LA REVOCACIÓN DE MANDATO: LAS DOS CARAS DE LA MONEDA



· Tres consultores desmenuzan para C&E los puntos clave de este ejercicio ciudadano tan polemizado, a unos días de su realización


Yassin Radilla @YassinRadilla


Desde su aprobación al inicio del sexenio del presidente Andrés Manuel López obrador, la revocación de mandato ha sido objeto de polémica. Aplicado en otras democracias, tanto en las más avanzadas como en las más jóvenes o inestables, este instrumento de participación social ha propiciado el fortalecimiento del papel de la ciudadanía en la toma de decisiones y en otras ocasiones ha servido a los intereses particulares de quienes ostentan el poder. Ahora toca a México probar su valía.


Sobre esta ambivalencia que a más de uno preocupa, en C&E Campaigns & Elections (C&E) platicamos con Roberto Morris, Fernando Vázquez Rigada y Sergio Torres, consultores en comunicación política de amplia trayectoria en nuestro país, quienes opinaron sobre cómo esta consulta incidirá en la imagen del presidente, la confianza en las autoridades electorales, y, sobre todo, en el futuro de una democracia que se fortalece, pero que aún tiene horizontes de oportunidad, como es el caso de la mexicana.

Es hora de conocer, a continuación, los aspectos más relevantes sobre la revocación de mandato que, en voz del propio presidente, es un ejercicio precedente para “que no se tenga que estar soportando a un mal gobernante seis años”.


La democracia mexicana “post revocación”


“La gente cuando vota, lo hace por alguien por determinados periodos”, comentó Sergio Torres, uno de los pocos latinoamericanos en ganar el premio Rising Star, de la edición estadounidense de C&E, al enfatizar cierto grado de desaprobación de este ejercicio que, si bien no es ninguna novedad en el plano global, en México es de los primeros instrumentos que permitirá a la ciudadanía manifestar de manera directa su opinión sobre quienes les gobiernan, incluso echarlos.



Independientemente de que el presidente saldrá triunfador del ejercicio, subraya, estamos volteando la naturaleza de la figura real, puesto que está hecha para que la gente saque a los malos gobernantes, no para que un gobernante, que tiene una aprobación mayoritaria, exponga si debe mantenerse en el cargo o no.


Con él coincide Vázquez Rigada, director general de PCN Consultores, empresa especializada en estrategia política y competitividad empresarial, tras recordar que siempre ha estado en contra de la revocación de mandato justo por los mismos motivos: “en teoría permite a las personas deshacerse de los malos gobernantes, pero en la práctica esto ha implicado más problemas que soluciones”. Teme que esto suceda en el caso mexicano.

En cambio, el analista político y poeta Roberto Morris califica la revocación de mandato con buenos ojos: “tener esa figura será muy importante. Pero tendrá que estar bien reglamentada, con criterios correctamente establecidos. Me parece que los que sacaron -para el mecanismo mexicano- son positivos en ese sentido. O sea, no será fácil tirar a alguien, pero sí es posible y eso es lo que tienen que entender tanto los políticos como los ciudadanos”.


Cabe recordar, tal y como lo hicieron los entrevistados, que la revocación de mandato se ha realizado tanto en democracias avanzadas como en las que no. En Suiza, ejemplificó Vázquez Rigada, se organiza muy de vez en cuando.



Citó también el caso de California, donde recientemente se convocó a la ciudadanía para revocar a su gobernador, luego de una historia de muchas consultas que van en ese sentido y que son impulsadas por grupos de interés, económicos poderosos o socialmente organizados que de esa manera han contribuido a una inestabilidad en el horizonte político de este estado.


“Esto no es menor, ya que si California fuera un país sería la quinta economía del mundo y estamos hablando de una sociedad altamente educada. Lo que hemos visto con gran frecuencia es que estos ejercicios paralizan la actividad de gobierno, polarizan a la sociedad y en la mayoría de las veces no tienen el resultado de remover el gobernante”, apuntó.


Sergio Torres y Vázquez Rigada creen que en muchas ocasiones se pierde el sentido original de la figura y se utiliza como un engaño para fortalecer a la persona autoritaria que está en el cargo. Recordaron casos de países como Venezuela, con democracias no tan fortalecidas, donde, en su opinión, estos instrumentos se pervierten para convertir la revocación en una ratificación de mandato.


