Yasmín Esquivel Mossa. Ministra #12 en la historia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación



C&E. La Suprema Corte de Justicia de la Nación es un espacio al que han accedido pocas mujeres. Han habido más de 500 hombres como ministros, en contraste con 12 mujeres que han ocupado el cargo. Yasmín Esquivel es una de ellas. La doctora en Derecho por la Complutense de Madrid celebra para Campaigns & Elections que las dos Salas de la Corte estén presididas por mujeres. Desde ahí, a través de cada asunto resuelto, vela por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes. Considera que la aplicación de la perspectiva de género ayuda a visibilizar las situaciones de desequilibrio en razón de género, una labor con la que está fuertemente comprometida.


¿En qué momento descubrió que su camino era la abogacía?

Descubrí mi vocación por las leyes y el Derecho como alumna de la preparatoria número 9 de la UNAM. Ahí cursé la materia Derechos Económicos, Sociales y Políticos de México, y tuve la fortuna que la impartiera un profesor que, además de ser un abogado muy elocuente, en sus clases nos hablaba con una profunda convicción de la defensa de los valores jurídicos y los derechos de las personas. Fue precisamente durante su cátedra que descubrí que mi vocación era ser abogada, que a través de esa carrera tendría la oportunidad de servir a la sociedad y de encauzarme hacia la defensa de los derechos de las personas.


¿Cómo fueron sus inicios en el servicio público?

Tuve la oportunidad de colaborar en diversas instancias del entonces Departamento del Distrito Federal. Pasé prácticamente por todas las instancias de la Administración Pública Federal. Empecé colaborando en las Delegaciones Políticas de Coyoacán, Benito Juárez y Azcapotzalco. Posteriormente ocupé el cargo de Directora de Asuntos Políticos de la Dirección General de Gobierno del Departamento del Distrito Federal; también trabajé como Coordinadora de Asesores del Subprocurador de Asuntos Jurídicos y Política Criminológica de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. En el ámbito legislativo, de 1994 a 1997, me desempeñé como Secretaria Técnica de la Comisión de Hacienda de la I Legislatura de la Asamblea de Representantes de la hoy Ciudad de México. Posteriormente fui Asesora Jurídica de la Secretaría General del INFONAVIT, así como colaboré en el Senado de la República. Ya hacia el año 2000, inicié mi camino en el ámbito jurisdiccional colaborando en el Tribunal Superior Agrario, donde comencé como Secretaria de Estudio y Cuenta del Presidente del Tribunal, para, más tarde, convertirme en Magistrada de ese mismo órgano. Fui magistrada también del Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Ahí pasé casi una década hasta mi nominación en 2019 como ministra de la Corte. No pude haber pedido una mejor preparación, los distintos espacios en los que incursioné me permitieron percatarme de las necesidades de una sociedad plural y compleja, en particular de las de aquellos sectores más desaventajados, de la importancia de brindarles desde los diferentes espacios del servicio público el acceso al goce efectivo de sus derechos humanos en igualdad de condiciones.


"Estoy convencida que tanto las mujeres como los hombres tenemos visiones complementarias, enriquecer cualquier proyecto o decisión, brindar soluciones con un mayor potencial creativo y auténtico sentido de la realidad social, en la que interactúan mujeres y hombres, evitando percepciones unilaterales de género".


¿Quién es su inspiración?

Como personajes me inspiran varias mujeres. Entre ellas podría destacar a las mexicanas Rosario Castellanos y María Cristina Salmorán de Tamayo, así como también Eleanor Roosevelt y Ruth Bider Ginsburg. Todas ellas tenían una profunda convicción por la igualdad de todas las personas, de mujeres y hombres; son mujeres que se atrevieron a luchar por sus convicciones y obtuvieron, cada una en el ámbito en el que se desenvolvieron, grandes logros. Mujeres que destacaron, que dejaron una huella, un legado para las mujeres de las generaciones venideras. Sin duda, también me inspira todos los días las mujeres, las niñas y los niños que han sido víctimas de injusticias, que viven discriminación y violencia, la falta de oportunidades que les permita labrarse un mejor futuro. Eso me mueve todos los días. Mientras haya alguien que en México padezca una injusticia, todos debemos movernos para garantizar sus Derechos Humanos.


¿Qué tan difícil es para una mujer acceder al Máximo Tribunal de la Nación?

La SCJN es un espacio al que han accedido muy pocas mujeres. Baste decir que soy la décimo segunda mujer que alcanza esa posición, entre más de 500 hombres. Con posterioridad a mi designación, se han dado dos nuevos nombramientos de mujeres, lo que ha significado que las últimas tres designaciones han correspondido a mujeres, lo que nos habla de que existe la voluntad política de hacer una realidad el principio constitucional de paridad de género en la integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En la actualidad, por primera vez desde la reforma al Poder Judicial de la Federación de 1994, somos cuatro mujeres las que concurrimos a integrar el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el que tengo el enorme privilegio de compartir con tres muy destacadas juristas. Además, es también la primera vez que ambas Salas de la Corte están presididas por mujeres. Una elevada responsabilidad, sin duda, que además nos obliga a tener plena conciencia de que nuestro papel es fundamental, pues estamos abriendo camino para muchas mujeres más que cada día asumen posiciones de decisión. Sin embargo, aún debemos continuar impulsando la participación de las mujeres en posiciones de decisión, en todos los ámbitos. En el Poder Judicial de la Federación, en la actualidad, se implementan diversas políticas públicas y acciones afirmativas para que un mayor número de mujeres puedan acceder a los cargos de juez de distrito y magistrada de circuito. Estoy convencida que cada vez más las mujeres estamos tomando un rol de mayor relevancia en la toma de decisiones en nuestro país.



¿Sufrió usted alguna vez discriminación profesional por su género?

En realidad, no puedo identificar algún acto discriminatorio abierto o algún obstáculo real que haya tenido que superar. Antes bien, mis herramientas han sido una preparación constante, dedicación, responsabilidad y entrega en cada una de las funciones que se me han encomendado, siempre con profundo respeto por todas las personas y el trabajo que desempeñan. Además de contar en todo momento con el respaldo y la solidez que me brinda mi familia. Importa tener la convicción de que tenemos todas las capacidades para alcanzar y desempeñar cualquier posición, la peor discriminación que podemos permitirnos es la “auto discriminación” o el pensar que por ser mujeres no podemos lograr nuestras metas.


¿Es más difícil hacer equipo con los hombres o con las mujeres?

No considero que sea una cuestión que dependa del género. Estoy convencida que tanto las mujeres como los hombres tenemos visiones que pueden ser complementarias, enriquecer cualquier proyecto o decisión, brindar soluciones con un mayor potencial creativo y auténtico sentido de la realidad social, en la que interactúan mujeres y hombres, evitando percepciones unilaterales de género. Sin embargo, no podemos desconocer la importancia que hoy día guarda el crear lazos y redes de apoyo entre las mujeres, compartir experiencias, para que un número más amplio pueda avanzar y abrirse nuevas oportunidades. Soy la mayor de cinco hermanas, en la convivencia cotidiana eran común las alianzas entre nosotras, de ahí que por formación y luego por plena convicción tengo la certeza de la sororidad que nos debemos, lo mismo que estoy convencida de que es una exigencia de una sociedad democrática, justa, que las mujeres tengan una presencia digna en todos los ámbitos de la vida: político, social, económico, profesional, desde el hogar y en sus comunidades.


#100MujeresdePoder