Maru Campos. Gobernadora de Chihuahua


C&E. Para la gobernadora de Chi - huahua, el primer paso que la sociedad debe dar para aspirar una verdadera sociedad democrática y justa, sin desigual - dad, discriminación y violencia contra las mujeres, es dejar de verlas en calidad de víctimas. Maru Campus es una de las pocas gobernadoras en México. En una con - versación con Campaigns & Elections, esta figura notable de la principal fuerza opositora del país, Acción Nacional, reflexiona sobre el sector femenino en la política del país. Celebra los pasos dados y plantea desafíos interesantes.


¿En qué momento descubriste que tu camino era la incidencia pública?

Desde muy pequeña me tocó ver cómo lo que se hacía en la vida pública, en el gobier - no, podría impactar de manera positiva o negativa en la vida de las personas. Me tocó vivir la crisis económica del 87, que afectó a muchas familias en el país y la mía no fue la excepción. Por eso, desde entonces, supe que quería hacer algo por mi comunidad, por Chihuahua, mi estado que me ha dado tanto. Así fue como llegué a Acción Juvenil, luego fui diputada federal, diputada local, alcaldesa y, ahora, me toca seguir dando lo mejor de mí como gobernadora.



¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Crecí en un ambiente político en el que des - de muy pequeña veía cómo mi madre trabajaba en el servicio público y se involucró en los sucesos del famoso verano caliente aquí en Chihuahua. Su ejemplo me llevó a formar parte de mi partido, Acción Nacional; esto me permitió asumir en su momento la dirigencia estatal de Acción Juvenil, después llegué como asesora al Congreso de la Unión y años más tarde me integré a la Secretaría de Gobernación federal.


¿Quién es tu inspiración?

Sin duda, mi madre. El ejemplo que me dio fue, es y sigue siendo fundamental para mi vida. Ella me mostró el camino a seguir para involucrarme en la política, pero su ejemplo ha permeado en muchos otros aspectos de mi vida.


¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política? Cuéntanos una anécdota al respecto, positiva o negativa.

Históricamente las mujeres hemos tenido que demostrar nuestras capacidades para ocupar cargos de decisión. A diferencia de nuestros compañeros hombres, nuestras habilidades para dirigir siempre han sido puestas en cuestión. La opinión pública suele aceptar que una mujer sea capaz de hacer que una mujer en el gobierno, de implementar buenos pro - gramas sociales o una buena política familiar, pero generalmente desconfían de nuestra capacidad para atender los temas más complejos como, por ejemplo, la seguridad o las relaciones diplomáticas.


¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

Desgraciadamente así fue. Te confieso que por mucho tiempo pensé que era libre de ese tipo de violencia y me costó mucho tra - bajo aceptarlo, pero finalmente con la ayuda de compañeras y amigas del medio público, pude aceptar que algunas actitudes negativas por parte de algunos adversarios políticos se debían, sobre todo, a mi condición de mujer, pues me daban un trato que no veía hacia compañeros varones.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

Más allá de hombres o mujeres, considero que la verdadera dificultad se encuentra en la falta de voluntad de las personas para trabajar. A lo largo de mi vida me ha tocado trabajar con diferentes hombres y mujeres, y en los dos casos he tenido la oportunidad de conocer personas sumamente apasionadas por hacer bien las cosas y sumar voluntades para alcanzar esto.



¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

Por fortuna, siempre he tenido amigos hombres muy cercanos. En varias ocasiones he necesitado de su escucha, apoyo y guía para mantenerme de pie, y afortunadamente he encontrado siempre un gran respaldo en ellos.


¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

A través de mi experiencia en el servicio público, he podido constatar que el verdadero servicio no posee un género, no importa si se es hombre o mujer, sino que las personas que ocupen los cargos públicos realmente busquen el auténtico bien común. En la política se necesita de personas, hombres y mujeres, comprometidas con esa causa. Por eso, es muy importante que sigamos generando más oportunidades para que todos se involucren en la vida pública, así haremos más evidente que esto no es una competencia entre géneros, sino una búsqueda común por un futuro mejor.


Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, ¿Crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

Si bien la cuota de género ha sido un gran instrumento de ayuda para lograr continuar alcanzando espacios, esta no es suficiente, si no logramos impactar positivamente con nuestro trabajo y resultados, no sólo a otras mujeres, sino a todos aquellos que se ven afectados por nuestras decisiones. Sí creo que poco a poco se han visto reflejados los resultados en beneficio de las mujeres por nuestro trabajo, pero todavía falta muchísimo por hacer.



¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

Por supuesto que la desigualdad de género no es un problema único de México o Chi - huahua; en todas las latitudes del mundo tenemos muchísimo trabajo todavía por hacer. No podemos aspirar a una verdadera sociedad democrática y justa, mientras continúen las prácticas de desigualdad, discriminación y violencias a las mujeres. Como te comen - taba, sí se han ido cerrando poco a poco las brechas desiguales entre mujeres y hombres, en temas políticos, sociales, económicos y de salud, sin embargo no es suficiente. Considero que lo primero que tenemos que hacer es, como sociedad, dejar de ver a las mujeres en calidad de víctimas.


¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

En términos de igualdad económica considero que es donde más mujeres sufren este rezago. Es decir, necesitamos ofrecer más oportunidades de desarrollo económico a las mujeres con oportunidades de estudio y espacios laborales seguros. Tenemos que seguir trabajando en ofrecerle seguridad a nuestras madres trabajadoras, por ejemplo, en la industria de la transformación, para que sigan superándose y alcancen la independencia económica.


Qué necesitan lograr las mujeres?

El camino ya ha sido abierto por las mujeres del siglo pasado que comenzaron la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres. Ellas, con su trabajo y lucha nos dieron la oportunidad de abrirnos espacios de decisión y responsabilidad, con los que pudiéramos figurar en la vida pública.


#100MujeresdePoder