Wera Reynoso. Vicepresidenta del Senado


C&E. Somos mejores cuando trabajamos juntos, hombres y mujeres, afirma la senadora Alejandra Reynoso Sánchez, quien para la edición especial de Campaigns & Elections habla sobre el poder femenino en la política mexicana. La panista sostiene que todos los días se levanta con un propósito claro: tener un México en paz, para que las próximas generaciones puedan dar frutos. Con valentía, inspirada en la voz de Juan Pablo II que desafiaba a los jóvenes a vivir sin temor, considera que sus pares femeninos en política deben tener la disposición de trabajar con profesionalismo y empatía: “si no hay causa que se abrace, el trabajo no se reflejará con resultados”.


• ¿En qué momento descubriste que tu camino era incidencia pública?

Yo era muy chica, apenas tenía 13 años cuando vi en un períodico una imagen de Manuel J. Clouthier como candidato presidencial, evidentemente yo no entendía de política, pero sí me impactó ver a una persona que era capaz de reunir a miles de familias en una plaza, de conquistar a los ciudadanos con su mensaje y entonces me imaginé que podría ser yo una política como él.

• ¿Cómo fueron tus inicios en la política?

Primero debo compartir que inicié en la vida política sin el permiso de mis padres, nadie de mi familia participaba en política. Ya había manifestado siendo menor de edad que me gustaría entrar al PAN y la respuesta textual fue “te damos permiso de andar en tu coro, o dando catecismo, o en tu grupo de apostolado, pero en política jamás, porque ahí matan, roban, corrompen”. Sin embargo, recién cumplía los 18 años me invitaron a participar en una elección constitucional siendo representante de casilla, en ese momento consideraba que de esa forma le aportaba a los procesos políticos. Posteriormente fui invitada a un curso de Historia de México, justo en las instalaciones del PAN con el área de Acción Juvenil, fue en 1994, y desde entonces me incorporé a participar activamente en Acción Nacional.

• ¿Quién es tu inspiración?

En la vida política lo fue Maquío, en mi vida personal Juan Pablo II, por el valor que siempre nos transmitía: “¡Jóvenes no tengáis miedo!”.

• ¿Qué tan difícil es para una mujer estar en política? Cuéntanos una anécdota al respecto positiva o negativa.

La primera oportunidad que tuve de contender en el PAN fue para ser dirigente estatal juvenil. Fue una contienda contra un varón. Me encontré con comentarios de “cómo una vieja dirigiría a los jóvenes”, nunca había estado una mujer al frente de la organización juvenil en el estado de Guanajuato, pero para mí eso no fue razón ni para dejarme amedrentar ni para bajar mi intención por seguir en la contienda. Resultado: gané la asamblea y dos años más tarde me reelegí también con la votación de las y los jóvenes de Guanajuato.



• ¿Sufriste alguna vez discriminación profesional por tu género?

He tenido la oportunidad de trabajar en la iniciativa privada y en la administración pública. Si en algún momento quisieron discriminarme yo no asumía esa discriminación y simplemente seguía trabajando y dando resultados. Sin embargo, ante las expresiones del Subsecretario López Gatell en mayo del 2020, fue más que evidente su misoginia y su bajo nivel de debate y ausencia de respeto hacia mi persona y mi trabajo como Senadora. Efectivamente hay personas, aún hoy y en el más alto nivel, que siguen intentando discriminarnos a las mujeres.

• ¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

Difícil es no saber hacer equipo con alguien, ahí está el problema. Mis equipos de trabajo siempre han estado conformados por hombres y mujeres, y el haber logrado avanzar y escalar en la política es también por haber tenido buenos equipos y trabajar con ellos.

• ¿En qué momento te has sentido apoyada por el género opuesto?

Me parece que lograr el apoyo, la confianza no depende del género, depende de la capacidad que tengamos de trabajar y hacer equipo con hombres y mujeres.

Respondiendo al momento exacto, cuando más de un millón de guanajuatenses confiaron en mi capacidad y votaron por mí para representarlos con dignidad como Senadora de la República me sentía más que apoyada y respaldada por cada uno de ellos.

• ¿Por qué es importante tener más mujeres en el poder?

Porque tenemos la capacidad, porque sabemos dar resultados, porque somos responsables, porque representamos a más de la mitad de la población.

Porque somos mejores cuando trabajamos juntos, hombres y mujeres.


•¿Hoy con la cuota de género hay la misma cantidad de mujeres y hombres en puestos públicos, crees que esto se ha visto reflejado en un mayor bienestar para la mujer de a pie?

Definitivamente no. La cantidad de mujeres y hombres no es garantía ni sinónimo de mayor bienestar, sino la disposición que tengan de trabajar con profesionalismo y ser empáticas, atreverse a estar en posiciones de poder y de identificar las causas por las que se trabaja. Simplemente si no hay causa que se abrace, no se reflejará el trabajo con resultados.


• ¿Cómo observas la desigualdad de género en México, en relación con América Latina y el mundo?

Es indiscutible que nuestro país tiene grandes retos como el resto de la región de América Latina, tanto en lo público como en lo privado. No sólo somos números, se deben ocupar los espacios en la toma de decisión, hay que superar la brecha salarial, nuestra legislación laboral tiene que adecuarse también para que considere las condiciones que se ocupan ante la incorporación de las mujeres al mercado laboral.

Debo reconocer que hoy México es de los pocos países que cuenta con paridad de género en el Poder Legislativo, este es un gran logro, pero aún hay mucho trabajo por delante.


• ¿Dónde o en qué tema ves más rezago en el país para las mujeres?

En materia laboral, es un hecho que en la década reciente más mujeres ingresaron al mercado laboral, sin embargo las condiciones no han sido igualitarias.

Hacen falta políticas públicas con perspectiva familiar, que permitan a la mujer poder desarrollarse plenamente en el ámbito privado y en el ámbito profesional.

• ¿Qué necesitan lograr las mujeres?

Tanto hombres como mujeres debemos reconocer que somos iguales en dignidad, pero tenemos necesidades y características diferentes y eso es algo positivo porque permite complementarnos y construir juntos.

En el ámbito político tenemos muchas leyes que nos han abierto espacio, necesitamos dejar de sentirnos víctimas y aprovechar los cargos ganados para demostrar que somos capaces de dar resultados, de solucionar problemas, de cambiar para bien nuestro país.


• ¿Pueden las mujeres hacer equipo con el hombre en la política? ¿Cuéntame cómo lo has vivido tú?

Claro que podemos. El reto es dejar de pensar que somos enemigos, o que el hombre es nuestro rival por vencer, debemos entendernos como equipo, sumar capacidades y complementarnos en las diferencias.

¿Estamos listos para tener nuestra primera presidenta de México?

Estamos listos.


¿Qué características debe tener esa mujer?

Debe ser una mujer preparada, con conocimientos técnicos, una mujer íntegra, congruente y valiente, una mujer con un enorme amor por México, con una gran convicción de saber que verdaderamente podemos escribir para nuestro país, una historia digna de ser recordada.

¿Cómo imaginas el México por el que luchas cada día?

Trabajo todos los días de mi vida por tener un México en paz, un México en donde las nuevas generaciones puedan crecer y desarrollarse plenamente.

• Concretamente, ¿Cómo y cuánto incide tu trabajo en un cambio para la mujer mexicana?

En cada iniciativa que trabajamos e impulsamos desde el Senado, buscamos transformar las condiciones en las que viven las mujeres y hombres de México, particularmente de quienes son más vulnerables.


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