Liliana Ortiz. Presidenta del DIF Municipal en Puebla


C&E. La primera dama de Puebla descubrió su vocación de servicio desde muy joven, desde que acompañaba a su novio, hoy alcalde, a sus actividades políticas. Liliana Ortiz comenta para Campaigns & Elections cómo ha sabido hacer equipo con su marido, al punto tal que nadie opaca al otro en la búsqueda de mejores condiciones para todas y todos. Al conversar sobre el poder femenino en la política de México, sostiene que con su pareja ha sabido complementarse y compartir con mucha alegría el servicio público; “creo que la clave está en sentirnos libres, respetarnos y encontrar un motivo de peso en todo lo que hacemos”, apunta.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública ?

Desde muy chica tuve la idea de ayudar a los demás, principalmente en el área de la familia. Entendí desde muy joven que las familias deben trabajar para superar pruebas y quería contribuir a ayudarlas. Luego me vine a Puebla y desde que conocí a Lalo y nos hicimos novios, lo acompañaba en su labor dentro del partido, y así supe que mi vocación sería el servicio público, donde he podido hacer labor para los demás y cumplir mi anhelo de trabajar por las personas y por sus familias.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Como les platicaba, Lalo y yo nos conocimos en la Universidad. Fuimos compañeros de salón en la carrera de Ciencias Políticas. Él desde muy joven tenía clara su vocación, por lo que ingresó al PAN donde tuvo muchas encomiendas y a cada una de ellas me invitaba. Yo le acompañaba y apoyaba. Desde entonces aprendí que la política bien encaminada y la gestión corresponsable, generan cambios favorables para la sociedad y vi en esta actividad mi propia vocación, así fue como me inicié en la política.


¿Quién es tu inspiración?

Sin duda todas las personas con las que tengo la fortuna de coincidir me inspiran, por ejemplo, los beneficiarios del DIF. De ellos admiro sus historias de resiliencia. Admiro a Lalo, a mis hijos e hija, a mi madre, pero hay dos figuras mundialmente conocidas que constantemente me inspiran. Una es Teresa de Calcuta, quien nos enseñó a tener una profunda compasión por el otro, entendiendo a la caridad no como una dádiva, sino como el más alto nivel de amor al que puede aspirar un ser humano. Ella es un gran ejemplo de que las personas podemos experimentar los valores más sublimes en la entrega por los demás. La otra persona a la que admiro es Michell Obama. Con ella me identifico por ser una mujer de su tiempo, auténtica, preparada, que brilla con su propia luz y que ha definido su personalidad. Aprendo mucho de su área profesional y me encanta la relación de reciprocidad que construyó junto con su esposo el ex presidente Barack Obama. Ambos nos han enseñado que la pareja puede compenetrarse de tal manera que uno no supla al otro, sino que lo complemente en todos los ámbitos de la vida.


¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política?

Sin duda todas las facetas de la vida de cualquier persona son complejas, pero mi paso por la política ha sido posible gracias al trabajo de muchas mujeres que me antecedieron y que fueron abriendo brecha. Es justo reconocer esto porque la tarea política femenina tiene una historia larga, de lucha ardua y constante, que hoy recibimos con un profundo reconocimiento y gratitud a quienes levantaron la voz y tomaron la bandera de la equidad, poniendo en el centro de las acciones a las mujeres. Hoy heredamos su legado y nos comprometemos a seguir defendiendo lo ganado, por quienes están ahora y por quienes tomarán la estafeta en un futuro. Afortunadamente estamos ya teniendo una visión más conciliatoria y de respeto mutuo entre hombres y mujeres en todas las etapas y ámbitos de la vida. Hoy la sociedad está más abierta a los diferentes roles que las mujeres elegimos desempeñar y la política está teniendo una visión más fresca y noble que nos abraza a todos y a todas.


Cuéntanos una anécdota al respecto positiva o negativa.

