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“Salvini y Orbán son los políticos más importantes hoy en Europa”

Steve Bannon, exasesor de Donald Trump y uno de los padres del populismo, explica su relación con Vox y el asalto a Europa del grupo de partidos a los que aconseja.



Bannon explicó su visión sobre las elecciones europeas en un acto celebrado en Roma el pasado 21 de marzo.


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A Steve Bannon (Norfolk, 1953), exasesor estratégico del presidente de EE UU, Donald Trump, y uno de los padres del nuevo populismo político, le preguntaron el jueves en la Biblioteca Angelica de Roma si era el diablo. “Dejo a la gente que decida por ella misma”, respondió devolviendo el poder al pueblo, como manda su canon político. Muchos en la capital de Italia, donde se ha convertido en un sospechoso habitual de los salones conservadores, aseguran que perciben el olor a azufre cuando abandona la estancia. Sucede en los círculos de la izquierda, pero también en el Vaticano, donde ha alentado la corriente de oposición a Francisco liderada por algunos cardenales como el estadounidense Raymond Burke.


Italia es la plataforma desde la que Bannon, asesor también del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y del vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, está diseñando el esquema político para las próximas elecciones europeas. Un plan en el que Vox, con los que comenzó a reunirse en 2017 en Washington y a quienes verá en España en la próximas semanas, explicaba él mismo este sábado en su apartamento de un hotel de Roma, tiene reservado un papel fundamental.


Pregunta. ¿Por qué le interesa tanto Roma?

Respuesta. Vine para las elecciones generales a seguir a Salvini y a la Liga y me quedé impresionado. Había un entusiasmo tremendo de gente joven usando Facebook Live y realizando campañas muy sofisticadas. Los partidos tradicionales perdieron la tracción. Rompieron el viejo paradigma de izquierda-derecha y tras las elecciones, vi a Salvini y le hice una propuesta. Sabía que quería llevar a la coalición de centroderecha al Gobierno con Silvio Berlusconi. Estuvimos cinco horas hablando y le dije que, en lugar de eso, podía dejar aparte las diferencias y trabajar con el M5S. Imagínese, es como si Trump y Bernie Sanders hubieran hecho un acuerdo así. Es revolucionario.


P. ¿Ha aconsejado ya a Salvini abandonar a M5S y volar por su cuenta?

R. Eso lo tiene que decidir la gente. Pero el acuerdo con China, por ejemplo, ya le ha distanciado. Es un error fundamental de Luigi Di Maio [vicepresidente de Italia y líder del M5S]. Es un terreno resbaladizo. China practica el capitalismo depredador. Puedo imaginar por dónde irán los tiros con este trato. Prestan dinero que no puedes devolver y se quedan con los bienes.


P. ¿Cuánto habla con Salvini?

R. No le diré cada cuánto, pero hablo múltiples veces cada semana con miembros senior de la Liga. He recibido a algunos de ellos en Estados Unidos en los últimos meses. Con Salvini tengo una relación excepcional, creo que él y Viktor Orbán son los dos políticos más importantes hoy en Europa.


P. Muchas ideas las ha copiado de Trump.

R. Salvini es más populista que Trump… pero todo va sobre soberanía, sobre manejar tu propio destino. Es común a Orbán, Bolsonaro, Salvini o Trump. También Le Pen, aunque no haya logrado gobernar.


P. ¿El M5S ha dejado de interesarle?

R. Bueno, son más de izquierdas… Yo soy un tío de derechas, más conservador. Así que tengo más afinidad con la Liga. Pero apoyé mucho que hicieran un acuerdo que será paradigma político en el futuro.


P. ¿Cobra por sus consejos?

R. No recibo ni un dólar de ningún Gobierno o partidos. No soy un consultor político.


P. ¿Sus ingresos no dependen de la política?

R. No, nunca he tomado un céntimo.


P. Entonces, ¿por qué lo hace?

R. Porque he ganado suficiente dinero en mi vida para poder centrarme en lo que quiero en los últimos diez años. Y es este movimiento populista, por eso lancé Breitbart Roma y Breitbart Londres. La idea era tener infraestructura que apoyase el Brexit, a Nigel Farage, al M5S, la Liga… También ayudé a Bolsonaro y le recibí cuando vino a Washington.


