debacle perredista comenzó en 2009, cuando después de una sobresaliente actuación en 2006 llegó dividido enfrentado con los otros dos partidos que formaron la alianza presidencial y pensó que podría mantener ese impulso pero captó un porcentaje de votos muy inferior al que había logrado en elecciones anteriores para gobernador. Nuevamente en 2012 la participación de López Obrador los llevó a tener una votación histórica en esos estados pero perdió muchos electores para 2015.

El gran éxito de López Obrador fue institucionalizar su movimiento al fundar su propio partido ya que el PRD en 2009 no mantuvo el porcentaje de votación que alcanzó en 2006, mientras que Morena cuando participó por primera vez tuvo un mejor porcentaje que el PRD en esos estados. Ahora en el 2016 aumentó cuatro puntos porcentuales colocándolo como el tercer partido a nivel nacional.

El resto de los partidos: PVEM, NA, PES, PT, MC y locales no aprovecharon el impulso que les habían dado las elecciones de 2014 y 2015.

RESULTADOS ELECTORALES PARA GOBERNADOR 2016

Los resultados electorales sorprendieron a todos, no solo porque de las 48 encuestas que se publicaron en mayo 31 daban como ganador al PRI, y les otorgaba la victoria en ocho entidades y en otras tres lo ponía empatado ni hablar de las encuestas de salida que les otorgaron la victoria en la mayoría, de estados sino por los mismos resultados históricos que nunca previeron una amplia victoria del PAN: en Tamaulipas ganó por 14; Puebla 12; Quintana Roo y Chihuahua por 9 y Durango, Veracruz por 4, la más cerrada fue Aguascalientes que ganó por 3. De igual manera las ventajas del PRI no fueron tan amplias como se esperaba, por ejemplo en Hidalgo y Sinaloa las encuestas le daban una ventaja cercana a los 30 puntos y terminaron en 15 (ver cuadro 1). La fuerza de Morena, como ha sido la historia de la izquierda, sigue estando concentrada en pocas entidades, el partido de Andrés Manuel López Obrador tuvo una presencia muy competitiva en tres entidades: Oaxaca, Veracruz y Zacatecas; en dos más alcanzó una votación de dos dígitos: Puebla y Quintana Roo y tuvo un porcentaje mayor de votos que el PRD en ocho.

El porcentaje de votos del PRD fue decepcionante solamente en Tlaxcala mostró una alta competencia al alcanzar 31% de la votación y aunque ganó en alianza con el PAN en tres entidades, 15% de votos los captó en Oaxaca e Hidalgo y en el resto de los estados su votación fue menor a 10%. Su principal error radicó en su capacidad institucional para resolver conflictos, si el PRD hubiera tenido una buena operación política hubiera podido alcanzar la victoria en por los menos otras dos entidades. Al inicio del proceso electoral el PRD tenía una presencia competitiva en cuatro entidades: Hidalgo, Tlaxcala, Oaxaca y Zacatecas.

El PRD no pudo armar una alianza con el PAN en Hidalgo y Tlaxcala, estados donde si estos partidos hubieran cedido podrían haber repartido candidatos pero la falta clara de información y de voluntad política hizo que la candidata panista no cediera en Tlaxcala ni el perredista en Hidalgo. En las dos entidades donde el PRD le tocó postular candidato: Zacatecas y Oaxaca presentó conflictos internos que los llevó a dividirse, en el primer estado la dirigencia estatal quiso imponer a un ex priista cuñado del gobernador lo que dividió al partido y retrasó sustancialmente su inicio de campaña; en el segundo la intromisión del gobernador y la mala operación política del CEN llevó a que el candida- to perredista que punteaba en las encuestas perdiera la votación interna y fuera postulado por el PT, ese once por ciento que se llevó hubiera podido darle la gubernatura a la alianza PAN-PRD.