En la administración municipal 2011-2014, siendo presidenta honoraria del Sistema Municipal DIF, conocí los desayunadores que operaban en escuelas oficiales. La situación era deplorable. Los menores no tenían un espacio digno para recibir sus alimentos que aunque eran realizados con muy buena intención, no tenían una guía nutricional. Fue tanto mi impacto al conocerlos, que me deprimí fuertemente porque veía en cada uno de los niños a mis propios hijos e hija. Decidí generar un cambio. Hicimos un diagnóstico. Había pésimas condiciones en la salud alimentaria de la infancia ahí atendida. No tenían equipo adecuado y mucho menos instalaciones apropiadas. Hablé con Eduardo, le presenté el proyecto y me comprometí con él a mejorar 30 espacios. No había recursos, el Ayuntamiento patrocinó los primeros cinco desayunadores, pero después tuvimos que buscar donativos con la sociedad civil. Tocamos puertas de empresarios, universidades, medios de comunicación e incluso hasta de la Fundación Mary Street Jenkins. De todos los poblanos a los que invité a ayudar, obtuve un sí rotundo que nos permitió duplicar la ayuda. No solo se hicieron cambios en los 30 desayunadores proyectados; en total fueron 60 espacios que en su mayoría fueron aportados por la comunidad poblana de la capital. Me siento muy satisfecha por esta experiencia. Creo que como mujer dentro de la política libré bien la batalla, pues encabecé un programa asistencial de alto impacto, junto con mi equipo. Nos sensibilizamos ante la causa y pudimos sumar a la sociedad que se involucró. Pero además fuimos testigos de cómo la comunidad escolar y los padres de familia tuvieron un cambio para bien en su visión alimentaria. Entendieron la importancia de cuidar el peso y talla de sus hijos, los alimentos que seleccionaban y los niños y niñas vivieron plenamente el derecho que tienen de gozar de una mejor condición de vida.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

Siendo una adolescente viví una prueba difícil cuando mi padre, muy hecho a las ideas de su tiempo, me dijo que no debía seguir estudiando y mucho menos venir a Puebla, porque mi destino, al igual que el de mis tres hermanas, era casarme y vivir bajo el amparo de un marido. Esa fue la primera vez que sentí una discriminación por ser mujer. No fue discriminacion profesional, pero fue una situación injusta que venía de una figura importante para mí. Esto sin duda me marcó muy fuertemente, pero gracias a mi madre, que era una mujer profesionista y a mi abuela, que era una mujer sensible, surgieron en mí y en mis hermanas las alas fuertes que nos permitieron volar y encontrar la manera para salir adelante.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

Sinceramente encuentro virtudes en ambos géneros. Hay mujeres y hombres valiosos en todos los equipos con los que trabajo. En cada uno de ellos yo veo lo mejor, y creo que lo más valioso que tenemos todos es cuando ponemos al servicio de los demás nuestros talentos. Esa es la clave: saber sumar, encontrar lo mejor de cada quien y ponerlo al servicio del todo.


¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

Generalmente me siento apoyada por el género opuesto. Mi principal referente es Eduardo, él fue mi mejor amigo en la universidad, ambos nos ayudábamos, nos apoyamos e hicimos equipo para sacar adelante nuestras carreras. No tuve hermanos ni primos varones de mi edad, por lo que él fue quien me enseñó la importancia de compartir en igualdad y equidad. En todas las facetas que hemos compartido, desde ser compañeros de clases, pasando por el noviazgo, la relación de pareja, el integrar nuestra familia, atender asuntos sociales, civiles y vivir cargos públicos; me he sentido apoyada, valorada y respetada. Hoy además siento el apoyo de mis hijos e hija. Ellos son quienes me enseñan ahora la visión de igualdad que hay entre los géneros. Mira, en casa hay más hombres que mujeres. Eduardo, Lalo, Alejandro y Mateo hacen el equipo de los hombres e Ilse y yo el de las mujeres, pero todos apoyamos en todo, sabemos sumar. Cada quien hace lo que le toca hacer y formamos una familia hermosa y funcional. Siento sin duda el apoyo de todos por igual.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

Para cambiar esquemas, para generar equilibrios en la toma de decisiones, para aportar puntos de vista distintos. Las mujeres tenemos que ocupar lugares clave, no por cumplir la cuota y llenar la agenda, sino porque somos valiosas igual que los hombres. Yo apoyo mucho la idea de “trabajar por ellas y con ellos”. Sueño con una sociedad más justa, equitativa y humana para todos sin importar nuestro género. Como presidenta honoraria del SMDIF estoy rodeada de hombres y mujeres capaces que dan lo mejor de sí en el área asistencial.


Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, ¿Crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

No necesariamente. Esto no ha bastado porque, aunque los puestos de poder están “completos” por esa cuota, no vivimos equitativamente en todas las áreas. Me parece que la acción de gobierno tiene que ir más a fondo, ser paritaria. Lo adecuado según mi visión no es suspender programas de apoyo a la mujer, como las guarderías, o eliminar presupuestos, como el valioso apoyo que se quitó y que atendía asuntos de violencia hacia la mujer; por el contrario, hay que fortalecerlos, replicarlos, multiplicarlos y ponerlos al servicio de mujeres que seguramente los esperan con la esperanza de acceder a mejores condiciones de vida.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación a América Latina y en el mundo?