Aunque Roberto Morris coincide en que la consulta no es novedosa, él cree que la revocación de mandato logra una mayor responsabilidad de los gobernantes con sus gobernados: “ayuda a apretar tuercas”, como sucede en países de los llamados desarrollados, como Reino Unido, Alemania y Japón, por lo que el consultor va más allá, al sugerir que este instrumento en México debe bajarse a otros niveles (alcaldías y gobiernos estatales), así como sucede en las naciones mencionadas; “hay una gran cantidad de países que tienen estos mecanismos y donde han funcionado muy bien”.


La revocación de mandato: ¿una amenaza para la democracia mexicanas?


Existe un consenso generalizado: México es una democracia intermedia que avanza hacia su madurez. En el proceso enfrenta obstáculos. Para Vázquez Rigada una de estas amenazas es justamente la revocación de mandato, pues recordó que Venezuela, donde tenían un sistema democrático bastante robusto y con mayor tradición histórica que el mexicano, llegó a su situación actual gracias a lo que él considera “un proceso de concentración de poder, disolución de la división de poderes, captura de instituciones, acoso a poderes independientes y desarticulación de la sociedad civil que estamos viendo en el país”.



Sergio Torres también ve propósitos más allá de abonar a la participación social y fortalecer los mecanismos de la sociedad civil para incidir en la política nacional. No vislumbra un peligro de las proporciones descritas por Vázquez, pero sí la oportunidad del presidente de México de abonar a su imagen, pues tan sólo basta observar que, invita el consultor, la insistencia de celebrar la consulta proviene justamente de quien será juzgado, ya que como el buen político que es, el presidente sabe que se verá beneficiado, independientemente del resultado que se obtenga, explica Torres.


Para Roberto Morris la razón más importante es más simple: la de estrenar el mecanismo, “no por un acto de vanidad, que muchos acusan, sino por el hecho de que los mexicanos tenemos que saber que es posible materializar este mecanismo. Si no se hace, quedaría como una buena intención en nuestras leyes No veo absolutamente ningún peligro de que quiten a AMLO o que éste decida quedarse en el poder”.


Morris reconoce que hay ejemplos donde gobernantes se aprovechan de estos mecanismos para su agenda propia, pero considera que en México ni es factible, ni es plausible lograr esto: “creo que los únicos que están candidateando al presidente para una reelección es la oposición. Aunque este gobierno es muy criticable, yo creo que no hay ningún peligro de este tipo”.


Cabe recordar que la revocación de mandato fue aprobada e incluida en la Constitución Mexicana a inicios del sexenio de Andrés Manuel López Obrador bajo una de las promesas que hizo el presidente que conectaba con la necesidad de la gente: eliminar a los malos gobernantes.


Vázquez Rigada sostiene que el ejercicio cuenta con un gran respaldo popular ya que ha habido una serie de presidentes y gobernadores que han sido funestos para la sociedad; “es entendible que la gente quiera contar con herramientas para sacar a esos malos gobernantes”.


Sin embargo, el consultor invita a reflexionar sobre la pertinencia de direccionar la atención pública en este asunto, y no en problemas que él considera de mayor relevancia, como la pandemia, la estanflación y la violencia que azotan al país. “Me preocupa que estemos perdiendo energía en estos procesos que además no van de la mano con el sentido original de lo que sería la revocación de mandato, sino de presumir el gran respaldo que tiene”, agrega.


¿Qué se juega el presidente?


Para los tres consultores, el presidente de México se juega prácticamente nada. Nadie supuso un escenario en el que AMLO resultara perjudicado, salvo el caso en el que la consulta tuviera una participación muy, muy baja, como lo enfatiza Sergio Torres, pero no se antoja posible debido a que, tal y como recuerda Vázquez Rigada, el partido del presidente, MORENA, que es uno de los principales impulsores del ejercicio, gobierna 19 estados y donde muy probablemente se operará a favor de la participación.



La propia movilización que pueden articular los gobiernos estatales, más los municipios morenistas, independientemente de la popularidad que indiscutiblemente tiene el presidente, derivará en una participación de varios millones. El ejemplo claro es que para accionar el mecanismo se requerían de un poco menos de 3 millones de firmas y se registraron el triple.


