“…Y Política”. Un web show que es una medicina saborizada


La política está exhibida en su peor faceta, empujando a las sociedades libres a elegir propuestas antisistema no porque esta se haya degenerado como oficio, sino porque hoy hay más y mejores herramientas para controlarla desde la base y porque los ciudadanos tienen acceso a un trascámara del oficio que los líderes e instituciones parecieran no haber aprendido aún a manejar


Marco Trejo. @MarcoTrejoF. Un gran amigo, prominente político y consultor mexicano, el doctor Eduardo Robledo Rincón, me enseñó una vez esta joya de la historia. Una antigua pieza epistolar con tanta vigencia, que desde que la leí me pareció increíble que su resonancia no fuera mayor, que esta no se hubiera convertido en el fósil que se mostrara como comprobación de que la antipolítica ha habitado nuestra civilización desde hace siglos.


Este es un fragmento de la carta que le escribió el Dogo de Venecia, Leonardo Loredan, al Rey de Francia.


“Tengo aquí a un sobrino que no muestra mayores aptitudes para la guerra de la Cristiandad, aun cuando es fiel a nuestro señor el Papa. Tampoco tiene genialidad para los negocios ni para los menesteres de la Santa Religión, incluso es tímido cuando se trata de asuntos del amor… Por eso me dirijo a usted, para que me ayude a hacerlo político o administrador de Fouburgs. Se lo pido y le garantizo que seguiré apoyando a su excelencia en la gran tarea que el Señor y la Cristiandad le han asignado. Todo por el amor de Dios”.

No pude conseguir la fecha exacta de esta misiva, pero hagamos un ejercicio simple: Considerando que Loredan nació en 1436 y murió a la medievalmente improbable edad de 85 años en 1521, asumiendo además el escenario más conservador, es decir, que este fuera el último intento de ayudar a su sobrino, en su lecho de muerte… ¡Esta carta tiene al menos unos 500 años!


De manera que el desprecio a la actividad política no es un deporte propio de la sociedad moderna. Y aunque podemos aventurarnos a enumerar las razones por las que un oficio tan noble está tan cuestionado en nuestros días, lo más práctico siempre será hacer una hipótesis a manera de diagnóstico y procurar una solución. Así que aquí va:



La política está exhibida en su peor faceta, empujando a las sociedades libres a elegir propuestas antisistema no porque esta se haya degenerado como oficio, sino porque hoy hay más y mejores herramientas para controlarla desde la base y porque los ciudadanos tienen acceso a un trascámara del oficio que los líderes e instituciones parecieran no haber aprendido aún a manejar. Los políticos son toreros que perdieron el burladero de la privacidad; son actores que están en un escenario sin telón y pocos han reparado en el hecho de que ya no es cuestión de entrar y salir de personaje cuando les apunte el reflector, se trata de mostrarse auténtico porque siempre están siendo observados.


Si a esto le sumamos que buena parte de la oferta política pareciera estar hablando en un lenguaje y un código distinto al de la gente, el resultado es una desconexión total entre ambos universos.


¿Entonces qué?

Quienes tenemos la dicha de orbitar alrededor del proceso político y el uso de la palabra oral, no es una provocación ni una ironía, tenemos la tarea de avanzar en la defensa y el rescate del oficio. Especialmente los consultores… Así como nos devanamos los sesos para ganar elecciones y vivimos de construir épicas e historias que conmuevan y movilicen, es justo y oportuno que dediquemos parte del talento que exhibimos en cada ciclo electoral en el mundo a regar un poco el árbol de la democracia.


Si ese árbol sigue marchitándose y muere, sentiremos la ausencia de sus frutos; y de más está decir que las consecuencias son todas dramáticas y espeluznantes. Vamos desde lo más sublime a lo más ridículo:


Un mundo postpolítico es un lugar sin derechos, donde se estanca el conocimiento y se imponen mecanismos de resolución de conflictos que usualmente terminan en sangre a ríos. Donde la razón subyace y la fuerza prevalece. Y si somos muy pragmáticos, un mundo postpolítico es también uno en el que nosotros, los consultores, no tenemos trabajo, porque aunque la barbarie tenga en su comparsa algunas voces que se disfracen de asesoras, lo cierto es que esa barbarie poco consulta, poco escucha, poco reflexiona.