Los otros partidos que mostraron un crecimiento importante en 2015 ahora tuvieron una mediocre participación. El PAS en Sinaloa tuvo el segundo lugar con un respetable 27% de la votación, luego el PES en Zacatecas con un candidato grupero les dio ocho por ciento y el ex panista que participó con Movimiento Ciudadano en Tamaulipas les dio seis por ciento; el res- to de los candidatos postulados por otros partidos en promedio tuvieron menos de 3 por ciento. Inclusive el Partido Movimiento Ciudadano que captó más de 6 por ciento en 2015 solo postuló candidatos en la mitad de las entidades.

Los candidatos independientes también tuvieron una magra participación. En 2015 “El Bronco” dejó entrever que el hartazgo de la población a los partidos tradicionales abría una época donde candidatos “sin partido” pudieran comenzar a tener un porcentaje importante de votos, de ahí que “El Bronco” apoyó a varios candidatos in- dependientes en casi todas las entidades con miras a alcanzar una estructura nacional que le permitiera ser más competitivo en el 2018, pero ahora el único que mostró una competencia real, aunque no sabemos a qué costo, fue Chacho Barraza con su 19 por ciento de la votación estatal.

Las alianzas electorales


El PRI mantuvo y amplio las alianzas electorales que le habían funcionado muy bien en años anteriores. En 2004 el PRI formó ocho alianzas y triunfo en seis estados por lo que tuvo una efectividad de 75%; en promedio las alianzas estuvieron compuestas por 2.6 partidos (PVEM más otro partido en algunos casos) estos 1.6 partidos que se sumaron al PRI habrían colaborado con 5.7 puntos, es decir cada uno habría aportado 3.6% a la coalición (ver cuadro 2). Para las elecciones de 2010 el PRI aumentó a once los estados con alianza y triunfó en ocho por lo que su efectividad se mantuvo arriba del 70%. Sus alianzas fueron más grandes ya que incorporó a Nueva Alianza en siete por lo que aumentó a 2.8 partidos en promedio y aportaron ocho puntos más a la votación del PRI por lo que cada partido que sumó habría aportado 4.3% del voto en promedio.

Así parecía que el camino correcto para el PRI sería ir aumentando el número de partidos con los cuáles formar alianzas, para el 2016 mantuvo su alianza con el PVEM en los doce estados y con Nueva alianza en 11 y en otros estados incorporó al PT, PES y partidos locales; en promedio fueron 3.5 partidos por alianza pero estos 2.5 partidos que se sumaron solo aportaron entre todos 5 por ciento, es decir, cada partido aportó en promedio 2 puntos más al voto del PRI, lo más bajo para los tres periodos electorales. La caída del PRI pudo arrastrar a los otros partidos con los que formó alianzas o los partidos con los que se coaligaron aportaron muy poco a la coalición.

En 2016, el PAN compitió con candidatos propios en seis estados y las alianzas que hizo solo fueron con el PRD; solo en Puebla el PAN apostó por unirse a pequeños partidos locales y NA y PT. En 2004 formó alianzas en cuatro estados y ganó una; en promedio fueron 2.8 partidos los que formaron alianzas con el PAN, fueron las alianzas más grandes de todas las coaliciones que se formaron. Para 2010 aumentó el número de estados a siete y también aumentaron los partidos con los que formó alianzas. En 2016 redujo un estados y partidos en las alianzas y mejoró el número de victorias, en cinco estados solo postuló candidato con el PRD y en Puebla formó una megacoalición, es decir, sus alianzas del 2016 fueron las más eficientes de los últimos tres procesos locales.

El PRD que había formado alianzas con otros partidos de izquierda como Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) y el Partido de Trabajo en 2004 y 2010 ahora no las realizó, esa gran alianza de izquierda que servía como preámbulo para unirse en las elecciones presidenciables ya no se concretó en ningún estado, probablemente sea un antecedente de las próximas elecciones donde el PRD vaya solo o con el PAN, ya que ahora solo realizó encuestas con este partido.

Por lo general, las alianzas PAN-PRD fueron las más fructíferas para estos partidos y 2016 no fue la excepción, de cinco ganaron tres.