“Supongamos que participan 20 millones y que el presiente obtiene 18 millones. Él saldrá a decir que el resultado, que 80 por ciento de las personas que participaron o más, valida que él esté en el cargo. Entonces, en lugar de ser un ejercicio de revocación de mandato, esto se convierte en un ejercicio se ratificación de mandato”, explica.


Adicionalmente, Sergio Torres comenta que independientemente del resultado, el presidente saldrá triunfante con una narrativa de respaldo popular mayoritario. Cree que será un resultado a su favor, pues la oposición simplemente decidió no participar y eso dejará al ejercicio sin contrapesos.


Por otro lado, Sergio Torres invita a recordar el desempeño y resultado de la consulta anterior, cuando el propósito fue el enjuiciamiento -o no- a expresidentes: “ante la baja participación, el presidente argumentó que se debió a la mala difusión de la autoridad electoral, que desalentó la participación. Es probable que en un escenario similar diga que se debió a la ineficacia del INE o a la escasa publicidad”.


Sobre el ejercicio democrático anterior inmediato, Roberto Morris piensa distinto: “durante el referéndum de juicio a expresidentes, por más baja participación que la oposición dijo que tuvo, votaron más personas que las personas que votaron por la alianza opositora durante las elecciones intermedias”. Por ello, considera que, una vez terminada la elección de revocación, la guerra será de marcos, es decir, ¿qué tan bajo es bajo? y eso será interesante en términos comunicacionales.


Los tres afirman que tras la revocación el presidente saldrá consolidado. Pero Morris cree que no es por el simple hecho de llevarse a cabo, sino por toda la resistencia sistemática de la oposición y las autoridades electorales en no querer hacerla.


“Si ellos hubieran aceptado que ya es una ley y se hubieran encaminado por estrategias propias para utilizar este mecanismo, comunicar algo, hubieran podido generar una oportunidad benéfica. Pero al oponerse tan estridentemente al ejercicio, y querer torcerla haciéndola parecer en un referéndum de prolongación de mandato, se dispararon una bala en el pie para que el presidente saliera bien fortalecido”, apunta.




¿La oposición tendrá oportunidad?


Para Roberto Morris, se dejó pasar la oportunidad de obtener positivos a partir de campañas en torno a la participación en esta consulta. De querer aspirar algún beneficio, considera el especialista, la oposición tendría que ponerse de acuerdo, antes que nada, pues lo más adecuado es hablar de oposiciones y los grupos más representativos, a esta fecha, han manifestado distintos posicionamientos al respecto “y veo difícil que logren coincidir en estos momentos”.


Sergio Torres también ve complicado que los partidos opositores logren redituarse favorablemente ante la situación. Si en sus manos estuviera, el aconsejaría crear conversaciones a partir de una posible baja participación, de la misma manera que se realizó en el pasado ejercicio democrático de referéndum, pues de esta manera se desacreditaría cualquier intento de presumir un respaldo avasallador entre los gobernados; pero aún así sería complejo.


Vázquez Rigada no limita a la oposición el trabajo de generar contrapesos. Invita a la ciudadanía a coordinarse, presionar al Poder Legislativo, a mostrar respaldos categóricos al INE, que considera es víctima de una brutal campaña de desprestigio, de una trampa de la que no podrá salir bien librado.


“En México necesitamos menos habitantes y más ciudadanos para formar un movimiento social en defensa de la democracia mexicana con una agenda propia, y no de López Obrador, es decir, que se atiendan nuestras prioridades y no se esté en función a lo que dicta el presidente, apunta.


AMLO y la supuesta guerra contra el INE


Sergio Torres sostiene con toda firmeza que las cosas hay que decirlas con claridad. Más allá de buscar el sentido original de este ejercicio participativo, que es la revocación del presidente, López Obrador utiliza este instrumento para manejar la agenda mediática y la opinión pública en sus términos y comunicar su amplio respaldo, es decir, que quede clara la intencionalidad política del referéndum por parte de un político que ha demostrado bastante audacia, incluso para vulnerar una institución tan importante como el propio INE, considera.





Parte del diseño estratégico del presidente, agrega a su vez Vázquez Rigada, es querer minar al INE, dinamitarlo, pues él supone que una vez concretada la consulta, independientemente del resultado, López Obrador enviará una reforma electoral cuyo eje será retomar el control de la organización de las elecciones “y eso sería gravísimo”.

No puede explicar de otra manera la presión por parte del ejecutivo federal hacia el INE; de ahí la organización para acumular los nueve millones de firmas que se necesitaban para el referéndum; “fue auspiciada por el gobierno, eso es clarísimo”.


