The Way I See it


Armando Rocha -@armandorocham. Es necesario advertir que este va más allá de ser un largometraje sobre fotografía política.


De hecho, es un filme que no solo da testimonio sobre la vida personal y profesional de Souza, quien también documentó a través de la lente de su cámara el “lado personal” del presidente Ronald Reagan, sino que es simultáneamente un testimonio fiel sobre la polarización de nuestro tiempo.


Este documental se grabó so pretexto del lanzamiento del libro Shade, el cual está basado en el activismo político realizado por Pete Souza en Instagram. En esta red social, el también ex fotógrafo de National Geographic realizó un continuo contraste entre los estilos personales de gobernar de Obama y #DonaldTrump.


Pero este contraste no lo hizo de forma inocua, para realizarlo echó mano de muchas de las fotografías plasmadas en su primer libro: Obama An Intimate Portrait, y una muy buena dosis de humor sarcástico.


Souza se asume como un “historiador con cámara” que aspira a “documentar la Presidencia para la Historia”. Y terminó convirtiendo a la Casa Blanca en un gran escenario, y humanizó al Presidente de Estados Unidos a través de sus fotografías.

Junto con Mary Anne Fackelman-Miner, la primera mujer fotógrafa oficial de un presidente estadounidense, proyectó a Reagan sí como líder y “hombre Marlboro”, pero sobre todo como un “buen hombre de familia”.


De Barack Obama siempre buscó retratar el contexto de su presidencia, las emociones que generaba en los demás, así como momentos fugaces, difíciles y de mucho estrés, al mismo tiempo que mostraba al “hombre más poderoso del mundo” como papá, esposo y un buen ser humano.



Y esto lo logró teniendo acceso irrestricto a la agenda presidencial. Estando presente en eventos no planeados y momentos no previstos, pues, como bien afirma Pete Souza, lo que “realmente humaniza al Presidente de Estados Unidos” es mostrarlo detrás de las cámaras.


Entre los datos que se dan a conocer en “The Way I See It” es que el primer presidente norteamericano que da acceso total a un fotógrafo fue Lyndon B. Johnson. Gracias a ello, Yoichi Okamoto demostró con sus fotografías que ellos, los presidentes, “no son diferentes a nosotros”.


Con la llegada de Souza a la Casa Blanca como fotógrafo oficial de Barack Obama se innovó en la forma de comunicar gráficamente: en 2009 se creó una cuenta oficial en Flickr, en la que se subían 50 fotografías semanalmente. Ninguna administración anteriormente había hecho públicas tantas imágenes de un presidente. La intención era: “que la gente viera lo que pasaba detrás de escena”.


Con este ejercicio, Souza comprobó que las fotografías podían cambiar actitudes, porque la ciudadanía estadounidense pudo ver a su presidente en todas las facetas de su vida, sobre todo como padre de familia. La humanización del político, nuevamente.


Pete fue testigo de una forma de ejercer el poder durante ocho años. Acaso por ello, sintió que la administración de Trump no lo representaba, ni a él ni a muchos estadounidenses. Y lo declaró públicamente: “Esto no se trata de partidos. Esto es sobre alguien que no creo que sea buena persona. No representa la oficina de la presidencia. Solo piensa en sí mismo y no en los otros. Nos miente”. Y ese desacuerdo lo plasmó en su cuenta de Instagram.


Es altamente probable que la presencia de Pete Souza en las redes sociales, el contraste que ahí realizó, su libro, la gira y el documental sean tácticas de una estrategia más amplia para erosionar el liderazgo de Trump, antes y durante la campaña electoral, pero eso ya es otra historia.


El documental se puede rentar o comprar en iTunes.