El PAN postuló candidatos con capital político aunque tuvieran antecedentes que mancharan sus trayecto- rias, tuvieran dudas sobre el origen de sus fortunas o estuvieran involucrados en litigios, pero varios de ellos eran bastante conocidos porque ya habían realizado campañas estatales: Martín en Aguascalientes, Corral en Chihuahua, Aispuro en Durango, Xavier en Hidalgo, Cabeza de Vaca en Tamaulipas, Adriana en Tlaxcala y Miguel Ángel Yunes en Veracruz ya habían sido casi to- dos precandidatos a gobernador o habían hecho campaña para senador por lo que además de ser bastante conocidos tenían capital para desarrollar una campa- ña. Mientras que el PRI decidió postular candidatos que aunque fueran poco conocidos lo esencial era que no tuvieran antecedentes que los ligaran a actos criminales. Esa estrategia ya les había funcionado en Sonora y Colima donde escogieron a candidatos poco conocido dejando de lado a los favoritos y además que no tuvieran antecedentes de corrupción les resultó positiva y al aplicar la campaña de contraste les dio la victoria en elecciones muy competidas. Ahora en Chihuahua, Durango, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas y Tlaxcala no eligieron al candidato mejor posicionado en las en- cuestas o en los círculos políticos, sino candidatos poco conocidos pero sin claros antecedentes de corrupción.

La segunda parte de la estrategia fue lanzar una feroz campaña de contraste basados en la corrupción para distinguirlos de los candidatos de oposición: Vera- cruz, Tamaulipas, Tlaxcala, Aguascalientes, Chihuahua, Oaxaca, Puebla y Quintana Roo se dieron a conocer videos, audios, testimoniales, documentos donde los vinculaban con actos de corrupción, enriquecimiento ilícito, fraudes, trata de blancas, y los ligaban con el crimen organizado inclusive los señalaron de pederastas. La estrategia priista consistía en evidenciar los lazos criminales de los candidatos de panistas contra el limpio historial de los candidatos priistas.

Entonces ¿qué fue lo que le falló al PRI y que le funcionó al PAN? Si bien las campañas de contraste y de lodo disminuyeron la imagen de los candidatos panistas y dio a la opinión pública razones para hablar bien de los candidatos priistas, existen varias hipótesis que no han sido probadas que pudieron haber afectado el resultado. A) El voto de castigo en contra de los gobernadores por sus índices de corrupción y endeudamiento, en casi todos los estados donde hubo alternancia todos los gobernadores estaban mal evaluados /; B) El deseo de cambiar de partido en el poder y ser gobernados por un partido diferente también estaba presente; C) en el ámbito nacional un voto en contra del PRI y todo lo que eso signifique, el anitpriismo parece inclinar el voto útil hacia el partido que tuviera más posibilidades de derrotarlo; D) mala evaluación del presidente, enojo por políticas públicas, endeudamiento, situación

económica, corrupción, alza del dólar, etc.) La iniciativa de legalizar matrimonios entre personas del mismo género y que estos pudieran adoptar no gustó a la mayoría de la población. F) Aunque los candidatos del PRI no tenían claros antecedentes de corrupción si mantenían una clara relación con el gobernador por lo que a la población no les convenció que realmente fueran independientes de los gobernadores; G) El que los candidatos no fueran los favoritos pudo haber enfadado a los simpatizantes priistas que llevaban años de cosechar amistades con los precandidatos mejor posicionados, de ahí que el PRI perdiera con respecto a la elección del 2010 millón y medio de votos.

Que hizo bien el PAN? A) Postular candidatos con capital político, sea lo que esto signifique, reconocidos y con experiencia de campaña. B) Meter en la agenda de la campaña el castigo a los malos gobernadores como lo hizo “El Bronco” en 2015, C) Meter el deseo de cambio y ser la única forma de castigar a los malos gobiernos; D) Estar unidos, inclusive se le permitió a Margarita Zavala y a Felipe Calderón hacer campaña libremente; E) Ostentarse como los verdaderos candidatos ciudadanos y arrebatarles la bandera a los candidatos independientes; F) Tener una estructura que cubriera el estado.

Por lo pronto, los saldos de las elecciones ya cobraron el puesto político de los presidentes nacionales del PRD y del PRI. Habrá que ver si los presidentes de otros partidos como Verde, Nueva Alianza, PT y MC no cambian también de dirigencia.

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