Antes de seguir, quisiera aclararles a mis apreciados colegas que esto no es en ningún caso un llamado desde una estatura moral privilegiada ni desde la prepotencia o la arrogancia con ínfulas preclaras… no pretendemos ninguna de las anteriores.


Y aunque pareciera esto mucho rollo para explicar la pertinencia de un simple webshow, prometo que tengo un punto.


En Trejo Comunicaciones Estratégicas (TCE), llevamos con orgullo la marca de haber sido perseguidos por la dictadura de Nicolás Maduro, tras la producción de spot que molestó a la cúpula de la pandilla que hoy gobierna a Venezuela por la fuerza. Y es quizá esa la razón que nos ha hecho más sensibles a pensar en la agonía de la libertad como una catástrofe.

Digamos que el síndrome de estrés postraumático nos convirtió en militantes a ultranza de la causa de la democracia.


Pensando en cómo podíamos aportar —además de nuestro trabajo cotidiano—, llegamos a la conclusión de que una forma de reencuadrar la percepción ciudadana sobre la política es hacer evidente el vínculo que existe entre ella y todo lo demás. Aquí, entonces, se hace visible la justificación de estas líneas: hacer potable la actividad política pasa necesariamente por normalizarla. Normalizarla, en el sentido foucaultiano, coadyuva a desmitificarla y eso se logra al transparentar su influencia en los aspectos que toca, siempre desde la brutal honestidad que permite mostrar episodios buenos y malos de su omnipresente existencia. El monstruo es menos abominable si sabemos de lo que es capaz.



“Y política” es una apuesta sencilla, de producción simple y guion fresco que apela a un grupo informado que revive momentos históricos y utiliza la carnada de la curiosidad para involucrar a perfiles más escépticos en discusiones de orden político. Y esperando que la comparación no ofenda: Es una medicina saborizada. No te engaña. Solo busca que su consumo, que es el de un tema reconocidamente amargo, sea más amigable que el de un jarabe crudo.


El espectador recordará como en el fútbol la política hace vida y su simbiosis ha generado episodios lamentables: Como Henrikh Mkhitaryan perdiéndose la final de la UEFA solo por ser armenio; pero también momentos grandiosos como Didier Drogba poniéndole fin a la guerra civil de su natal Costa de Marfil. Recordaremos en arquitectura y política a los nazis y sus construcciones megalómanas; pero también el acierto que significó el Museo Guggenheim para Bilbao; y hasta llegamos a especular en moda y política por qué los calcetines de Justin Trudeau tienen motivos tan coloridos.


Aspiramos a tener 8 capítulos por temporada, con frecuencia quincenal y estarán disponibles en el canal de YouTube de Trejo Comunicaciones Estratégicas, por si gustan darse una vuelta…


No sabemos cómo le vaya a ir, ni tampoco si será sostenible en este formato, tampoco es una apuesta que apunta a la fama y evidentemente tampoco al dinero. La mejor forma de explicar nuestro planteamiento con este proyecto es través de una fábula que le escuché por primera vez al respetado comediante y politólogo venezolano, Laureano Márquez, sobre un colibrí en un incendio:


Cuentan que aquel día hubo un gran incendio en la selva. Todos los animales huían despavoridos. En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás. Los leones, las jirafas, los elefantes… todos miraban al colibrí asombrados, pensando qué demonios hacía yendo hacia el fuego.

Hasta que uno de los animales, por fín, le preguntó: “¿Dónde vas? ¿Estás loco? Tenemos que huir del fuego”.

El colibrí le contestó: “En medio de la selva hay un lago, recojo un poco de agua con mi pico y ayudo a apagar el incendio”.

Asombrado, el otro animal sólo pudo decirle “Estás loco, no va a servir para nada. Tú solo no podrás apagarlo”.

Y el colibrí, seguro de sí mismo, respondió: “Es posible, pero yo cumplo con mi parte.”


La política siempre será un universo difícil de promocionar, pero será suficiente si logramos que la gente sepa que no todos los que hacemos vida en este oficio tenemos la hoja de vida del sobrino del Dogo de Venecia. C&E


MARCO TREJO

Consultor venezolano, formó parte del equipo de campaña presidencial del candidato Henri- que Capriles en 2013. Ha asesorado campañas electorales y gobiernos en países de América Latina y el Caribe entre los que destacan: México, Honduras, Aruba, Venezuela y Colombia. Ganador del Reed latino en el 2018 y 2019

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