¿Rumbo al 2018?



A 500 días de las elecciones del 3 de junio del 2018 existe incertidumbre sobre cuál podría ser su resultado, para aquellos que ven como una tendencia irreversible los resultados de las encuestas que se han publicado en los últimos meses, basta revisar lo acontecido en los últimos tres procesos presidenciales para darse cuenta que los grandes cambios se dan durante las campañas electorales. Ni con la postulación de candidatos que se da entre 240 y 200 días antes de la jornada las tendencias se vuelven definitivas. Candidatos punteros como Labastida (1999), AMLO (2006) y Peña Nieto (2012) perdieron en promedio 27 puntos netos entre los quinientos días antes de la elección y la jornada electoral, inclusive los dos primeros dejaron ir su amplia ventaja para perder la elección.

La historia de los últimos tres procesos electorales a 500 días de las elecciones muestra que las tendencias electorales pueden variar sustancialmente, hablar de que en estos momentos se está definiendo a un candidato ganador es desconocer por completo la alta volatilidad electoral que se da antes de los comicios. Las razones de estos cambios obedecen a diversos factores: A) la débil identificación partidista que tiene la población, hace que solo un bajo porcentaje decida desde este momento votar por un partido político sin importar cuál sea su candidato. B) existe una mayor proporción de personas que se denominan como apartidistas o independientes que todavía no deciden por quién votar. C) un alto porcentaje de personas no decide por quién votar hasta conocer quienes son los candidatos de cada partido; y D) la gente no llega a involucrarse plenamente en los procesos hasta que comienzan las campañas electorales. Por lo general, a 500 días de la elección existen algunos candidatos definidos (Fox, Cárdenas, AMLO, Peña Nieto), pero en otros todavía existe incertidumbre de quiénes podían ser sus abanderados.

Elecciones

Para las elecciones del año 2000, el PRI mantuvo años antes de la elección una ventaja mayor a diez puntos porcentuales sobre los dos principales candidatos de oposición. Cárdenas contaba con una alta popularidad por su triunfo como Jefe de Gobierno en el Distrito Federal y Fox se había consolidado como el mejor candidato del PAN a nivel nacional. Con la caída de la popularidad de Cárdenas como Jefe de Gobierno y su rechazo a la invitación panista de formar una alianza entre ellos para competir con un solo candidato contra el PRI, la intención del voto perredista comenzó a caer y a crecer la panista. A 500 días de la elección, Francisco Labastida mantenía una ventaja de cinco puntos con una tendencia estable, inclusive después de la elección interna del PRI su ventaja creció algunos puntos, la gráfica 1 muestra que la historia final fue muy diferente a lo que se veía en ese momento y que los grandes cambios se dieron con las campañas.


Para el proceso federal del 2006, muchos analistas dieron por sentado el triunfo de López Obrador a 500 días de la elección ya que tenía una clara ventaja sobre Roberto Madrazo y esta se mantuvo a pesar de escándalos como el de Bejarano y el desafuero. Antes de esta fecha la ventaja sobre el priista era mayor a 10 puntos y sobre Calderón que en ese momento ni siquiera se veía como un serio precandidato, era mayor a los 20 puntos porcentuales. La historia muestra que el candidato que iba en tercer lugar terminó ganando la elección (gráfica 2). Con la postulación de candidatos del PAN y del PRI se cruzaron las tendencias electorales pero los grandes cambios vinieron con las campañas electorales.


Para las elecciones del 2012, el candidato puntero a 500 días ganó la elección, pero la ventaja mayor a 40 puntos que ostentó durante años terminó pulverizándose a siete (ver gráfica 3). Inclusive, este es el proceso electoral de los últimos tres con mayores movimientos, el cambio neto entre los tres partidos fue mayor a 35 puntos entre la intención de voto a 500 días de la elección y la jornada electoral. En marzo del 2011, no existía un claro candidato opositor a Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota no era la candidata puntera en el PAN y nuevamente los grande cambios en la intención de voto se dieron en las campañas, inclusive durante el último mes.


Actualmente, en promedio, después del gasolinazo, López Obrador sobrepasa a la candidata puntera del PAN por tres puntos porcentuales y trece sobre el candidato del PRI, Miguel Ángel Osorio Chong que es el candidato puntero del PRI (ver gráfica 4). No obstante, las encuestas todavía presentan una fuerte variación entre ellas, algunas ponen en primer lugar a Margarita y otras a López Obrador y la principal diferencia es la ubicación del candidato del PRI ya que algunas encuestas lo colocan en 25 puntos en promedio (Moreno/El Financiero y BCH/Excelsior) y otras lo colocan en 15 puntos de intención de voto (GEA-ISA y Buendía/El Universal).


En los tres procesos electorales anteriores, a 500 días de la elección dos de los tres precandidatos que encabezaron las encuestas terminaron perdiendo una ventaja mucho mayor a la que hoy ostenta López Obrador y, el único candidato que logró ganar, EPN fue el candidato que más puntos perdió a 500 días de la elección. Las gráficas muestran que los cambios más importantes en la intención de voto se dan durante las campañas, antes de eso todo puede pasar.

Tendencias por partido

PAN

A 500 días a la elección, Fox es el candidato panista con la mayor intención del voto, ya que existía una competencia bipartidista en México. En estos momentos sorprende que Margarita Zavala, candidata puntera del PAN con un escenario más fragmentado, mantenga porcentajes de intención de voto similares a los de Fox y mayores a los que presentó a esta altura del proceso Calderón y Vázquez Mota. Fox fue electo candidato el doce de septiembre de 1999 en una votación nacional interna, aunque fue el único candidato registrado; Calderón compitió contra dos y fue electo en elecciones primarias internas que se desarrollaron en varias etapas entre septiembre y octubre del 2005; Josefina también ganó a varios precandidatos en una elección interna celebrada en una sola contienda electoral el 5 de febrero del 2012.

