Lo que sobra en política y comunicación política en México


Por Vladimir Ramos @VladimirRamosC


¿Cómo estás? Espero que el 2022 haya iniciado de la mejor manera para ti y tu familia, deseo que tengas salud, amor y energía para hacer realidad lo que te has propuesto para este nuevo año. Como sabes, una variante nueva de la Covid-19 ha complicado más las cosas, no dejes de cuidarte, infórmate para poder actuar de manera correcta si llegas a contagiarte.


Ojalá hayas tenido la oportunidad de leer la primera edición del 2022 de Campaigns & Elections México, artículos muy interesantes fueron escritos por expertos, en dicho número hicimos algunos planteamientos para debate y discusión sobre lo que falta en la política y la comunicación política en México, en esta ocasión hablaremos de lo que sobra.


Desde diciembre al día de hoy ocurrieron eventos políticos en el gobierno, su partido y en los partidos de oposición, eventos que no movieron sustancialmente las preferencias electorales; y las probabilidades de que estas cambien en el corto y mediano plazo son pocas. Acompáñame en la lectura de esta parte complementaria, descubramos si coincidimos, si tienes comentarios puedes escribirme a @VladimirRamosC o vladimir@pretorians.mx, será un gusto dialogar contigo.


Sostengo que no habrá cambios sustanciales en las preferencias electorales de los partidos porque sin importar el espectro ideológico de estos, todos se mueven en sentido análogo a lo que Sara Sefchovich describe en “País de Mentiras” (Oceano, 2012), para referirse a esa distancia que existe entre el discurso político y la realidad mexicana, están desconectados desde hace varios años y no logran encontrar el camino de regreso.




Veamos. En la política mexicana sobra la ficción y falta realismo. La manera en que los partidos y sus dirigentes comunican sus acciones en la mayoría de los casos es errática, porque sobran los esfuerzos por convencer y faltan estrategias para persuadir, es que a pesar del parecido son cosas distintas.


Convencer -lo que ha intentado la actual oposición- tiene su fórmula en argumentos elaborados, técnicos, llenos de formalismos políticos y muchas veces con un lenguaje anquilosado, sobrado, una especie de versión moderna del discurso priista de los setenta, sobran los planteamientos discursivos y spots para convencer de que eran y son mejor opción que Morena, lo han venido haciendo desde el 2018 sin avances considerables. Es como cuando el PRI decía que ellos sí sabían gobernar.


Persuadir es distinto, hace años escuché a mi buen amigo Roy Campos decir, no se trata de convencer, se trata de persuadir, de lograr que las personas digan, mira, este piensa como yo... Así, la persuasión es distinta, se basa en cuestiones emocionales donde el lenguaje sencillo que penetra en el sentido común tiene un papel crucial, y no las deducciones o conclusiones racionales, pero, persuadir tampoco se trata de sensiblerías baratas ni cursilerías.


Sobran acciones para disminuir la credibilidad de Morena, de sus gobiernos y del presidente López Obrador, acciones que de entrada exhiben una estrategia sin sentido por las proporciones de tal empresa, sobran memes, cartones, columnas, declaraciones, descalificaciones y argumentos, pero ha faltado lo que en verdad les podría generar puntos, el acto de contrición, sobran las energías y acciones para exhibir la paja en el ojo ajeno pero faltan aquellas para ver la viga en el propio, esto les daría muchos puntos, les permitiría ganar terreno, simpatía ciudadana, pero prefieren no hacerlo, y probablemente esa decisión los tiene en la antesala de perder 5 de las 6 gubernaturas que estarán en juego este año.


Nota: los resultados electorales del 2021 no deben ser considerados por la oposición como la recuperación de la confianza, dichos resultados tienen raíces más profundas en el malestar social que salió a dar un voto de castigo antes que un voto de reconocimiento o premio a la oposición.



