Racismo en México

Visiones desde la academia, el activismo y la política.


Por: Roberto Morris

Twitter: @RobertoMorris



En México hablar de racismo y clasismo siempre había sido una especie de tabú político; sin embargo los años 2019 y 2020 prueban que estas conversaciones ya no se podrán detener. Gracias a acontecimientos como la película Roma de Alfonso Cuarón y la nominación de Yalitza Aparicio en los premios Oscar, el estudio Por mi raza hablará la desigualdad de OXFAM, el documental El Racismo que México no quiere ver producido por el diario español El País y el reciente debate que logró que HBO suspendiera el programa de Chumel Torres; el racismo y el clasismo ya se convirtieron en temas de política y opinión pública.


Con las campañas del 2021 a 7 meses de iniciar el tema del racismo y clasismo seguramente cobrará importancia en la decisiones de los millones de mexicanos que votarán el 6 de junio.


Entrevista con:

Tenoch Huerta Mejía

Actor y activista


Actor mexicano que combina su carrera con el activismo. Estudió la licenciatura de Comunicación y Periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM y trabajó como camarógrafo antes de recibir oportunidades como actor. El intérprete ganador del Premio Ariel del 2012 como mejor actor, creció en las calles de Coacalco, en el Estado de México. Al igual que la gran mayoría de mexicanos de piel morena, ha vivido situaciones racistas. Tenoch ha utlizado su recoconicimiento nacional e internacional para visibilizar el racismo en México, resalta su participación en el reportaje El racismo que México no quiere ver realizado por diario español El País en el 2019.


¿Cuándo te diste cuenta –de manera consciente– del racismo que existe en México?

Me di cuenta cuando en alguna ocasión, platicando con mi papá le decía que en México no hay racismo, lo que hay más bien es clasismo y me decía “¿¡A noo!? Pues sal a la calle y dile a alguien indio y vas a ver cómo te va. No hay nada que los ofenda más que la palabra indio a la gente”; entonces cobró una dimensión distinta y mi visión cambió.


A mí me tocó el movimiento zapatista y obviamente, como buen chairo, ahí me tienes yendo a manifestaciones. No fui integrante de ningún colectivo ni nada, simplemente un simpatizante que apoyaba el movimiento. Muchos de los discursos que escuchaba que eran de reivindicación de la cultura e historia de los pueblos indígenas empezaron a resonar en mí, y comencé a darme cuenta de que el racismo era algo persistente.


Cuando llego al mundo de la actuación, porque yo estudié periodismo y no era mi intención volverme actor, me doy cuenta que habíamos bien poquitos morenos y que todos los morenos que estábamos competíamos para roles de delincuentes o el “jodido sufridor”; estábamos relegados a esos papeles y no podíamos aspirar a más.


Alguna vez fui a casting que decía “latino internacional” y no tenía ni idea qué era eso, y pensé que como soy latino y tengo cara como de árabe o de hindú; pues entonces soy bien internacional y ¡pura madre! Latino internacional en realidad es caucásico bronceado. Desde que me volví actor es un tema del que he hablado y ahora, lamentablemente tuvo que fallecer un hombre en los Estados Unidos para que en México pudiéramos hablar del tema.


¿Cómo has visto que se manifiesta el racismo y clasismo en el ambiente de la cultura y del entretenimiento?

El racismo y el clasismo en la cultura en México está súper profundo. Si tú revisas la lista de nombres y el pantone de todos los artistas en México, sobre todo del salinismo para acá, todos son blancos y tienen apellidos bonitos. Todos son del Madrid, del Cumbres, de colegios de los que no tenía idea. Me pareció una cosa como de Harry Potter y sus colegios de maguitos malitos y maguitos buenos; todos hijos de inmigrantes europeos, no de latinoamericanos y sí son de latinoamericanos, no son como nuestros carnalillos guatemaltecos y hondureños que tienen que cruzar por acá; es otro tipo de migración, es la migración cool y “chic”.


Si revisas apellidos y colegios te vas dando cuenta que hay un capital económico, cultural e histórico que arrastran la mayoría de hacedores de arte en México. Son los que dominan el discurso, las instituciones, los que están siempre en puestos de influencia y de poder; por muy progres o chairos que digan ser, al final del día te das cuenta que pertenecen a estas familias que son dueñas del país y que construyen instituciones como si fueran talleres familiares de la edad media y van heredando a sus hijos las posiciones de privilegio, sobre todo en la actuación.