La desigualdad es dolorosa e injusta en cualquier parte del mundo. Cuando la desigualdad es por razón de género, además nos ofende y nos indigna. Sin duda México vive un rezago de equidad con relación a países del primer mundo y lastimosamente hay deudas sin pagar y casos sin resolver en el tema de violencia contra la mujer que nos pesan mucho como país y nos desacreditan ante el resto del mundo. Mira, un caso de desigualdad, por ejemplo, es el de la pobreza menstrual. Las niñas mexicanas en algunas zonas carecen de lo mínimo indispensable para atender un requerimiento biológico propio de su género, no tienen acceso a productos de higiene femenina, agua potable y jabón, situación llega a afectarles tanto que abandonan escuela y vida social, abriendo más las brechas entre ellas y sus pares varones.


¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

En la educacion, en el acceso a opciones de bienestar, en las oportunidades laborales y en la carencia de un vínculo afectivo profundo con su padre ya que aquellas niñas que no tienen esa relación de respeto y amor, vivirán con mayor dificultad la vinculación con el sexo opuesto o en sus relaciones de pareja. Parece algo inverosímil, pero no lo es. Cuando una niña tiene una buena imagen paterna responderá con mayor asertividad en su vida adulta, sobre todo en temas de autoestima.


¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Su principal logro debe ser conocerse a sí mismas a profundidad, identificar sus áreas de éxito y de oportunidad, para que conociéndose y aceptándose, alcancen los sueños que sean capaces de tener. Me gustaría aquí compartirles que la vida me ha dado la certeza de que ninguna persona, hombre o mujer, es determinado por las circunstancias que lo rodeen. Mujeres y hombres somos capaces de sortear obstáculos, vencer condicionamientos y autodeterminarnos, para no depender de nadie y ser los dirigentes de nuestra propia vida. Conociéndose y sintiéndose valiosa, una mujer podrá enfrentar todos los retos que la vida le vaya presentando, en cualquier edad y en cualquier condición, dando un sentido a su vida.


¿Pueden las mujeres hacer equipo con el hombre en la política?

¡Por supuesto! Sin duda alguna.


¿Cuéntame cómo lo has vivido tú?

En la cotidianidad, desde las trincheras en las que me ha tocado estar y desde mi propia casa, en donde todos quienes conforman mi familia, nos acompañamos en la toma de decisiones. Eduardo y yo hemos sabido complementarnos, compartimos con mucha alegría atender a la ciudadanía, somos compañeros de vida, padres, hijos y hermanos. Creo que la clave está en sentirnos libres, respetarnos y encontrar un motivo de peso en todo lo que hacemos



¿Estamos listos para tener nuestra primera presidenta de México?

¡Si! ¡Me encantaría! Nos vendría muy bien. Romperemos los paradigmas que aún existen en zonas alejadas, donde por usos y costumbres la valía de la mujer no es considerada. Daríamos a la niñez y juventud un gran ejemplo. Me encantaría ver a una mujer mexicana a la altura de quienes han hecho una brillante labor en otras partes del mundo.


¿Qué características debe tener esa mujer?

Debe ser una mujer preparada, con experiencia en administración pública, que haya despertado su conciencia y que entienda que, lo que cada quien hace o deja de hacer afecta a los demás; que domine la política económica y las relaciones exteriores, que deteste la corrupción y el tráfico de influencias. Que sea valiente, visionaria, estratega, sensible a las causas de todos y todas sin importar el partido político al que pertenezca. Debe ser una practicante de valores y principios. Debe ser carismática pero enérgica, con voz de mando y liderazgo a prueba. Debe amar a México y reconocer que, así como es un país rico en recursos naturales, deberá ser próspero en cada uno de sus habitantes.


¿Cómo imaginas el México por el que luchas cada día?

El México que imagino es un lugar de paz y de tolerancia, de respeto y de bienestar en el que cada persona tenga la certeza de tomar decisiones que la hagan feliz, plena y libre. En donde con su esfuerzo honesto, cada mexicano pueda llevar a casa los satisfactores necesarios para él o ella y para quienes ama. Un territorio con riqueza natural bien aprovechada y bien común para todos.


Concretamente, ¿Cómo y cuánto incide tu trabajo en un cambio para la mujer mexicana?

¿Cómo? Con acompañamiento en la toma de decisiones para mejorar la situación por la que están atravesando. ¿Cuánto? Confío en que sea lo necesario y suficiente para lograr superar la problemática o necesidad que les apremia. Si me permites, quisiera dar un último mensaje a las mujeres: “Siempre estaré en la disposición de ayudar. Tengo la convicción de que una política transversal, fortalecerá a las mujeres”. Tengo el honor de acompañar al equipo humano que trabajará, para brindar un mejor futuro a los poblanos. Confío en que la ciudadanía notará pronto un cambio en el que además de obra pública, habrá una obra social que demuestre respeto y justicia para todos y todas.


#100MujeresdePoder