P. ¿Trabajó con él desde el principio?

R. Sí. Mire, él y Salvini están muy cerca. Hablan de ley y orden en su país. Él está algo más centrado en la economía. Son gente dinámica. Más que Trump, él y Salvini defienden la idea de un occidente judeocristiano. Y es algo que también es cercano a Vox: familia tradicional, estructura de sociedad, guerra contra el marxismo cultural… Recuerde que este movimiento es populista, nacionalista y tradicionalista. Y Bolsonaro y Salvini son sus mejores representantes.


P. ¿Cómo les ayuda? ¿Les presta tecnología, sondeos…?

R. No soy un consultor político. Nunca he pisado una oficina de campaña. Cuando Trump estaba en el 12% le dije: ‘Si vuelves a las ideas básicas nacional populistas con las que empezaste y a las que has renunciado, ganarás seguro. En 88 días lo tendrás’. Fue lo mismo que le dije a Bolsonaro en julio de 2018, cuando estaba en el 15%. Tenía un mensaje tan poderoso que si seguía confiando en él, aunque los medios dijeran que era el diablo, ganaría.


P. ¿Solo eso?

R. Mire, dos de las operaciones más sofisticadas en la política de hoy son la suya y la de Salvini. Bolsonaro ganó la campaña con 750.000 dólares. Y Salvini con cuatro o cinco millones de euros y mucho Facebook Live. Esos tíos tienen la habilidad de convertir la política en un estilo de vida aspiracional.


P. La gente a la que usted asesora aspira a dar el golpe en unas elecciones europeas cruciales.

R. Son las elecciones más importantes en la historia de la UE. Marcarán el camino en una dirección u otra. Cuanta más participación haya, mayor será la victoria del movimiento populista. Hace tiempo nos daban el 20%, pero ha ido subiendo.


P. ¿Cuál cree que será el esquema tras las elecciones?

R. El plan franco alemán es crear los Estados Unidos de Europa. España será Carolina del Sur, Italia, Carolina del Norte. Quieren convertir naciones en unidades administrativas despojándolas de su esencia. Macron quiere más integración comercial, de mercados, de inmigración, un ejército… Su narrativa es “nosotros o el caos”. Pero la alternativa es una Europa de naciones, donde cada país gestionará sus problemas y le dará las soluciones adecuadas. Las decisiones las tomará la gente en España y no una panda de tecnócratas en Bruselas.


P. Un esquema perfecto para la hegemonía de EE UU.

R. Por favor… Vivís en La la land. EE UU quiere una Europa fuerte. No somos un poder imperial, sino revolucionario. No queremos protectorados, sino aliados.


P. ¿En el caso de Rusia también?

R. Rusia es una cleptocracia gestionada por el KGB y los oligarcas. Tienen un montón de armas, sí. Pero su economía tiene el tamaño del Estado de Nueva York. El enemigo está en otro lugar.


P. ¿Qué es The Movement, la plataforma registrada en Bruselas con Mischaël Modrikamen, abogado y miembro del minoritario Partido Popular belga?

R. Solo un motor evangelizador. Hacemos conferencias, cenas. Esta semana hay 8 partidos diferentes de Europa volando hacia Roma para tener reuniones conmigo. Habrá encuentros, hablaremos de estrategia y les daré todos los consejos que pueda. Luego empezaré mi viaje a España, pasaré una semana en EE UU y volveré aquí cuatro semanas para viajar a distintos países. Tenemos la idea de hacer más reuniones y sondeos, pero en algunos países no se puede hacer, a menos que te paguen.


P. ¿Cree que Salvini debería ser el líder del movimiento nacional populista en Europa?

R. Quién sabe, hace dos años era desconocido. Pero sí, él y Orbán son los dos líderes lógicos.


P. ¿Cuál es el objetivo?

R. Un tercio del Parlamento ya sería asombroso. 60 días son una eternidad en política, todo puede pasar. Y ahora las encuestas dicen que la Liga será el partido con más apoyo. ¿Entiende cómo le cambiará la vida con un Parlamento Europeo con Orban, Salvini y Le Pen liderando los mayores partidos?


P. ¿Cuándo entabló contacto con Vox?

R. Vinieron a verme hace dos años, en el verano de 2017, yo todavía estaba en la Casa Blanca. Vino una persona que trabajaba para ellos, no puedo darle el nombre, acompañado de dos miembros de su equipo. Les invité a cenar en mi casa, en la embajada Breitbart en el Capitol Hill. En aquella época eran menos que cero. Pero entendieron la lógica.


P. ¿Cómo piensa ayudarles?

R. Hablaré con sus líderes, trataré de motivarles, que piensen que lo que hacen es lo más importante ahí fuera. Las elecciones están en sus manos