En el cine quizás se nota menos, porque muchas de las películas del cine mexicano tratan de la clase media baja y la clase baja. De la “marginalidad”; entonces nos utilizan a los morenos para que representemos a esos universos, porque ni modo que un güerito sea ladrón o secuestrador. La representación de los mundos de la clase media baja y la clase baja, siempre van a hacer representaciones grotescas, violentas, salvajes, bárbaras y animales; sin embargo, cada vez que hablamos de la clase media alta o de la clase alta, siempre van a ser bonitas, aspiracionales, buena onda. Es la comedia romántica, porque es el universo que ellos conocen.


Va en ese sentido, no en el sentido de la discriminación si no en el de las representatividades y de que este mundo está tomado por ellos, por los hijos, nietos, sobrinos de la élite. Mientras muchos de nosotros en la tarde íbamos a jugar futbol en la calle o yo que jugaba americano y mis vecinitas que salían a cotorrear; ellos se sentaban a comer con pintores, con los escritores del momento que eran sus tíos o el amigo de la familia. No es que ellos tengan que leer los libros de historia, es que los libros de historia tratan de ellos. Y realmente, muchos de los que están ahí, no hicieron nada para estar ahí, simplemente lo heredaron.


¿En algún momento de tu carrera pensaste que “de plano” no ibas a poder salir adelante por ser discriminado?

No. Mi maestro de actuación me dio el mejor consejo que me han dado en la vida dentro de este mundo de la actuación, me decía:

“No eres bonito de telenovela, no eres mamado de gimnasio, no eres güerito, no eres de familia poderosa, no tienes apellido rimbombante, no vienes de las estructuras ni de las élites, no estudiaste en sus colegios y ni siquiera estudiaste actuación en una escuela, digamos Bellas Artes o el CUEC. No tienes nada de eso, así que tienes que prepararte como loco; ser como las máximas del olimpismo más rápido, más alto, más fuerte, para que cuando te toque la oportunidad, esa pequeña oportunidad -porque nunca te van a meter al partido, más que los últimos 5 minutos- pero habrá un director inteligente por ahí que cuando te meta, vas a meter un pinche golazo que hará que se caiga el estadio, pero para que eso suceda, tienes que prepararte”.


Esa anécdota que todo el mundo la toma del lado del échaleganismo es todo lo contrario; este mundo esta jodido, está cerrado para gente que no viene de esos grupos de poder de esas élites.


Nunca he pensado que no pueda armarla, pues si eso pensara, nunca lo hubiera intentado. Lo cierto es que sí es una posibilidad mucho más lejana y más difícil. Yo nunca soñé con ser actor, porque en mi universo, en mi mundo, nadie es actor. Los actores son los de allá, los del otro lado, los que tienen apellido bonito y que tienen dinero. Los que son güeritos, esos, los otros, esos son los que son actores. Nosotros somos los que prendemos la tele y salimos a trabajar. Esa es la construcción que yo tenía del mundo y sigue siendo la construcción del mundo para millones de seres humanos en este país.


¿Llegó a suceder algo en particular que te inspiró a levantar la voz y volverte más activo en la denuncia del racismo y clasismo en México? ¿Qué fue?

Sí, muchas cosas, este es un tema que he tratado de poner sobre la mesa desde hace tiempo. Muchos actores se reían de mí y me decían: “no güey, en México eso no pasa”, y yo no, -sí pasa cabrones, no mamen-pero bueno, es algo que he hecho constantemente. Un gran actor me dijo “tú cállate güey ya llegaste, tú no tienes por qué quejarte”, sí me molestó ¿por qué chingados me tengo que callar solo porque ya llegué? ¿Tengo que agradecer el estar sentado aquí en la mesa contigo en lugar de estarte sirviendo?


A mi sobrina la bulleaban en la escuela y quería blanquearse la piel porque era bulleada. Otra anécdota es que un chavo en la calle un día se me acercó, me abrazó llorando y diciendo “eres un güey como yo” -me reconoció de Mexican Gánster- y me dijo: eres tú, eres un güey como yo, eres un cabrón igual que yo y que la está armando y si tú pudiste, yo puedo carnal.


Recuerdo que en mi primer película, no tenía nada de qué hablar con mis compañeros actores, pues ellos hablaban de sus restaurantes favoritos en Londres en Nueva York en los Ángeles, en París, y yo en mi vida me había subido a un avión si quiera, entonces mientras ellos contaban esas anécdotas, pues yo me quedaba solito en la mesa comiendo, muy amable todo el mundo y chido, pero no tenía nada de qué hablar y dije verga no hay más gente como yo aquí ¿por qué soy el único? ¿Por qué si este es el cine mexicano, no hay gente de donde yo vengo? gente que se parezca a mí, y claro que intenté pertenecer en algún momento, pero al cabo de bien poquito tiempo, me di cuenta que yo no tenía por qué pertenecer, porque yo no pertenecía, yo vengo de otro lado, de otro contexto, de otra historia. No quiere decir aislarse y tampoco quiere decir no le hablo a la gente que no es como yo, no, simplemente que hay historias de vida y anécdotas que no coinciden, entonces hay que hacer algo para que más gente como yo llegue aquí. Porque hacer cine te puede cambiar la vida.


