VOX: el populismo de extrema derecha llega a España

Por Javier Sanchez @JaviSanchezGlez



  • El pasado 2 de diciembre hubo elecciones en Andalucía y el partido VOX resultó la gran sorpresa, con 12 diputados (un 11% de voto)

  • Su unión con el resto de partidos de derechas acaba con 40 años de gobiernos socialistas en Andalucía


Un resultado electoral novedoso e inesperado (ninguna encuesta lo predijo) que invade la política española. Hasta ahora, el fenómeno de populismos de derechas que estaba llegando a muchos lugares de Europa, no había llegado a España. Toda la derecha se seguía concentrando en el Partido Popular, y la parte mas cercana al centro derecha en Ciudadanos, un partido medianamente nuevo en la política nacional que también sigue en crecimiento. VOX es un partido que emparenta con otros movimientos como el de Marine Le Pen en Francia, La Liga Norte, de Salvini en Italia, o Viktor Orbán en Hungría. Y todos tienen cosas en común también con Donald Trump. Son partidos exacerbadamente nacionalistas, proteccionistas, con discursos anti-inmigración, anti-europeos, y muy en contra del establishment, los partidos tradicionales y las grandes corporaciones empresariales.



Todos nacen después de la crisis económica del 2008, que ha provocado grandes desigualdades en Europa, así como grandes recortes en el Estado del Bienestar. Estos partidos están logrando capitalizar el descontento de una clase obrera que ha dejado de creer en los partidos tradicionales y en mensajes de vieja política basados en los ejes derecha-izquierda.

En el caso que nos ocupa, VOX, fue fundado en 2013, liderado por Santiago Abascal, un político vasco que llevaba en política muchos años dentro del Partido Popular. Creado como una escisión de éste, por parte de un grupo de personas que consideraban que Mariano Rajoy era demasiado tibio especialmente con los problemas territoriales que afectan a España. Es curioso como VOX ha tardado 5 años en lograr capitalizar los esfuerzos realizados desde su creación, algo que les diferencia del resto de partidos de su estilo en Europa. Y esto se explica fundamentalmente por una cuestión: VOX apenas capitaliza la crisis económica y las desigualdades de la misma (que fueron las que provocaron el surgimiento y crecimiento de Podemos, en un espectro ideológico completamente opuesto). Lo que ha hecho crecer a VOX es la crisis territorial provocada por Cataluña y su intento de separación del Estado español.

Según una encuesta post-electoral publicada por el diario El País, el 41'6% de los votantes de VOX lo hicieron por su discurso ante la inmigración, seguido como siguiente motivo el "defender a la unidad de España", enarbolado por el 33'7% de sus votantes. Otra razón parecida, "frenar a los independentistas", fue la razón esgrimida por un 28%. Esto es, más de la mitad de sus votos le llegaron de gente preocupada por la unidad territorial de España.

Durante el último año y medio en España, el principal tema de conversación y que ha ocupado más tiempo en los informativos, ha sido el tema de Cataluña. Una situación que ha hartado, literalmente, a gran parte del electorado español. Es evidente que la respuesta de mucha gente ha sido volver a defender la patria española, ante un sentimiento de amenaza por el secesionismo catalán. En esa disyuntiva, los partidos de izquierdas han sido los grandes castigados en las elecciones andaluzas, ya que no hay que olvidar que Pedro Sánchez llegó a la presidencia tras una moción de censura en la que fue apoyado por los partidos independentistas catalanes.


Otro estudio postelectoral (este de la empresa Sociométrica) para el diario digital El Español cifra en un 35% el número de votantes que reciben que procedieron del Partido Popular, otra tercera parte procedería de la abstención, y la tercera restante del resto de partidos políticos (fundamentalmente del centro-derecha de Ciudadanos con un 21% e incluso es relevante un 8% que proceden del PSOE). Es decir, en la transferencia de voto destaca fundamente el daño que hacen a un histórico Partido Popular que pierde apoyos por dos razones fundamentales: la corrupción, que lleva años lastrando a este partido, y que muchos de sus votantes no percibieron la dureza necesaria con el independentismo catalán cuando estos declararon la independencia. Esta situación es histórica en el centro-derecha español, que durante muchos años ha estado unido en el partido que fundó un ex-ministro franquista (Manuel Fraga) y que ha gobernado el país durante 15 años (con José María Aznar y Mariano Rajoy). Ahora el PP tiene dos fugas de voto muy claras: una por el centro (con Ciudadanos) y otra por la derecha (con VOX), lo que fragmenta aún más el sistema de partidos español. Si hay algo seguro ahora mismo en todos los futuros gobiernos de España, a nivel nacional y autonómico, es que todos deberán formarse en coalición. El bipartidismo, definitivamente, ha muerto.


Visualizada una amplia entrevista con el líder nacional de VOX, Santiago Abascal, destacan varias cosas: el personaje es, de apariencia, muy moderado en sus formas y habla en un tono pausado y educado. Es decir, de primeras no asusta. De look incluso moderno, estudiado y juvenil. Huye de las corbatas: no viste como político tradicional. Sabe muy bien lo que dice y a quién se dirige, y lo hace con un discurso sencillo y directo. Sabe que no va a ganar unas elecciones, y que le va a odiar la mayor parte de la gente que le escuche. Pero sabe también que hay un porcentaje de población que atiende a su discurso y va directo hacia él. No le asusta escandalizar y que le insulten y le ataquen. Incluso, hace gala del maltrato que sufre por parte de los medios de comunicación (muy al estilo Trump). Tiene problemas cuando se trata de hablar de igualdad hombre/mujer y de la lucha contra la violencia de género (resulta inexplicable que defiendan la derogación de la ley contra la violencia de género, uno de los temas que más preocupan a la población española). Se crece y disfruta, lógicamente, hablando del independentismo catalán. Y sabe de sobra a quién tiene que atacar: a Podemos, al PSOE y al presidente Sánchez. Apenas se le escuchará atacar a Partido Popular y Ciudadanos, partidos que sabe que son sus grandes caladeros de votos (y posiblemente futuros socios de gobierno en Andalucía y, quizás, en más lugares). Su discurso se deliza por momentos como antipolíticos, y antiautonomías, y se proclama defensor de un Estado centralizado. Reivindica al ex-presidente Aznar, que sabe que sigue siendo gran referente para muchos votantes del Partido Popular, y con cuyo liderazgo en este partido batió sus récords electorales.



En conclusión: vienen de tener cero diputados. Ahora tiene ya 12 diputados andaluces. No tienen nada que perder. Saben que con lo que dice llega a un porcentaje de población muy claro, y minoritario, pero llega. No le importan los demás. El odio de sus enemigos le ayuda a llegar a quien quiere.

El futuro en España pasa por un 2019 con un claro horizonte electoral: elecciones municipales, autonómicas y europeas el 26 de mayo. Y con incertidumbre respecto a la convocatoria en cualquier momento de elecciones generales por parte del Presidente Pedro Sánchez, cada vez con más dificultades para tener los apoyos necesarios para gobernar.

En este panorama nadie duda que VOX sigue creciendo. Las últimas encuestas (INVYMARK para la cadena de televisión La Sexta) lo sitúan ya por encima del 7% a nivel nacional.

Y de algo no cabe ninguna duda: la política en España ya nunca volverá a ser lo que era.

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