Racismo en México

Visiones desde la academia, el activismo y la política.


Por: Roberto Morris

Twitter: @RobertoMorris



En México hablar de racismo y clasismo siempre había sido una especie de tabú político; sin embargo los años 2019 y 2020 prueban que estas conversaciones ya no se podrán detener. Gracias a acontecimientos como la película Roma de Alfonso Cuarón y la nominación de Yalitza Aparicio en los premios Oscar, el estudio Por mi raza hablará la desigualdad de OXFAM, el documental El Racismo que México no quiere ver producido por el diario español El País y el reciente debate que logró que HBO suspendiera el programa de Chumel Torres; el racismo y el clasismo ya se convirtieron en temas de política y opinión pública.


Con las campañas del 2021 a 7 meses de iniciar el tema del racismo y clasismo seguramente cobrará importancia en la decisiones de los millones de mexicanos que votarán el 6 de junio.

Entrevista con:

Patricio Solís

Activista y Académico


Es Profesor-Investigador de El Colegio de México y doctor en sociología por la Universidad de Texas en Austin; es maestro en Población por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y licenciado en Sociología por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Sus intereses de investigación son la estratificación social, la movilidad social intergeneracional, la discriminación étnico-racial y el racismo en México y recientemente coordinó la investigación “Por mi raza hablará la desigualdad”, documento que muestra el impacto de las características étnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en México con Oxfam México.


¿Cómo fue te comenzaron a interesar temas de discriminación y movilidad social?

Desde el inicio de mi carrera como sociólogo me interesó estudiar la desigualdad social. Me he especializado en la estratificación social, es decir, las instituciones y procesos sociales que generan desigualdad social y contribuyen a su reproducción a lo largo del tiempo y entre las generaciones. La movilidad social, o más precisamente la inmovilidad social, revela el grado de rigidez y cristalización de la desigualdad social en una sociedad. De ahí mi interés por estudiar la movilidad social.


Uno de los fenómenos que obstaculizan la movilidad social y por tanto contribuyen a la desigualdad de oportunidades es la discriminación. De manera muy resumida, podemos definir la discriminación como prácticas de maltrato dirigidas a grupos específicos de personas, que derivan en la privación o el menoscabo en el acceso a derechos y la reproducción de las relaciones de poder y la desigualdad social. Me interesa estudiar la discriminación justamente como mecanismo de reproducción y acentuación de desigualdades sociales.

Para nuestros lectores que no conocen los resultados del estudio “Por mi raza hablará la desigualdad”, ¿podrías contarnos los datos más reveladores?

Este estudio hace un análisis estadístico de la desigualdad de oportunidades asociada a las características étnico-raciales de las personas, es decir, su autoadscripción étnico-racial, su tono de piel, y su condición lingüística como hablantes o no de lenguas indígenas. El estudio confirma, a partir de datos robustos nacionales levantados por INEGI, que las personas de piel más morena, que se autoadscriben como indígenas o negras, y que hablan lenguas indígenas o tienen padres que lo hacen, tienen menos oportunidades de logros educativos, ocupacionales y económicos, incluso cuando se controlan otras características socioeconómicas. También revela que las personas que combinan dos o tres de estos rasgos enfrentan desventajas sociales mucho mayores. Por último, argumentamos que estas desigualdades son el resultado de dos efectos combinados: por un lado, la acumulación histórica de desventajas asociada al racismo y discriminación del pasado, y por otro la persistencia de prácticas de discriminación en el presente.


En el 2019, cuando presentaron esta investigación mucha gente se sacó de quicio e hicieron comentarios muy agresivos hacia el estudio a través de redes sociales (negando el racismo). ¿Por qué crees que haya sido?

El racismo en México es un fenómeno social que por muchos años ha sido negado, en parte porque la ideología del mestizaje, es decir, la idea de que México es una sociedad integrada étnica y racialmente a través de la mezcla entre indígenas y europeos, ha sido muy exitosa como narrativa de integración nacional. El mestizaje como ideología obliga a menospreciar, en primer lugar, la presencia persistente de pueblos indígenas, afromexicanos y de otros orígenes étnicos (por ejemplo asiáticos), que no se ajustan a esta ideología de integración por vía de desaparición mediante el mestizaje, y por otra parte lleva a negar que todos los días, en distintos ámbitos, los mexicanos seguimos realizando distinciones jerárquicas a partir de rasgos étnicos y características físicas racializadas, como el tono de piel.


Otra razón por la que el reconocimiento del racismo y la discriminación étnico-racial incomoda es que desnuda la falacia meritocrática. Obliga a reconocer a quienes se encuentran en posiciones de privilegio que su posición no es por completo el resultado de su mérito y esfuerzo, sino que se explica, al menos en parte, por haber disfrutado de una situación de ventaja en las relaciones de poder étnico-raciales y socioeconómicas. Esto enfada y puede llevar a reacciones airadas de negacionismo.


¿Cuáles serían las políticas públicas más importantes que los partidos políticos tendrían que proponer para mitigar el racismo y para la pobreza?

En “Por mi raza hablará la desigualdad” proponemos dos caminos de políticas públicas para abatir el racismo y sus desigualdades sociales asociadas. Por una parte, políticas de acción afirmativa, que partan del reconocimiento de la deuda social que ha generado la historia de varios siglos de racismo y compensen a las personas pertenecientes a pueblos indígenas y afro mediante medidas preferenciales en el acceso a oportunidades. Por otra, una política antidiscriminatoria mucho más agresiva, que lleve a prevenir y combatir con mayor decisión la persistencia de prácticas de discriminación étnico-racial. Para esto último es indispensable fortalecer y dar más autonomía a instituciones públicas que previenen y combaten la discriminación, como CONAPRED.


¿Cuál piensas que es el rol de personas que viven en el privilegio en la lucha contra el racismo?

El combate al racismo es primordialmente una lucha de quienes sufren sus consecuencias; requiere encuadrar y aglutinar en una sola bandera antirracista muchas de las luchas actuales que tienen implícitamente un perfil antirracista, pero no se le reconoce como tal. Pienso, por ejemplo, en la defensa del territorio de los pueblos indígenas ante megaproyectos que ponen en entredicho sus formas de vida, o también, en un plano más cercano al de este medio, en la organización y lucha de actrices, actores, modelos, y otras personas que salen a cámara en la industria audiovisual, por erradicar los patrones francamente discriminatorios en los castings. En ambos casos hay un elemento común que son las demandas antirracistas.


En estos ámbitos, quienes nos encontramos en una situación de privilegio podemos ser aliados de las luchas, sin olvidar la posición social en la que estamos y justamente haciendo uso de estos privilegios y la voz que éstos nos dan para hacer eco de las demandas antirracistas “desde abajo”.


¿Qué rol tienen los medios de comunicación en perpetuar el racismo en México?

Como recién mencioné, los medios de comunicación audiovisual tienen una responsabilidad social al fomentar la reproducción de estereotipos racistas mediante la inclusión preferencial (y hasta grosera, me atrevería a decir, dado el perfil físico y étnico de la población mexicana) de personas de piel clara y rasgos físicos racializados europeos en sus pantallas. Es su responsabilidad ejercer una profunda autocrítica de esta práctica de reproducción del racismo. Esta no sería su única contribución, por supuesto, ya que podrían ser aliados fundamentales en la visibilización y crítica social al racismo en México. No obstante, creo que esta autocrítica sí es el paso inicial y el más significativo que podrían realizar hoy en día los medios audiovisuales, de la mano de la industria de la publicidad. C&E

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