¿Has sentido repercusiones negativas por parte del “sistema” por denunciar el racismo?

No, no ha habido ninguna repercusión, por parte de mi gremio. Lo que sí ha habido son amenazas y críticas fuertes, amenazas de trolls, bots y demás. Seguidores de influencers me han amenazado de muerte, alguna vez ya mandaron a alguien a fotografiar mi casa, esto y cosas por estilo sí, sí las he tenido.

Unos senadores del PAN me han dicho abiertamente cosas que van más allá de los cuestionamientos. Tengo entendido que hay un famosos ex alcalde la Benito Juárez que tiene una granja de trolls y de bots y los arroja contra cualquier persona que no coincida en sus ideas de derecha, eso sí ha sucedido; pero no he visto de manera fundamental mi vida ni mi carrera afectados, espero que no suceda, pero siempre es un riesgo latente al ser además figura pública.


Pero no, no hay como algo que haya alterado mi vida. Mi gremio es un gremio sensible e inteligente, al final del día es un gremio de gente que hace arte y sin importar la posición de privilegio en la que hayan nacido y desde la que se han movido en su vida, eso no quita que sean sensibles que escuchen que piensen que se abran al diálogo a la crítica, eso ya es diferente. Son gente que admiro y respeto muchísimo y creo que es recíproco, entonces en ese sentido, no ha habido más represalias.


Nunca es cómodo que alguien pregunte, nunca es cómodo que alguien cuestione, nunca es cómodo tomar posiciones, porque también eso es algo que pasa en el mundo moderno es que todo el mundo es huevos tibios y ovarios tibios y no toman posiciones y yo la verdad sí soy alguien que toma posiciones, eso no quiere decir que no pueda cambiar los puntos de vista o que no pueda de pronto, a partir del debate, entender que tal vez yo estaba equivocado, pero sí hay que tomar posiciones en la vida


Cómo comunicólogo de formación ¿cómo consideras que los partidos políticos comunican los temas de pobreza y racismo?

Los partidos lo comunican, pero no lo combaten. Al final del día solo es capital político, hablan de pobreza y desigualdad, ponen a los morenitos, nos ponen mugrositos y siempre es este tema cursi melodramático, pero nadie piensa en darle autonomía a los pobres indígenas ¿verdad? Nadie lo propone, ningún partido político, más allá del capital político y de los votos que puedan obtener de la pobreza, en realdad les viene valiendo madre.


Pero algo real es que los partidos de derecha, llámese el PAN o México Libre, el Verde y también los de izquierda y de centro, su línea de flotación es el racismo y el clasismo. Ellos justifican el derecho a gobernar por su superioridad racial, cultural, económica, ética y moral, lo justifican en la raza.


Tengo algunas anécdotas de famosísimos políticos del PAN del bajío que en la sobremesa se ponen a presumir quién tiene la sangre más pura europea, quién tiene más familiares españoles o franceses o alemanes, y eso no nada más ellos lo hacen, lo hacemos todos los mexicanos, la diferencia es que ellos nos gobiernan; entonces en su blanquitud, capacidad económica y en el racismo y en el clasismo, ellos fundan el por qué tienen dinero, por qué ellos tienen poder y por qué merecen ejercerlo y nosotros no, es que el pobre es huevón.


Dicen que el pobre es pobre porque quiere, por lo tanto, no puede y no debe gobernar y el rico que es bien luchón es quien debe gobernar; pero los güeyes no nos dicen que su riqueza la obtienen de redes de poder, de que el cuñado o el primo, el ahijado, el sobrino es el presidente municipal y le da los contratos de extracción o de construcción, de los compadrazgos o del cuatismo, es decir que tienen lana porque la heredaron y los puestos los heredaron. No quiere decir que no se esforzaron, porque se esforzaron, pero no se esforzaron más que los demás, simplemente tenían la mesa puesta.


Creo que, por ejemplo, estas granjas de bots que fueron lanzadas contra mí, porque entienden que si empezamos a cuestionarnos el racismo y el clasismo y lo desmontamos, lo desarticulamos; ellos se quedan sin justificación ética, moral, cultural, racial para ser gobierno, porque entonces le estás viendo los calzones, le ves las costuras al monstruo y eso los desarticula; por eso han lanzado influencers, actores, opinológos y todo mundo en contra del movimiento antiracista que se empieza articular en México.


