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¿Quieres tener razón o éxito?



Textos de otros. Todos los presidentes y estrategas tienen sus particulares manuales para vencer a sus rivales, algunos, si nos lo permiten, cargados de enorme simbolismo y de gran singularidad. La historia que les relatamos a continuación la desveló uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, el estadounidense André Aggasi, hace casi dos años. A finales de los ochenta, el alemán Boris Becker no solo era la referencia que batir del tenis mundial, sino también uno de los mejores sacadores de todos los tiempos. Su servicio era tan fuera de lo común por velocidad, dirección y fuerza que restarlo para cualquier jugador del top ten era una gran pesadilla.


Sus tres primeros enfrentamientos se saldaron con victorias para Boris y con un daño moral, como sucede en las derrotas sin razones, para André. Tras esas tres derrotas seguidas sentía zozobra, desasosiego, angustia y temor. Boris era definitivamente la horma de su zapato. La resistencia del sistema. ¿Cómo tomarle la medida? Sus brillantes razones tenísticas no eran suficientes contra el alemán y decidió por ello obsesivamente ver vídeos y más vídeos sobre él. No eran los tiempos actuales, el ejercicio de visionado una y otra vez, como muchos recordarán, se realizaba en cintas VHS. Eso quitaba mucho tiempo. Rebobinar movimientos adelante y atrás en esos tiempos analógicos requería de gran determinación, incluso manual. Nada comparable a estos tiempos de la inteligencia artificial y el ChatGPT (¿están seguros que no hay nadie que lo esté usando ya en la política española?).



Todos los presidentes y estrategas tienen sus particulares manuales para vencer a sus rivales

Agassi había llegado a ese estadio en el que la razón (o la demoscopia o el programa) no da más de sí. Pero en el tenis como en la política, el pesimismo es siempre de mala educación. Trataba de encontrar por ello esa inspiración, como cualquier presidente o estratega estos días antes de las elecciones municipales, autonómicas y generales, que revitaliza el estado de ánimo y abre un nuevo camino desde el que poder volver a crecer y superar un bloqueo. Observó durante muchos días y largas horas que Becker servía de tres formas diferentes. Todos sus saques tenían una ejecución imperial, pero, de repente, se dio cuenta de que Boris hacía un tic con su lengua. Idénticos movimientos, misma rutina, y, sin embargo, antes de golpear la pelota, ahí estaba la lengua. Y ese 1% que hay que saber encontrar y que, como en la estrategia política a través del análisis de mapas, temas y la lucha de frases, lo cambia absolutamente todo: justo a punto de golpear la pelota, cuando la lengua estaba en el centro de los labios, servía al centro o al cuerpo; cuando la lengua estaba, por el contrario, en la esquina izquierda de los labios, la bola iba al exterior por ese lado.


El plan de Agassi tras el hallazgo se estructuró en tres pasos: 1) Para llegar a tiempo hay que llegar con antelación, seguir revisando vídeos para tener el mejor punto de partida y gobernar cualquier escenario; 2) Que nadie sepa que le he cogido el truco, simula, disimula y, si es necesario, emula. Superando la tentación (difícil) de restar con éxito la mayoría de los servicios; y 3) Elegir el momento, el calendario lo es todo, y los puntos concretos eligiendo las pocas batallas reales que librar que lo determinan todo. Agassi logró con ello ocho victorias consecutivas sobre Becker. El alemán llegó a declarar públicamente que André le había leído la mente.


FRANCE - JUNE 07: Roland Garros semifinals: Andre Agassi vs Boris Becker In Paris, France On June 07, 1991-Semifinals winner Andre Agassi, Boris Becker. (Photo by Erik SAMPERS/Gamma-Rapho via Getty Images)

Agassi y Becker, en la semifinal de Roland Garros de 1991, que ganó el primero


La lengua de Becker y no su tenis, sus razones políticas, eran el camino hacia el éxito. No será sencillo descifrar en este 2023 electoral la lengua de cada uno de los participantes. Sí sabemos que la economía no será el tic que decida las generales como, por otra parte, ha sido la tendencia habitual en los anteriores 13 procesos electorales, salvo en el 2011. Una cuestión política volverá a ser el detonante. Lo que sí podemos, como dicen los clásicos del tenis en Wimbledon, es ofrecerles una pista: en política profesional, a menudo el problema reside en que pensamos una cosa, sentimos otra y luego decimos todo lo contrario. ¿Quieres tener razón o éxito? No es lo mismo hablar de regeneración que hablar de democracia. No es lo mismo hablar de gobierno que de la gente. No es lo mismo hablar de España que de un gran país. Busquen la lengua de Becker.



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Aceite de codo


A muchos porteros y centrocampistas, habitualmente los asesores en política, les gustaría como hizo Agassi encontrar ese tic en varios jugadores. Hay una ecuación que no falla: si un mensaje no llega, el problema es siempre del emisor, nunca del receptor. Solo si hallas lo nuclear en los asuntos públicos que se debaten y alcanzas­ la pureza en tu mensaje, tienes­ el éxito asegurado. Pero para ello hay que saberse los temas en todos­ sus detalles, jurídicos y políticos. Aquí, como diría Enric Juliana, hemos venido a estudiar. Aceite de codo.


El ojo de halcón

Rodolfo Ares Taboada


Fue consejero vasco de Interior, pero para muchos vascos –incluso los que no le conocimos– será recordado como un gran estratega y estadista. Bonitas palabras de Patxi López en El Socialista tras su fallecimiento que sintetizan la figura de su amigo y su coraje frente al monstruo de ETA. Por ello, al igual que hizo Rodolfo con Rubalcaba, es justo dedicarle en su adiós las mismas palabras que escribió para Alfredo: uno no muere del todo mientras le recuerden. En esta España suya, nuestra, Rodolfo Ares Taboada seguirá vivo.



Texto de: La Vanguardia

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