Además, recuerda que al tiempo que están haciendo esta movilización nacional y de medios para que se dé la revocación, al INE le niega los recursos a los que constitucionalmente tiene derecho. “Quieren meterlo en una trampa. A mí me parece el INE será el gran perdedor en todo este proceso y es una enorme perversidad. Decir que con planes de austeridad pueden sacar 4 mil millones de pesos es un engaño a la vasta mayoría de mexicanos que no tienen información”.


El consultor enlista algunas cifras: el presupuesto federal es superior a los 6 billones de pesos: 6 millones de millones de pesos. Este año el proyecto general de la Refinería Dos Bocas ha excedido en casi 75 mil millones de pesos el presupuesto original. En lo que va del sexenio se han entregado a los estados más de mil 500 millones de pesos para estadios de futbol.

Cree que, si al final hay baja participación, el discurso oficial cantará que el INE no hizo la publicidad que se necesitaba. Que, si no se instalan las 161 mil casillas, el discurso oficial será que es torpeza o boicot del INE. “Están metiendo al INE a una trampa peligrosísima para la democracia”, agrega.


En ese sentido, mientras Vázquez Rigada celebra la actitud de algunos consejeros del INE que enfrentan este “ataque brutal”, Roberto Morris cree que la autoridad electoral está en una “resistencia obsoleta”, al negarse a un reclamo de la mayoría que exige a todas sus institucionas ajustarse a una mayor austeridad: “creo que se expuso muy bien los sueldos y prestaciones de los consejeros del INE. Eso ya no es sustentable en un país que está viviendo un cambio político como el que vive México”.


Sobre los constantes comentarios del presidente López Obrador en torno a los salarios y el supuesto despilfarro de dinero en el INE, que son considerados como una estrategia de desprestigio ante la sociedad en su conjunto, Morris precisa que, al final, las críticas no son de materia de procedimientos, sobre cómo se cuentan los votos o su operatividad.


“Están criticando que hay un grupo de consejeros que están aferrados a mantenerse en el pasado y, de lograrse estos cambios -los que comenta el presidente-, el INE no tendrían ninguna afectación, ni en su autonomía ni en su capacidad para hacer bien su chamba”, explica.


Al contrario, ve este momento como una oportunidad para innovar, para que el instituto sea más eficaz, con otros mecanismos para votar, como los recursos electrónicos, y otras maneras de entrenar los recursos humanos. “Me parece que su resistencia es un tanto burda”, enfatiza.

Hacia dónde hay que ver


Quienes no son tan políticamente activos o enterados, según Sergio Torres, deben observar de cerca lo que desde el oficialismo se dice sobre el INE, que también cree será el gran perdedor del debate que estará intensificándose conforme se acerque la fecha del plebiscito, pensada para el próximo, a modo de defensa de la democracia que se ha construido en los últimos 30 años y en cuyo proceso ha participado esta institución.





Desde luego, reconoce, hay que sostener las fallas del INE, que resultan ser menores en comparación de todo lo que se ha avanzado en términos electorales.

Para Morris, lo más relevante para la gran sociedad mexicana es el hecho de que se lleve a cabo y, posteriormente, cuánta gente votó. “El gran debate post revocación, si no pasa algo muy interesante, no tendrá mucho efecto en la opinión pública general. Sólo consolidará la opinión de las personas que están en favor o en contra del presidente”, apunta.


Mientras tanto, considera Vázquez Rigada, urge defender la democracia y la libertad en México en su más amplio sentido: “la democracia implica la capacidad de tener estos ejercicios en los que se puede ser crítico y analizar las cosas con objetividad. La libertad por su parte implica que podamos dedicarnos a lo que nosotros queramos, emprender un negocio, creer y tener la fe espiritual en lo que nosotros queramos, y que eso es lo más valioso que tenemos en el país”.


Independientemente de cómo se considere este ejercicio, sus efectos, sus vencedores y perdedores, participar o no debería ser una decisión pensada en beneficio de la democracia, principal preocupación de la mayoría de los mexicanos. Al respecto, Vázquez Rigada concluye: “vale la pena hacer un esfuerzo y defenderla. Recordar que no hay nada más frágil que la popularidad de un gobernante, que puede cambiar de un día para otro”. C&E