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Propaganda Oscura: contradicción e irracionalidad en la guerra política contemporánea



La propaganda a principios del siglo XXI ha sufrido serias transformaciones respecto a aquella que se desarrolló en el siglo XX. A diferencia de la que utilizaron en su momento personajes como Joseph Goebbels o Karl Haushofer, la nueva propaganda solamente encontró un límite para su compromiso con el poder: los recursos de los que pueda disponer para alcanzar sus metas. A su vez, el mundo contemporáneo dejó colisionar a la imagen con el embuste, permitiendo que los mecanismos que separan la persuasión de la manipulación se fragmentaran y así nació la propaganda que aquí comentamos.


La propaganda negra y su definición tradicional ─“aquella de la que no puede precisarse su origen verdadero”─ ha perdido todo sustento a partir de las siguientes evidencias:


a) En primer lugar, la propaganda negra en la prensa ha sido tan exageradamente utilizada que ha perdido su otrora avasallador efecto “negro”. De ser un recurso efectivo por selectivo, se ha hecho oscuro por mundano.

b) La propaganda negra dejó de ser clandestina en el sentido de la conflictividad política del término. De hecho, es común que el trabajo de una organización política sea dividido en otras más ─satélites, membretes, fachadas─ que se encargarán de asumir el costo político de la divulgación de tal o cual idea.

c) La propaganda negra era combinada con la catalización calle por calle para producir una reacción en cadena por parte de los grupos más manipulables. En los casos en que se utiliza la propaganda negra con la agitación, se puede observar que dicha mezcla funciona sí y solo sí se aplica en los sectores más fanatizados y/o menos informados, educados y preparados de la sociedad.


a) La propaganda negra será aquella que se identifique con las siguientes características: a) No forma parte de la fuente oficial de la organización política, económica o social que sea directamente beneficiada por la acción de ese tipo de propaganda.

b) Está dirigida a la población menos culta, educada, preparada de la sociedad, ya que se alimenta de la ignorancia para incrementar su poder.

c) Tiene fecha de inicio y de término; generalmente, su caducidad coincide con la calificación de un proceso electoral y la entrega de la constancia de mayoría para el candidato ganador por parte de la autoridad correspondiente.

d) No pretende aniquilar al partido político, candidato o alianza que se considere adversario del propagandista o beneficiado de éste; solo pretende ganarle la contienda en disputa, razón por la que la campaña negra cesa al término del proceso electoral.

e) Trabaja en los medios masivos de comunicación, potencializando su efecto al combinarse con el azuzamiento en actos masivos, mediante agitadores profesionales.

f) Los dineros destinados para la campaña generalmente se “cancelan” al término del proceso electoral, ya que no “costea” sostener indefinidamente una estructura fija.



a) Puede llevar años de labor mientras que la propaganda negra trabaja con ciclos puntuales, casi siempre determinados por el calendario electoral de los estados y la federación; la oscura opera en plazos determinados por el fin en tanto cuanto fin ─la aniquilación del objetivo y no su derrota─.

b) Es oscura porque no siempre trabaja con la luz y la sombra; es decir, que la estrategia general de tal propaganda decide qué acciones operar ante los reflectores de la opinión pública y cuáles implementar en la trastienda de la sociedad.

c) Es oscura porque no trabaja a los ritmos de una campaña política (aunque puede hacerlo); la venganza contra un político no siempre opera en función a los comicios electorales. Los trabajos de la propaganda oscura carecen de cualquier calendario por lo que pueden ser implementados apenas se cocinen los primeros elementos de una estrategia de exterminación.

d) Su ritmo depende de tres factores básicos: la condición de fortaleza o indefensión que posea el personaje objetivo en un momento dado; los recursos de los que se disponga para iniciar los trabajos correspondientes y, la habilidad del estratega para implementar las acciones pertinentes.