¿Hay algún mensaje o propuesta que te gustaría que los partidos políticos retomaran en las elecciones del 2021?

Para el 2021 tiene que haber muchos temas sobre la mesa. En temas de racismo y clasismo, obviamente tiene que haber una agenda antiracista sumamente agresiva.


Tiene que haber tolerancia cero para manifestaciones racistas, no me refiero a que no se puedan contar chistines, no, esto va más allá. Me refiero al racismo estructural, el de un pequeño grupo viéndose beneficiado de limitarle las oportunidades a otro grupo; a que tiene que haber compensaciones, por ejemplo, si una zona de la ciudad es muy rica y tiene todos los servicios, tal vez esa zona de la ciudad podría esperarse un poquito, mientras los servicios son concentrados a otra zona de la ciudad. Que las inversiones sean concentradas en otros grupos que se han visto vulnerados, que las mejores escuelas vayan para otras zonas de la ciudad y que las ciudades dejen de ser las que reciban absolutamente todo; además de que se empiece a priorizar el campo, que se respeten los usos y costumbres, así como las estructuras existentes ya en la zona rural del país, tiene que haber autonomía para los pueblos indígenas que así lo soliciten ¿me explico?


La política pública no tiene que ser diseñada necesariamente en la ciudad de México, si no que tiene que escuchar a cada una de las regiones y sus necesidades, tiene que venir todo eso. Si eso no viene en las propuestas de gobierno, entonces no sirve.


Hay que hacer un sistema de compensaciones, lo que han llamado discriminación positiva que es empezar a favorecer a los grupos vulnerables; también necesitamos una ley de representatividad en medios que si el 70% de la población del país es morena, debe de haber un 70% de morenos en la publicidad, en las películas, en las telenovelas, en las series, es decir se tiene que empezar a hablar, tiene que haber proporcionalidad, pero también tiene que haber representatividad, porque si va a haber el 70% de morenos, pero todos van a ser delincuentes, criminales, asesinos, pues entonces no sirve de una chingada; tiene que haber representatividad y tiene que haber proporcionalidad en los medios también.


Creo que son un montón de cosas que debe de haber. Las posiciones de influencia y de poder tienen que ser meditadas y reguladas.

¿Crees que exista un límite a la libertad de expresión?

Sí, sí debe de haber, como lo dijo Karl Popper “no puedes ser tolerante con los intolerantes” y sí, una cosa es la libertad de expresión y otra pasarse de lanza. Si llego y le digo a alguien “ojalá maten mañana a todas las mujeres del país, ojalá mañana maten a…” ¡no mames, no puedes hacer eso! Es que es mi libertad de expresión, pues sí, pero no puedes hacer eso, no puedes dar un mensaje de esos a nivel medios.


Como por ejemplo, el mensaje que recibí en twitter que decía: “en México se va a acabar el racismo, el día que se acaben los pinches indios y los morenos que nada más afean al país, porque si todos fuéramos blancos, entonces no habría necesidad de despreciarlos, pinches animales”.


Ese tipo de mensajes evidentemente no pueden estar ahí, no puedes hacer eso, no puedes dar ese tipo de mensajes por mucho que tengas tu libertad de expresión, lo puedes decir en tu casa, en la calle si tú quieres, pero no puedes tener un espacio noticioso, en redes sociales, en el YouTube o en una revista y soltar este tipo de cosas.


Tampoco seamos ingenuos y vayamos por la vida hablando de libertad de expresión, cuando tu discurso es de odio, racista, misógino o clasista, creo que nada más hay que echarle cabeza.


¿Qué te gustaría lograr con tu activismo?

Lo único que me gustaría lograr es que se acabe el racismo y el clasismo, sé que es imposible que lo logremos en una generación, ya son 500 años, medio milenio de que eso sucede. Básicamente creo que la justicia social no es que todos seamos pobres, si no que todos tengamos la posibilidad de ser ricos y que las oportunidades de la vida y los beneficios de vivir en un país tan rico y tan productivos como este, sean repartidos entre todos.


Que tu color de piel y la cantidad de billetes que traes en la cartera, no determinen el éxito o el fracaso de tu vida; que las oportunidades con las que vas a contar, no tengan nada que ver ni con tu color de piel ni con tu dinero en la cartera ni con lo qué traes en medio de las piernas, eso. C&E

Contacto C&E

Suscríbete  C&E

Suscríbete por un año a la revista C&E Campaigns & Elections México por $300.00 MN. Y recibe la versión digital antes que nadie.  Y la versión impresa hasta tu hogar u oficina. 

(Oferta valida sólo para México, el resto de Iberoamérica recibirá sólo la versión digital) 

Siguenos en redes

Copyright © C&E Campaigns & Elections México 2020

  • Facebook
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon