Maki Ortiz. "¡Ya nos toca!"


C&E. Para la médica cirujana y política Maki Ortiz, el momento de las mujeres es ahora. Ella, al fungir como alcaldesa en dos ocasiones de Reynosa, diputada federal y senadora, además de subsecretaria nacional de Salud, servir por más de 20 años a Tamaulipas, conoce de las dificultades adicionales que el ejercicio del poder supone a las mujeres, pero también identifica el potencial que el sector femenino tiene para renovar el presente y futuro de quienes le seguirán. En Campaigns & Elections recuerda que quién mejor que las mujeres, el 50 por ciento de la población, para crear políticas públicas que transformen nuestras vidas y la de nuestras familias; “el momento de las mujeres es ahora", finca.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública?

Estudié medicina y me di cuenta, que, si quería ayudar a la gente más vulnerable, teniendo un espacio de decisión en la vida pública, podía hacerlo mejor, así que decidí aceptar participar como regidora del municipio de Reynosa.


¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Inicie a finales de los 90, apoyando varias campañas políticas, convencida de que los jóvenes debíamos hacer un cambio en la dirección de nuestro país, para hacerlo más democrático, más justo, con mayores oportunidades para todos, logrando ganar por mayoría la regiduría en 2001.


Quién es tu inspiración?

Me inspiran los liderazgos de mujeres que impulsan soluciones que sirven para estimular el desarrollo incluyente y el progreso de la sociedad, pero también, la convicción de muchas otras que trabajan y superan enormes obstáculos para sobresalir, demostrar su capacidad y su valía. Me inspiran mujeres de mi familia, de mi trabajo, de mi país y del mundo, que son ejemplo de esfuerzo y dedicación y cuyas aportaciones contribuyen en todos los ámbitos, a que cada vez más mujeres, sobre todo las más jóvenes, crean en ellas mismas y adquieran una mejor educación, que no es solo conocimiento, sino formación para la vida.




¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política?

No es fácil, tienes que hacer sacrificios, administrar mejor tu tiempo, separar de manera congruente la familia del trabajo, ser muy valiente y aprender que la igualdad no se gana por el género, sino con preparación, talento y creyendo en uno mismo. Recuerdo que logré ser subsecretaria de salud, porque cuando una amiga de otro partido me preguntó, que en que iba a colaborar en el nuevo gobierno 2006, le contesté que donde yo pudiera servir y ella me dijo, por eso no logramos nada las mujeres, porque no pedimos lo que merecemos, tú llega y solicita el lugar donde sabes que puedes servir mejor, así lo hice y tuve la oportunidad de ser Subsecretaria de Salud de México.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

Me ha tocado ver una gran evolución en el tema de discriminación profesional en la política por género, por muchos años, los mejores espacios se asignaban a hombres; yo misma fui electa como candidata a diputada federal para llenar una cuota de género, en un distrito donde las posibilidades de triunfo eran mínimas y nadie quería participar, sin embargo, logré el triunfo en esa elección, ganándome con mi trabajo la confianza de la gente.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

Hay que aprender a hacer equipo con los dos. Para los hombres es difícil aceptar que las mujeres sean sus jefas y que ocupen espacios de decisión importantes; si bien, cada vez encontramos más hombres que creen en la igualdad sustantiva, para las mujeres es difícil entender que no se pueden poner pretextos por el género y que los espacios de decisión deben ser ocupados por personas preparadas, comprometidas y con talento.


¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

Fui la única mujer de mi generación en la carrera de medicina. Ahí aprendí a trabajar con muchos hombres generosos que me hicieron sentir que podía ser lo que me propusiera, pero que debía ganármelo. Además en todos los espacios de decisión que he tenido, regidora, diputada federal, subsecretaria de salud, senadora y alcaldesa, he contado con muchos hombres inteligentes seguros de sí mismos, que creen en la igualdad y me han apoyado, además de los de mi familia.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

El gran desafío de las democracias modernas es lograr la plena participación de las mujeres en condiciones de igualdad para el crecimiento y desarrollo de nuestra sociedad. Quién mejor que las mujeres que somos más del 50 por ciento de la población para poder construir políticas públicas que transformen nuestras vidas y la de nuestras familias, a partir de nuestra visión y experiencia. “El momento de las mujeres es ahora".





¿Hoy, con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

Definitivamente no hemos avanzado en todos los puestos públicos, ahí están por ejemplo la presidencia de la república, las gubernaturas o el poder judicial. Sin embargo, sí hemos logrado paridad en el poder legislativo y eso ha traído beneficios para las mujeres, como los presupuestos o programas con perspectiva de género, o los gobiernos municipales y estatales exitosos y compasivos, liderados por mujeres en donde los ciudadanos nos han reiterado su confianza. Todavía debemos implementar modelos de gobierno que, a partir de acciones concretas, logren generar oportunidades dignas a hombres y mujeres por igual.


¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

En muchos lugares de América Latina las mujeres son prácticamente invisibles, son ciudadanas de segunda, son vistas como gente que carece de derechos; lo cual sin duda es una vergüenza para la humanidad. En México y la región hemos visto algunos signos positivos de progreso; sin embargo, no estamos cerca del objetivo de la igualdad sustantiva, debemos seguir trabajando para lograrlo. La señal para los gobiernos de todo el mundo es clara: las mujeres deben estar en el centro de sus agendas de trabajo. Y de manera particular, creo que la clave es generar líderes que apoyen a quienes luchan por avanzar en los derechos de las mujeres. “Ya nos toca”.


¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

Hoy en México tenemos todavía una deuda con las mujeres desde la familia, lamentablemente seguimos viendo mucha violencia, que se traduce en mujeres que pierden la confianza en sí mismas para lograr su pleno desarrollo. Además, en el tema laboral continúa una gran desigualdad, pues las mujeres que desempeñan el mismo trabajo que los hombres ganan menos que ellos y por supuesto en la vida política todavía hay rezagos. Lo que sigue es impulsar la unidad entre las mujeres, para que sus aportaciones y el valor que representan, sea reconocido como motor de crecimiento, generador de la inclusión social y palanca del desarrollo en nuestro país.


¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Tenemos que trabajar a fondo para seguir abriendo espacios de decisión para más mujeres, porque sin duda, a través de los casos de éxito, demostraremos lo que somos capaces de lograr en este país. Lo que nuestro país requiere es que las mujeres con la sensibilidad, el liderazgo y el talento sean integradas a los espacios donde se toman las decisiones, donde se construyen las soluciones a los complejos problemas de nuestro país y nuestra sociedad. Estoy convencida que el tiempo de las mujeres es aquí y ahora.





¿Pueden las mujeres hacer equipo con el hombre en la política? ¿Cuéntame cómo lo has vivido tú?

Totalmente. Estoy convencida de que una política de género exitosa se construye a partir de hombres y mujeres inteligentes que se escuchan, se respetan y encuentran en sus diferencias su fortaleza para la construcción de soluciones comunes. A lo largo de mi vida como funcionaria público lo he experimentado. Algunos compañeros hombres o subordinados han cuestionado muchas veces mi capacidad de decisión e incluso han cuestionado mi aspecto o presentación personal, pero debo aceptar que la mayoría he recibido respeto y apoyo en el trabajo.


¿Estamos listos para tener nuestra primera presidenta de México?

Estoy convencida de que es posible. El mayor obstáculo hacia la igualdad sustantiva es una cuestión cultural y no la capacidad, la formación o la integridad de una mujer. Se requiere impulsar una política de Estado en materia de género, que involucre no solo a actores institucionales, sino también a la academia, la sociedad civil, medios de comunicación y la iniciativa privada para que juntos avancemos en todas las agendas hacia la igualdad sustantiva que reivindique las demandas, posturas, ideas y necesidades de la población femenina que por largo tiempo han sido postergadas.


¿Qué características debe tener esa mujer?

La primera presidenta de México deberá romper las barreras de género, sociales y religiosas. Deberá ser inteligente, con valores, compasiva, valiente, preparada, con experiencia de gobierno, perseverante, optimista, política y excelente negociadora.


¿Cómo imaginas el México por el que luchas cada día?


Lo imagino, con una democracia paritaria sólida, con mayor pluralidad y diversidad en las decisiones que adopta el gobierno, con una mayor participación y confianza en las instituciones, con un desarrollo económico construido por todos y para todos donde podamos tener oportunidades y vivir en paz.


Concretamente, ¿Cómo y cuánto incide tu trabajo en un cambio para la mujer mexicana?

Soy una mujer que durante más de 20 años, ha tenido el privilegio de servir a México y a Tamaulipas. En cada posición que he ocupado, siempre he buscado que la mitad de los espacios de decisión sean ocupados por mujeres. Trabajé para lograr presupuestos de salud con perspectiva de género, impulsé programas como la atención gratuita del cáncer de mama, cervicouterino, emergencia obstétrica y programas para mujeres vulnerables. Participé en las leyes para la creación de cuotas de género y como alcaldesa me hice acompañar de mujeres talentosas con las que implementamos programas que beneficiaron a miles de ellas, impulsando políticas públicas para su empoderamiento y la protección de su integridad y sus derechos. Sé que falta mucho por hacer, debemos seguir defendiendo los derechos de la gente, sobre todo de las mujeres, porque ser libre será una realidad de vida cuando tengamos la posibilidad de elegir nuestro destino.


#100MujeresdePoder