e) Puede formar parte de la fuente oficial de la organización política, económica o social que sea directamente beneficiada por la acción de ese tipo de propaganda; la condición indispensable para que forme parte de la fuente oficial radica en que las acciones (oscuras) queden cubiertas con una coartada legal o moral sólida ante la opinión pública.

f) Está dirigida a cualquier tipo de población: a diferencia de la propaganda negra, ésta no funciona exclusivamente con la gente menos culta y educada de la sociedad; la oscura se alimenta de ingredientes que poco o nada tienen que ver con la preparación académica: la pasión es un gran combustible para esta clase de acción.

g) No tiene fecha de inicio y de término; casi siempre parte de una motivación personal del individuo que patrocina o controla la estrategia general, pudiendo empatarla o no a un calendario político o electoral.

h) La propaganda oscura sí pretende aniquilar al adversario del propagandista o beneficiado de éste; se entiende por aniquilación o exterminio, la parálisis política, social y económica del objetivo en cuestión.

i) La propaganda oscura trabaja en los medios masivos de comunicación.

j) No le afectan las prerrogativas que reciben los partidos políticos, ya que no hay una estructura fija que deba sostenerse.

k) Y, carece de personalidad ideológica con las consecuencias que como causa final en términos de persuasión persigue. Es en más de un sentido, hueca.


El proceso de creación de opinión pública es la parte que involucra a la red de redes en cualquier proceso propagandístico oscuro; es decir, desde su parte de planeación hasta su implementación virtual. Van algunos de sus componentes.


a) La asociación informativa. En cualquier comunidad, los medios de comunicación saben en qué tema meterse y hasta adónde hacerlo; a quién atacar y en qué dosis administrar tal ataque; a qué reportero o fotógrafo enviar y por supuesto, si se deja al libre arbitrio del enviado hacer las preguntas, establecer los ángulos de cámara o de plano, extender una lista de preguntas u ordenarle al hombre de la lente lo que debe retratar. Luego entonces, el primer motivo para que un grupo de notables que a su vez representa al total de los medios de una comunidad ─o para ser directos, a los medios más importantes─ trabaje en forma sincronizada, se debe a la formación de una “Opinión pública” que estandarice los temas que “debe” discutir la porción de la sociedad que interesa a dicha asociación informativa.


b) Las filtraciones. Una filtración supone que sí hay una porción legítima en aquello que se filtra, de otro modo sería una mentira común y corriente. Tampoco es una verdad al ciento por ciento porque carecería de materia oscura y por lo tanto, no podría amoldarse a los deseos del propagandista o de su cliente. Diríase que una filtración contiene un ingrediente de verdad para “parecer” y otro componente de mentira para agrandar, empequeñecer, ridiculizar, exagerar algún rasgo con el que se pretende atacar al objetivo y, con el que se pretende convencer al mercado-objetivo que “sí el rio suena es porque agua lleva”.


c) Los trascendidos. Un trascendido es un chisme, un rumor que se escucha en los corrillos de un poder especifico y que al no poder comprobarse, se maneja a manera de “radio pasillo”. El poder del trascendido está en la maravilla dialéctica que encierra: dice todo lo que quiere decir sin posibilidad alguna de ser demandado, denunciado, acusado por la parte lesionada, ya que es un chisme que “llegó a la redacción y que como tal se anuncia antes de divulgar”.


d) El “anonimato”. Un “anonimato” en propaganda oscura es la invención de un personaje invisible, que permite redondear un rumor y ofrecerle una apariencia sólida y válida ante el público-objetivo. La idea del anonimato fue noble en principio: una persona denunciaba un hecho a todas luces ilegal, a cambio de ocultar su nombre, pues si el infractor lograra identificarlo, podría despedirlo de su trabajo, amenazar a su familia o de plano causarle la muerte. Por ello, el anonimato es útil siempre y cuando no caiga en manos de un propagandista oscuro; si es así, el ocultamiento del “mensajero” se traducirá en una eficiente coartada para los trabajos más delirantes.