¿Por qué los gobiernos municipales de Morena son los peor evaluados? 5 posibles razones




Armando Rocha. @armandorocham. De acuerdo con el último Raking de Alcaldes publicado por Campaigns&Elections a principios de 2020, de los diez presidentes municipales peor evaluados ocho son de Morena, una del Partido Acción Nacional (PAN) y otro de la coalición PAN-Partido de la Revolución Democrática-Movimiento Ciudadano, es decir, el 80 por ciento de los alcaldes con el índice de aprobación más bajo pertenecen al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Frente a estos datos, la pregunta que surge es: ¿por qué los ediles morenistas son los peor evaluados? Este texto pretende responder esa interrogante ofreciendo cinco posibles respuestas: las sobre expectativas hacia las nuevas autoridades; la falta de experiencia no solo de los alcaldes morenistas sino de su equipo, también; la falta de proyecto de gobierno; el carácter soberbio de sus presidentes municipales; y su soslayamiento a los principios de la Cuarta Transformación, decretados por el presidente de la República.


Fuente: Tercer Ranking de Alcaldes Campaigns & Elections y Varela y Asociados, enero 2020



1. Sobre expectativas

No es exagerado aseverar que la mayoría de los candidatos de Morena que ganaron un puesto de elección popular en julio de 2018, lo hicieron, en buena medida, como resultado del arrastre de la figura de Andrés Manuel López Obrador. En otro orden de palabras, ganaron gracias a él y no por sí mismos.

El triunfo de los candidatos de Morena a presidentes municipales o alcaldes al deberse a la avasalladora candidatura de López Obrador, adquirió por parte de la ciudadanía las mismas expectativas: eliminación de la corrupción, reducción de la inseguridad, mejora de la economía, austeridad republicana, mejores servicios y más programas sociales.

Como lo revela el Tercer Ranking de Alcaldes, a la fecha, la mayoría de esas expectativas no se han cumplido, particularmente la del combate a la inseguridad.

2. Falta de experiencia y el Pasado

Precisamente, debido a las características de su movimiento, muchos de los candidatos de Morena en 2018 llegaron al poder sin estar preparados para ejercerlo. Lo mismo sucedió con sus equipos de trabajo, integrado por amigos y compañeros, leales a la autoridad electa, con alguna trayectoria en la academia, el sector privado o el activismo, pero sin experiencia en la administración pública.

Ya como autoridades, los alcaldes de Morena han justificado la falta de resultados en sus administraciones responsabilizando a las autoridades que los precedieron. Este argumento fue válido en los primeros meses de gobierno, pero año y medio después de haber llegado al poder, ya no. Los ciudadanos, al menos a nivel municipal, ya no aceptan ese razonamiento como justificación.

3. Ausencia de estrategia de gobierno

Debido a lo imprevisto de su triunfo, los candidatos de Morena no estaban preparados para ejercer el gobierno. No lo estuvieron durante las campañas electorales, en las que solo se “colgaron” de la imagen de López Obrador, no lo estuvieron para gobernar.

Es evidente que no tienen estrategia de gobierno, y que solo han hecho dos cosas: 1.) Retomar y mal copiar algunas de las líneas de acción del Gobierno federal (combate a la corrupción y responsabilizar de todo al pasado); y, 2.) Darle continuidad a los programas y planes de los gobiernos anteriores, esos a los que responsabilizan de su falta de resultados.

4. Soberbia

Muchos de los alcaldes de Morena, no obstante las evidencias, creen, o les han hecho creer, que ganaron sus respectivas elecciones en 2018 gracias a ellos, que sus triunfos fueron por méritos propios, y no resultado de una coyuntura político-social.

Este ambiente generado por ellos mismos y su séquito, los ha llevado a obnubilarse, a no reconocer sus errores, y por lo tanto, a no corregirlos. También, ha provocado que responsabilicen de su falta de resultados a sus adversarios, no a sus carencias.

Parafraseando a Ryan Holliday, “el enemigo” de los alcaldes de Morena es su ego.

5. Desapego a los principios de la 4T

El 11 julio de 2018, pocos días después de las elecciones de ese año, López Obrador se reunió con los alcaldes electos de Morena. Como se dice en México, “les leyó la cartilla”. Les advirtió que la ciudadanía actual es un “pueblo politizado”, y que ya no se trataba del “pueblo manipulado de antes”.

También, les dijo que “la gente va a estar pendiente de todo lo que hagamos, de todo”. Incluso (estarán pendientes, señaló) “de nuestro comportamiento, de dónde vivimos, nuestros vecinos van a estar pendientes, todos nos van a estar observando y nada de que el presidente municipal ya se compró un carro nuevo, ya el presidente municipal se la pasa en festejos y no trabaja”.

“Vean cómo terminaron los otros partidos, ahí está el espejo en el que no debemos vernos”, y agregó: “No olviden que el poder es humildad y que solo tiene virtud cuando se pone al servicio de los demás, todos los días levántense pensando en eso, en la gente, en las convicciones, en los principios que es lo que más importa y no se dejen rodear por lambiscones”.

Evidentemente, los alcaldes de Morena (al menos estos ocho) no atendieron las recomendaciones de Andrés Manuel López Obrador. Y por eso sus (malos) resultados y sus bajas evaluaciones.

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