Cuauhtémoc Cárdenas, un referente indiscutible de la izquierda y la lucha por democratizar el sistema político mexicano, comentó con José Cárdenas a mediados de enero de este año que a los partidos les faltaba propuesta para poder competir con Morena, declaración con la que discrepo, pues considero que a los partidos lo que les falta son nuevos cuadros, rostros y voces que contribuyan a restituir la confianza ciudadana en ellos, las mismas caras no marcarán diferencia como no lo hicieron antes, hoy los partidos no cuentan con lo que puede estimarse el mayor discriminante del voto, repito, la confianza.


Si volteamos a las campañas presidenciales, estatales o locales de 2018 y los años subsiguientes, los partidos hoy opositores presentaron y siguen presentando propuestas, por ello sostengo que el problema no son la falta de estas, incluso me atrevo a decir que hasta sobran, es decir; el problema no es el mensaje sino los mensajeros, faltan figuras nuevas con estrategias diseñadas para trabajar al interior de sus partidos y después al exterior, con un solo objetivo, cambiar gradualmente la percepción y los atributos negativos que sus partidos acumularon a lo largo de los años y que hoy los tiene contra las cuerdas, piénsenlo, poco importará lo que estos digan, su poca credibilidad seguirá siendo su talón de Aquiles.


Casi cuatro años después de la elección de 2018, y a poco menos de seis meses de las elecciones a las gubernaturas de Quintana Roo, Oaxaca, Hidalgo, Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, las encuestas públicas y aquellas a las que he tenido acceso muestran con claridad, y hasta podrían servir para confirman lo expuesto -salvo Aguascalientes-, la baja credibilidad es proporcional a la escasa intención de voto que recoge la oposición en estos momentos, a diferencia de Morena.


Hacen falta estrategias de persuasión con mensajes atractivos, sólidos para enfrentar el contexto histórico en que se encuentran los partidos, por qué los mensajeros insisten en hacer lo mismo cuando hace mucho perdieron la confianza ciudadana, perdieron la narrativa y no han podido recuperarlas porque se resisten a escuchar con atención a la ciudadanía, tal vez leer a Momo de Michael Ende les abriría los horizontes sobre el poder que se obtiene cuando se sabe escuchar, hoy sobra la arrogancia de agendas top-down y faltan approaches bottom-up que son más eficientes para crear agendas atractivas para la ciudadanía, los mensajes tienen tanta carga política que son aburridos hasta para los políticos.



Cuando estudiar la interacción sistema político-ciudadanía a través del modelo propagandístico-dialógico de la comunicación política planteado por Gianpietro Mazzoleni, aprecias que sobran las declaraciones cargadas de verdades absolutas y falta comunicación sensible producto de una buena lectura de contextos y coyunturas sociales, sobran las fotos y spots posers y faltan imágenes capaces de transmitir emociones, decisiones difíciles, honestidad, empatía, esfuerzo.


El tono de los mensajes actuales se construye como si los personajes y partidos gozarán de mayor reputación y credibilidad que el inquilino de palacio nacional, un tono más sencillo, sensible y menos ostentoso podría darles mayor carga de credibilidad, y uno que otro acto de contrición les vendría además de maravilla. Cuando escuchas los mensajes adviertes el tono político anquilosado, entonaciones aleccionadoras que no tienen sentido, más allá de si los mensajes son buenos o malos, no ponderan la importancia de la credibilidad o la confianza en el mensajero, no sé si funcione para su voto duro, pero les aseguro que para los switchers o anti-partido que son los más y los que más necesitan, el tono que usan es too much como se dice coloquialmente.


Pienso que sobra la declaracionitis mientras que falta voluntad de dirigentes y sus equipos para intentar algo distinto, estoy completamente seguro de que los consultores políticos que colaboran con ellos en distintas áreas saben qué debe hacerse, cómo, cuándo, para qué, por qué, pero seguro enfrentan la exigencia por la inmediatez de resultados; sobran las decisiones inútiles, sobra el miedo al riesgo y tanto cálculo político. Los tiempos para México son cruciales, lo que hagan o dejen de hacer los partidos políticos, dirigentes y, políticos en lo general, determinará en mucho el país que todos queremos, aunque esto suene a cliché, si evitan o reducen significativamente todo aquello que sobra y aumentan aquellas acciones que faltan, su futuro será mejor, y el de México en consecuencia.