La gráfica 5 muestra que los procesos internos del PAN sirvieron para impulsar su intención del voto. La intención del voto de Calderón en febrero del 2006 y Josefina Vázquez Mota en 2012 era muy similar, pero las campañas fueron las que definieron diferentes trayectorias, Calderón creció y ganó la elección, mientras que Josefina cayó y perdió la contienda.



PRI

El PRI nunca había arrancado una campaña presidencial con tanta debilidad, la intención de voto del tricolor en estos momentos se encuentra alrededor del 20%, en el 2005 rondaba 30%, en 1999 40% y en el 2011 60%. Esta debilidad es producida por el bajo nivel de popularidad del presidente de la república y, posiblemente que el PRI no cuente con un claro candidato como sucedió con Labastida, Madrazo y Peña Nieto (gráfica 6). De los tres últimos candidatos solo Peña Nieto ganó la elección. Es notable la caída, del PRI en las campañas electorales.

En 1999, el PRI eligió a Francisco Labastida el 7 de noviembre en una elección interna cuando le ganó a Roberto Madrazo. En el 2005, Madrazo fue electo el 13 de noviembre en una simulación de elecciones abiertas a toda la población, ya que su principal contendiente Arturo Montiel, declinó competir. Para el 2011 Peña Nieto fue electo candidato el 16 de diciembre sin competir ya que Manlio Fabio Beltrones declinó antes del registro.



PRD

Prácticamente la izquierda ha postulado a su candidato a la presidencia sin tener una elección interna, Cuauthémoc Cárdenas fue nombrado el ocho de septiembre de 1999, lo mismo sucedió con López Obrador que fue nombrado candidato el 29 de julio del 2005, ambos sin tener contrincantes, para el proceso del 2012 el candidato de izquierda fue electo mediante encuestas en noviembre del 2011 donde participaron el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard y López Obrador. Cabe destacar que todos los partidos de izquierda participaron en la alianza en las elecciones presidenciales pero el PRD era el que ponía al candidato (gráfica 7). En estos momentos López Obrador se encuentra en una posición intermedia de la que gozaba en los dos anteriores procesos, pero puede existir una diferencia fundamental que es la división de la izquierda con varios candidatos.

Tanto en 1999 como 2005 la izquierda no tuvo elecciones internas, sus candidatos fueron nombrados por el propio comité electoral del partido; en 2011 hubo una mayor expectativa de competencia por la mejor popularidad que gozaba Ebrard en aquellos momentos, pero prácticamente pasó desapercibido el proceso de postulación para la población.


Los procesos internos por lo general generan burbujas que sirven para impulsar las campañas electorales, pero no son definitivas, tanto Fox en 1999 como Calderón en el 2005 tomaron un fuerte impulso con su postulación logrando sostenerla y volverse más competitivos, en 1999, Madrazo 2005 y Josefina 2012, el proceso de selección de candidatos les dio un para otros como Labastida impulso que luego se desvaneció. En La izquierda, la ausencia de competencia interna para elegir a su candidato a la presidencia no ha servido para impulsar su intención de voto, para esta elección nuevamente se vislumbra un proceso interno sin competencia.

AMLO por tercera vez vuelve a ser el candidato mejor posicionado de la izquierda, aunque en estos momentos existen muchas posibilidades de que la izquierda después de 24 años vuelva a competir de forma dividida lo que puede ser fundamental en una elección con tanta incertidumbre. Hace doce años, López Obrador mantuvo una ventaja de casi veinte puntos sobre Felipe Calderón que en ese momento ocupaba un lejano tercer lugar en las encuestas. Esta ventaja la mantuvo por años y fue hasta que comenzaron las campañas cuando la perdió y aunque logró regresar finalmente perdió la elección (ver gráfica 8).

Por el contrario, para las elecciones del 2012, López Obrador se mantuvo durante muchos años en un lejano tercer lugar a 40 puntos de distancia de Peña Nieto y solo bajó diez puntos a un año de la elección, parecía una clara victoria de Peña Nieto, finalmente se fue cerrando conforme avanzaron las campañas y AMLO se colocó en como el principal candidato opositor llegando a reducir la ventaja a un mes de la elección a cinco puntos de la elección, según algunas encuestas; finalmente perdió por siete puntos.

Actualmente, AMLO ya es el candidato del principal partido de izquierda, pero existen meses donde se encuentra en primer lugar y otros donde baja a segundo. En general, la diferencia se ha mantenido en un margen de tres por ciento. A 500 días de la jornada electoral todo puede pasar ya que prácticamente existe un empate técnico con el segundo lugar.


Las campañas son definitivas para los resultados electorales, a quinientos días de la elección, los últimos tres procesos electorales han mostrado una fuerte variación en sus tendencias que han llevado al triunfo inclusive a candidatos que no se pensaba que podrían competir. La incertidumbre sobre quién puede ganar en el 2018 es alta, no se puede hablar de tendencias definitivas o considerar que alguno de los precandidatos o de los partidos ya están fuera de la competencia. Todo está por venir. Inclusive los cambios pueden ser para aumentar la ventaja o disminuirla, lo que la historia nos enseña es que en promedio la intención de voto a 500 días y la jornada electoral puede presentar un cambio de más de 25 puntos. C&E

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