La hora de la verdad. Los retos del nuevo Presidente


México es un país histórico, enorme, universal; siempre ha estado por encima de sus gobernantes, tanto de los buenos y generosos como de los perversos y ambiciosos; ha cobijado a todos por igual, pero los ha premiado o castigado por el peso de su responsabilidad política.


La historia ha registrado el paso de mujeres y hombres brillantes que por su apasionante trayectoria, llena de congruencia, fueron reconocidos como hijos ilustres de esta gran nación. A los traidores, por supuesto, lo ha castigado con la muerte, con el exilio, con el olvido (de muchas generaciones) y hasta con el desprestigio de la honra.


Cómo no recordar la herencia de Lázaro Cárdenas del Río, el “Tata”, defensor de nuestros recursos energéticos y de nuestros indígenas; el legado de Venustiano Carranza, impulsor del constitucionalismo; de Francisco I. Madero, Padre de nuestra incipiente democracia o de Porfirio Díaz, gestor de la industrialización y del movimiento cultural de la nación.


Como dejar en el baúl de los recuerdos a Benito Juárez, Padre de la Reforma, de la legalidad, del pleno respeto al derecho ajeno; a José María Morelos y Pavón, el “Siervo de la Nación”. Todos ellos dejaron una herencia inolvidable para nosotros y para nuestros hijos.


En la memoria histórica de los mexicanos se mantendrá la entrega amorosa y sin medida de los auténticos luchadores de las causas sociales como Emiliano Zapata o Franci